El Vicario General de la diócesis de Mérida-Badajoz resalta los logros sinodales

Sebastián González González
Vicario General. Diócesis Mérida-Badajoz

Celebramos el veinte aniversario de la clausura del Sínodo pacense, el cinco de junio de 1992, para dar gracias a Dios y tomar un nuevo impulso evangelizador en el contexto del año de la fe que iniciaremos en breve.

La primera experiencia para mí, a resaltar sobre cualquier otra, fue la misma celebración del Sínodo: aquella convocatoria realizada por el Obispo con el respaldo casi unánime del Consejo del presbiterio; los distintos documentos de convocatoria y cuadernillos sinodales; los trabajos en grupos; las celebraciones de la Eucaristía y otros sacramentos; las variadas asambleas zonales; la asamblea sinodal diocesana en el entrañable Colegio pacense de la Compañía de María, hoy María Asumpta, de dónde salieron las mimbres para que el Pastor diocesano las hiciera norma para la diócesis en las Introducciones doctrinales y las propuestas que fueron publicadas ulteriormente, y de fiel cumplimiento para cada uno de nosotros. Posteriormente, aquel recordado cinco de junio, en el templo parroquial emeritense de Santa Eulalia, fue la Asamblea de clausura, presidida por Don Antonio Montero, junto a los Obispos que tienen su sede en Extremadura amén del Arzobispo de la vecina archidiócesis portuguesa de Évora.

Esa experiencia de varios años, aunque luego se sustanciara en las propuestas sinodales, fue una realidad de auténtica Iglesia, como ya he escrito en alguna columna de este mismo semanario. Allí íbamos más a unir que ahondar en nuestras diferencias, allí mostramos el genuino rostro de nuestra Iglesia pacense, con sus luces y sus sombras, por ejemplo la asamblea sinodal final tiró abajo la segunda ponencia sobre “Celebrar la fe” que el titular hubo de rehacer sin más y tras, su votación y aprobación está corregida y no sé si aumentada la primigenia en la publicación sinodal.

Destaco algunas realidades salidas del Sínodo: La creación de este semanario “Iglesia en camino”; los distintos planes pastorales diocesanos; la urgencia para activar los planes pastorales en cada parroquia; el inicio de las Catequesis de adultos que se puso como obligatorio para la Diócesis; la institución preceptiva de los Consejo parroquiales de pastoral, y la creación del Consejo diocesano de pastoral; los consejos arciprestales; el Fondo diocesano de solidaridad dimanante del 1% sobre el total de los gastos; las Escuelas de padres y, a punto de crearse, proveniente del Sínodo, el Centro diocesano de orientación familiar; distintas delegaciones para diversos campos pastorales, el Plan diocesano de animación vocacional (PDAV); La Escuela diocesana de Teología y posteriormente el Instituto superior de ciencias religiosas así como el Centro superior de estudios teológicos, ambos afiliados a la Universidad Pontifica de Salamanca etc. etc. Y a los diez años la celebración de la asamblea diocesana.

Don Santiago, nuestro arzobispo hoy, ha impulsado bastantes realidades dimanantes de nuestro Sínodo pacense y en más de una ocasión nos ha espoleado para releerlo e ir cumpliendo lo que aún queda donde hay mucha tela que cortar, pero volvamos y retomemos el espíritu del Sínodo, el vivir en Cristo, vivir juntos en un genuino sentido eclesial, “que todos sean uno como tú y yo somos uno”, como nos dice el Señor. Y desde ahí adelante en la nueva Evangelización, en el año de la fe.

Sebastián González González
Vicario General

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