Jornada pro Orantibus

Mons. José María Yanguas   Queridos diocesanos: 

Este tiempo está jalonado por la celebración de muchas de las más grandes fiestas del calendario litúrgico. Tras la celebración de la Pascua del Señor, del misterio de su Ascensión a los cielos y de la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés, este domingo la atención de la Iglesia, su oración y culto tiene como centro el misterio de la Santísima Trinidad. La revelación que Jesús hace del misterio de Dios alcanza su culmen: el Dios creador, omnipotente y eterno, infinito e inmenso, el único Dios se nos manifiesta como Trinidad de Personas, misterio insondable de amor, plenitud de ser y de comunicación. 

En este día en que los cristianos nos postramos ante el profundísimo e inagotable del Dios Uno y Trino, la Iglesia quiere avivar en todos el sentido de adoración propio del creyente, poniendo ante nuestros ojos la figura de quienes, hombres y mujeres, son llamados con una particular vocación a la vida contemplativa, a vivir de cara a Dios, en su presencia, en el retiro y apartamiento del mundo. La vida contemplativa constituye un tesoro inapreciable para la Iglesia, con su entrega silenciosa y oculta, su vivir solo de cara a Dios, su adoración que es figura de la de los vivientes y ancianos que se postran en los cielos ante el Cordero y “adoran al que vive por los siglos de los siglos” (Ap 5, 8). Los hombres y mujeres llamado por Dios a la vida contemplativa ponen hoy ante nuestros ojos la figura orante de Jesús en el monte. 

Hoy tenemos un recuerdo muy especial por estos hermanos y hermanas nuestros que, con sus vidas, son un anuncio, silencioso y elocuente al mismo tiempo, del amor de Dios, testimonio humilde de la vida divina que llena sus corazones y es razón de su existencia. 

El lema de esta Jornada pro Orantibus, es particularmente acertado y bello. Son unas palabras del Salmo 34: “Contempladlo y quedaréis radiantes” (v. 6). La oración, la contemplación de Dios y de los misterios de la Redención es brillo que hace resplandecer el alma del cristiano, gozo que llena su rostro de la claridad divina, trasunto de la luz que no conoce ocaso. La contemplación es agua que da frescura y lozanía a la vida cristiana y la dota de un atractivo y fuerza que animan y elevan. La oración de las almas contemplativas es fuerza escondida que impulsa y vigoriza. la acción apostólica de la Iglesia. 

Con esta Jornada, toda la comunidad cristiana quiere hacer público el reconocimiento y la estima que le merece la vida contemplativa; desea ser, además, expresión del agradecimiento por su continua oración de intercesión por las necesidades del Pueblo de Dios y de todos los hombres. 

La Iglesia entera se dirige hoy, confiada, a su Señor, implorando que no le falte nunca el don precioso de la vida contemplativa, el testimonio de hombres y mujeres garantía, que movidos por el Espíritu Santo, con su ejemplo nítido, limpio, trasparente,  proclamen a Jesús como único Señor de sus vidas.

+José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad.Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad.Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988.Es autor de los siguientes libros:- Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983;- Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985;- La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994.Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán.Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo.Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).