El aborto y el Ku-Klux-Klan

Mons. Francisco Gil Hellín     Se resiste el teclado del ordenador a la hora de escribirlo: “14 millones de niños negros exterminados desde los sesenta”. Es una afirmación de Alveda C. King, sobrina del mítico Luther King, que ha añadido: “El aborto legal ha hecho en los EE.UU lo que el Ku-Klux-Klan no llegó ni a soñar que podría alcanzarlo”.

No hay calificativos para juzgar este hecho. Porque catorce millones son más personas que las que viven en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Málaga, Valladolid y Bilbao. Si a ello añadimos que en el mundo ya se han cometido más de mil millones de abortos desde aquella infausta fecha, de los que no pocos corresponden a Europa, no será difícil convenir que estamos ante la mayor matanza de toda la historia de la humanidad, con el agravante de la pasividad de una Europa que se llama a sí misma civilizada y culta.

Por eso, quienes se rebelan contra esta situación, merecen el apoyo incondicional de quienes estamos convencidos de que el aborto es un crimen abominable. Más aún, merecen que nos sumemos a su causa y no permitamos que la mentira siga enseñoreándose de la gente sencilla, a quienes están engañando quienes se mueven por planteamientos puramente económicos, de poder y de dominio.

Es una batalla que terminará ganándose, porque –como ha asegurado la sobrina de L. King en el recientemente clausurado Congreso Mundial dela Familia, celebrado la semana pasada en Madrid- “la cultura de la muerte se basa en las mismas mentiras que sustentaban la segregación y discriminación racial en los Estados Unidos”. Unas razones “que llevan a valorar unas vidas y despreciar otras. Entonces se sostenía la opresión y violencia racial, indicando que algunos eran menos humanos que otros en función del color de su piel, y ello justificaba la violencia de los linchamientos, apaleamientos, arrojo a los perros… de los que yo misma fui testigo”. Hoy son otros los discriminados, oprimidos y violentados, pero se apoyan “en la misma falsedad de que unos seres humanos son superiores a otros”.

Parte importante de la batalla de la cultura de la vida contra la cultura de la muerte es hacer visibles a las víctimas, es decir, hacer que la gente vea con los ojos –en televisión, videos, etc.- el horror del aborto. Porque los defensores de la cultura de la muerte están empeñados en que sus víctimas no sean visibles. Lo decía también Alveda King. “Hasta que no se lograron difundir las primeras fotos de violencia racial en los Estados Unidos y mostrar esa realidad, se negaba lo que estaba ocurriendo. El ver la realidad hizo a la gente reaccionar”. Ella misma señalaba que hoy siguen la misma táctica los defensores del aborto: “Se cierran en banda a que se muestren ecografías a la mujer embarazada antes de abortar. América no rechazará el aborto hasta que no lo vea”. Y quien dice América puede decirlo de Europa o de cualquier otro continente.

En el Congreso Mundial dela Familia celebrado en Madrid se ha tomado la iniciativa de hacer una recogida masiva de firmas en todala UniónEuropeacon el fin de formalizar una iniciativa legislativa popular contra las leyes abortistas vigentes en casi todos los países dela Unión.Taliniciativa no merece sino elogios, apoyo y colaboración. Pero habría que completarla con la “cultura de hacer visible el aborto” a través de todos los medios legítimos. Lo agradecerán las próximas generaciones, como agradece la nuestra que se aboliera la discriminación racial en los Estados Unidos. Y estaremos apuntalando la existencia misma de Europa. Porque, o cambia la política natalista dela Unióno Europa perderá el peso e influencia que ha tenido en el mundo. Más aún, si no cambia esa política terminará siendo inviable el estado del bienestar, porque no habrá gente que lo genere y sostenga.  

 +Francisco Gil Hellín

 Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975.CARGOS PASTORALESEjerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996.Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997).Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002.Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces.El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.