Declaración de la renta: Marca la X en la casilla de la Iglesia Católica

Mons. Carlos Escribano     Desde hace algunas semanas y hasta finales de Junio, estamos llamados a presentar nuestras declaraciones de la renta. Con nuestra justa contribución económica posibilitamos que los bienes y servicios que distribuyen nuestras autoridades lleguen a todos y, especialmente, a los más necesitados. Al marcar con la X la casilla de la Iglesia católica, ni se paga más ni te devuelven menos, y con ello se destina el 0,7 % de nuestros impuestos para el sostenimiento de la Iglesia. También se puede marcar al mismo tiempo la X en la casilla “otros fines sociales” y eso no merma nada al sostenimiento de la Iglesia.

Desde estas líneas quisiera agradecer de corazón el esfuerzo que, año tras año, hacéis muchos católicos de Teruel y otras personas que aprecian, reconocen y apoyan la labor que la Iglesia realiza. El año pasado el porcentaje de declarantes a favor de la Iglesia católica en Teruel ascendió al 40,25 %, cifra estimable cuando la media nacional se situó en el 35,71 %. Además, se produjo un incremento, respecto a la campaña anterior, en más de cien declaraciones que apoyaron a la Iglesia.

Este esfuerzo y las múltiples contribuciones de muchos donantes anónimos, hacen posible que se pueda desarrollar con normalidad la enorme tarea que la Iglesia realiza en nuestra sociedad. Son muchas las labores asistenciales, y muy cercanas a nosotros, que desde las distintas instituciones eclesiales se realizan en nuestra diócesis de Teruel y Albarracín y en toda España. Pero además, la Iglesia es el hogar cálido en el que hemos nacido como hijos de Dios por el bautismo. Ella nos ofrece los bienes de la salvación, la vida de la gracia, el sacramento del perdón y el pan de la Eucaristía. Ella nos permite vivir nuestra fe como familia y es el lugar natural de nuestro encuentro con el Señor. La Iglesia y la práctica de la religión aportan mucho al bien común de la sociedad, pues generan cohesión social, cultura y educación; favorecen el desarrollo verdadero de las personas y se convierten en fuente de valores como la solidaridad, la justicia y la convivencia pacífica, convirtiéndose en escuela de ciudadanos buenos y honrados. Son muchas las razones para marcar con la X la casilla de la Iglesia católica.

Es necesario recordar, un año más, que la Iglesia Católica, a la que pertenece un altísimo porcentaje de la población española, no recibe ninguna partida presupuestaria del Estado. Lo que recibe por el cauce de la X proviene directamente de los contribuyentes que así lo manifiestan libremente. En esta línea y saliendo al paso de algunas informaciones que se han difundido estas últimas semanas y con la intención de evitar malentendidos, es interesante hacer mención que la ayuda que el Estado da a los colegios concertados, no se la da a la Iglesia, sino a los padres que tienen derecho a que el Estado subvencione la educación de sus hijos, como subvenciona la escuela pública. La ayuda que el Estado da a una residencia de ancianos no es ayuda a la Iglesia, sino al anciano que tiene derecho a ser atendido. Con el añadido de que la gestión que la Iglesia realiza en estos casos, supone un ahorro notable a las arcas públicas y a los contribuyentes, sin que ello merme la calidad del servicio que se presta.

Muchas gracias por tu compromiso con la Iglesia y por realizar este gesto lleno de “valor”. Ayuda a la Iglesia, ganamos todos. En tu declaración de la renta, marca la X. Gracias.

+ Carlos Escribano Subías,
 Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 175 Artículos
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.