La ‘presencia pública’ centra la Jornada de Reflexión del Foro de Laicos de España

En los salones del Edificio de la Cope, en la Calle Alfonso XI de Madrid, presidentes y representantes nacionales de las 54 asociaciones y movimientos integrados en el Foro de Laicos de España se reunieron en la anual Jornada de Reflexión, que este año ha tenido como lema “Presencia Pública”.

Presidió el acto el Obispo de Palencia y encargado del Foro en la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, monseñor Esteban Escudero Torres.

Camino Cañón, Presienta del Foro de Laicos, en sus palabras de saludo se refirió a la importancia de la presencia pública de los laicos y la necesidad de nuevos tejidos en la sociedad, en donde se haga presente la actividad y la palabra de los movimientos y asociaciones de apostolado seglar. “Necesitamos más audacia en nuestros días” afirmó la presidenta.

El secretario de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS), monseñor Antonio Cartagena Ruiz hizo, un balance de los veinte años del documento “Los Cristianos laicos Iglesia en el Mundo” haciendo un balance del camino recorrido y señalando el horizonte abierto por el mismo. El documento tenía como objetivo promover la corresponsabilidad de los laicos en la vida de la iglesia y de la sociedad. “El diálogo entre el laicado y la CEAS ha sido y es muy fructífero desde entonces” afirmó monseño Cartagena, recordando la importancia de que todos los integrantes de los movimientos deberían volver a estudiarlo y reflexionar sobre su contenido. Finalizó alertando a respecto de la indiferencia religiosa de nuestros días.

Posteriormente intervinieron presentando algunas reflexiones, algunas acciones y que metodologías siguen así como que dificultades se plantean en su respectiva actividad apostólica, Roberto Rubio de la Asociación Católica de Propagandistas; Irune Fernández de las Juventudes Marianas Vicencianas; Javier Alonso de Justicia y Paz; y José Miguel Aguado del Movimiento de los Focolares.

Roberto Rubio indicó que: “La Asociación Católica de Propagandistas ha hecho en estos cien años un esfuerzo muy importante y la fidelidad referente a Jesús es la fuente mejor para la presencia pública en nuestros días. Una contribución importante son los Congresos Católicos y Vida Pública”.

Irune Fernández en sus palabras señaló que “partiendo de la realidad que vivimos en las Juventudes Marianas Vicentinas pensamos que es indispensable conocer la doctrina de la Iglesia para ser conscientes de nuestras responsabilidades como católicos. Si no conocemos lo que se nos da en los documentos de la Iglesia daremos palos de ciegos“. Indicó que es “muy importante privar siempre las personas sobre las estructuras” y “cultivar la solidaridad frente al egoísmo. Nos da la impresión que algunos laicos están dormidos y pensamos que el Foro de Laicos debe tener una voz más actuante en la sociedad”.

Javier Alonso dijo que: “la presencia pública de los cristianos es de importancia capital. El catolicismo siempre ha impulsado el desarrollo de los derechos fundamentales del hombre. La doctrina social ha sido silenciada y criticada. Va siendo hora en que nos situemos siempre en positivo y a favor de lo que queremos decir. Es necesario en vistas a la nueva Evangelización que todos nos dispongamos a revisar lo que hacemos como laicos con una mirada esperanzada. La presencia pública de los laicos en tiempos de crisis debe ser más radical y más exigente. Es necesario un compromiso constructivo y original”.

José Miguel Aguado por su parte recordó que “el movimiento político por la unidad que no es religioso, es político sin ser un partido político es un laboratorio internacional entre varios sujetos de tendencias y partidos diversos que sitúan a la fraternidad en su base política” Recordando a Chiara Lubic expresó que “el vínculo que une es la fraternidad universal. Este movimiento se ha ido extendiendo por el mundo partiendo de la necesidad de redescubrir la unidad de la familia humana. Vivir la fraternidad en la política no es una utopía”.

Después los participantes se reunieron en grupos para reflexionar acerca de lo que habían escuchado y cómo se puede desde la Fe anunciar algo de esperanza a una sociedad tan golpeada como la nuestra. Se recordó la necesidad de estar presentes en los medios de comunicación social.

En las conclusiones, monseñor Esteban Escudero Torres señaló que “se sentía complacido al ver un grupo de personas que se había reunido representando a muchos otros que pertenecen a los diversos movimientos. Los presupuestos de donde nace el compromiso del laicado son dos fundamentalmente. Uno teológico y el otro sobre las diversas presencias de los laicos en la sociedad civil. La Iglesia, toda la Iglesia, es misionera. Y todo miembro de ella participa de la Misión de la Iglesia. Iglesia que es misterio de comunión. Todo movimiento debe estar en comunión con Jesucristo. Y eso nos lleva a sentirnos unidos a todos los movimientos. No se debe perder de vista la universalidad de la comunión con Cristo. Cada uno en su movimiento tiene que actuar en unión con Cristo y con la Iglesia universal. Hay además una misión común y una misión específica de cada uno. Todos participamos de la función profética, de la función sacerdotal y de la acción caritativa y social. Todos debemos ser heraldos del evangelio, anunciadores de la palabra de Cristo. Esto es una misión común a todos los cristianos. Pero el cristiano laico tiene la secularidad, la condición de vivir en el mundo de la comunicación, en el mundo de la familia, en el mundo de la calle. Esa secularidad del cristiano debe llevarlo a querer que este mundo se parezca al reino de Dios. Es necesario hacer un mundo un poco más veraz, más alegre y más justo. Esto es una misión específica del laico. Además todos los fieles, están llamados a la santidad, al encuentro con Cristo. Y esto se consigue con las prácticas ordinarias que aumentan nuestra unión con Cristo. El compromiso temporal no puede ser mera filantropía. No basta ser solidarios, es necesario ser apóstoles con vida interior, con la frecuencia de los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Confesión. Debemos recuperar el sentido del pecado y debemos cumplir con el deber de la caridad.

En el compromiso público de los laicos hay que tener claro tres niveles. Cada uno como ciudadano tiene el imperativo de participar en la vida social y política. Cada uno tiene que contribuir al bien de la sociedad. Hay un segundo escalón que es el de los movimientos y asociaciones que con su presencia pública hacen oír la voz de la Iglesia en la sociedad civil. De alguna manera son los portavoces y los brazos de la Iglesia en ciertos campos. Pero ningún grupo, movimiento u asociación es la voz oficial de la Iglesia. Cuando se da una solución técnica a un problema no se puede considerar que es la voz oficial de la Iglesia. No obstante cada uno en conformidad con las normas de la Iglesia debe impulsar la participación de sus miembros en la vida social y política. Hay que distinguir bien lo que es lo oficial de la Iglesia de lo que son propuestas y opiniones de algunos laicos. La Acción Católica es por el contrario un tipo de asociación laical que se define por su vinculación a la Jerarquía, por su íntima relación con la Iglesia. Una asignatura pendiente en el seno de la Iglesia es el conocimiento de la doctrina social de la Iglesia. La gran tarea pendiente de los políticos católicos es ser coherentes con su Fe católica a la hora de actuar políticamente”.

Según uno de los integrantes de la Comisión Permanente del Foro, José Alberto Rugeles Martínez , de los Heraldos del Evangelio, la jornada “ha sido muy enriquecedora pues el documento estudiado –“Los Cristianos Laicos, Iglesia en el mundo” – es el documento más importante de la Conferencia Episcopal Española a respecto de los laicos y su formación y tiene plena vigencia en nuestros días junto con la Exhortación Apostólica Post-sinodal Christefidelis Laici”. Además las aportaciones de los cuatro ponentes de los diversos movimientos han sido muy provechosas, así como la palabra orientadora del Obispo”.

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