Creo en Dios, Padre, Hijo y Espírito Santo

Mons. Francesc Pardo i Artigas     Este domingo celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, la fiesta de nuestro Dios, que proclamamos y confesamos  que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. 

Sí, nuestro Dios no es un Dios solitario: es un Dios en comunión de amor y de vida, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Éste, y no otro, es nuestro Dios. Es fundamental conocer i vivir que es en este Dios en quien creemos. 

Algunos hechos me ayudan a descubrir su importancia, tanto en lo que se refiere a Dios como en lo que se refiere al Dios unitario y trino (un solo Dios en tres personas). 

–         Visita a los alumnos de cuarto curso de ESO de una escuela cristiana. Acostumbran a preparar  preguntas con entera libertad, que por mi parte intento responder. Un joven se levanta y me dice: “Yo no creo en Dios. Por lo tanto no  tenemos muchas cosas de que hablar”. Le respondo: “Quizá yo tampoco”. Queda del todo sorprendido, y  se hace un gran silencio en una aula llena de rostros que me miran con extrañeza. Concreto: “En según que Dios tu no crees. Yo tampoco”. Entonces me dice: “Hablemos de Dios”. Des de aquel momento, fijándonos  en Jesús, en la búsqueda de amor, de felicidad, de sentido, de vida, con los pies en el suelo para asumir el misterio del mal y el sufrimiento, hablamos de Dios, de las dudas, de la indiferencia… La gran sorpresa y posterior reflexión: que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Al finalizar, y tras una hora de diálogo, el joven me dijo literalmente: “Gracias porque hemos podido hablar de Dios, porque no puedo hacerlo nunca con los amigos, ni en casa, ni en la escuela”.

–         Sesión de catequesis con un grupo de niños que se preparan para la primera comunión. Algunos están muy indignados. Comparten la clase de tercero de primaria y, cuando la profesora de religión les ha preguntado sobre Dios, el primero que ha respondido ha sido un niño de otra religión. Por suerte la profesora le ha corregido algunas de sus explicaciones. Los alumnos dicen: “Después, aquel niño nos ha mirado y ha añadido: “no sabéis nada de Dios. Nosotros si que sabemos”. Por eso estamos muy enfadados porque ¡nos ha dicho que sabía más! Él ha hablado de un solo y único Dios, y nada más. La profesora le ha dicho que, en efecto, hay un solo Dios, pero que nosotros, desde Jesucristo, conocemos que este Dios se nos ha hecho visible en Jesucristo, su hijo, y se nos ha dado como fuerza, como aliento, como Espíritu Santo. 

A partir  de “en el nombre del Padre…, recordando como finalizamos la mayoría de las oraciones, las palabras con las que fuimos bautizados”, se lo expliqué.

–         Conversación de sobremesa: “todo esto de la religión lo hacéis muy complicado. Algo tiene que haber, pero todo lo que nos decís, ¿de dónde lo sacáis?”.

La conversación, que al tiempo es respuesta, tiene en cuenta y parte de si el deseo de vida y de felicidad será posible, atendiendo la experiencia del fracaso, del dolor y de la muerte. Remarca la búsqueda de Dios inscrita en nuestro ser, pero acaba, necesariamente en Jesucristo. A partir de Jesucristo conocemos a Dios de la manera que nos lo ha manifestado con su vida, enseñanzas, muerte, resurrección y donación del Espíritu. A partir de la creación, la primera carta de amor de Dios a la humanidad, pasando por la búsqueda filosófica para responder a las grandes preguntas, valorando la experiencia de Dios del pueblo de Israel… no hubiéramos llegado a conocer a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo sin que el Hijo nos lo hubiese revelado. Dios nos ha abierto su libro. Por ello, creer es aceptar la revelación de Dios. 

Los teólogos han de continuar reflexionando sobre la revelación del Dios Trinidad para ayudarnos a reconocerlo como hecho razonable y para explicarlo en términos comprensibles. Pero nosotros, sobretodo, hemos de vivir en comunión de amor con Dios, sentirlo e invocarlo como Padre, confiar y permanecer unidos a Jesucristo, el Salvador, gracias al don del Espíritu Santo. 

San Agustín dejó escrito: “Allí donde existe el amor, existe una Trinidad: un amante, un amado y la fuente de amor” 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 360 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña.Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany.El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.