Contemplemos a los contemplativos

Mons. Atilano Rodríguez     En la Solemnidad de la Santísima Trinidad la Iglesia celebra el infinito amor del Padre, que ha entregado a su Hijo por la salvación del mundo y que sigue guiando e iluminando la misión y la actividad de los cristianos mediante la fuerza transformadora del Espíritu Santo. En este mismo día celebramos también la jornada «Pro Orantibus», recordando de un modo especial en nuestra oración a los monjes y monjas, que diariamente renuevan su consagración de Dios por medio de la oración, el silencio, el trabajo y el sacrificio.

El lema elegido para la celebración de este año está tomado del salmo 34 y dice así: «Contempladlo y quedaréis radiantes». En esta frase se resume perfectamente la vocación y la misión de los monjes y monjas de clausura. Ellos dedican la mañana, la tarde y la noche a la contemplación del rostro de Cristo para conocerlo mejor, para seguir sus pasos desde la fidelidad y para alcanzar la identificación plena con Él. Desde esta experiencia espiritual, que se trasluce, no solo en sus obras de amor, sino en sus rostros radiantes de alegría, los contemplativos alaban a Dios, le agradecen sus beneficios y le presentan las necesidades y problemas de la humanidad doliente y desorientada.

En unos tiempos, en los que toda la Iglesia está invitada a impulsar «una nueva evangelización», podríamos decir sin miedo a equivocarnos que los contemplativos son los actores principales de la misma. Como miembros del Cuerpo de Cristo viven en Dios y para Dios, anuncian a todos con el testimonio de sus vidas la primacía del Señor, confiesan su presencia salvadora en medio del mundo y nos invitan a buscar ante todo el Reino de Dios y su justicia. Con su desprendimiento de los bienes materiales, nos animan a vivir el Evangelio con radicalidad y nos recuerdan que «solo Dios basta».

Ciertamente la evangelización exige el anuncio de la gozosa noticia de Jesucristo resucitado pero, para poder hacerlo con ciertas garantías, es preciso que antes nos encontremos con nosotros mismos, busquemos el verdadero sentido de la existencia y admitamos el señorío de Dios sobre nosotros y sobre la historia. Esto nos obliga a asumir, con la humildad y la sencillez de los contemplativos, que «la nueva evangelización» no será posible si antes no nos adentramos en la contemplación del misterio de Dios y crecemos en la adhesión a Jesucristo. Para ello hemos de vivir y actuar con la profunda convicción de que la evangelización no es tanto el resultado de nuestros esfuerzos personales, sino el fruto de la acción del Espíritu Santo en nosotros y en el corazón de los hermanos.

Asumiendo con gozo que la vocación cristiana consiste en ser hombres y mujeres de Dios, elevemos en este día nuestra acción de gracias al Padre celestial por el precioso regalo de la vida consagrada contemplativa para la Iglesia y para la sociedad. Pidámosle también que ayude a los jóvenes a no cerrar nunca el corazón a la llamada de Dios sino a responderla con generosidad. Y oremos, de un modo especial a la Trinidad Santa, por quienes, desde el silencio del claustro, oran, trabajan y se sacrifican cada día por nosotros, por nuestra conversión a Dios y por la salvación del mundo.

Para todos, feliz día de la Trinidad.

+ Atilano Rodríguez

 Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Mons. Atilano Rodríguez
Acerca de Mons. Atilano Rodríguez 310 Artículos
Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.