Los países de la Unión Europea “desperdician” 6.000 millones de ayuda al desarrollo por falta de “alineamiento” de los programas

Cuando se habla de gobernanza, de buen gobierno institucional como factor clave para la eficiencia de las políticas de ayuda al desarrollo no sólo hay que referirse a las estructuras de los países perceptores de dicha ayuda, sino también al modo en cómo los donantes canalizan ésta. Así lo expresa la Comisión de la Unión Europea en su ‘Programa para el Cambio’ y, en consonancia con ello, lo ha recalcado en Madrid el administrador principal de la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo, Guido van Hecken, que ha participado en la conferencia internacional ‘Gobernance Matters: el vínculo entre buen gobierno y desarrollo’, organizada por el Centro de Estudios de Cooperación al Desarrollo (CECOD), formado por la Fundación CODESPA y el Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo.

“La Unión Europea y sus países miembros son el mayor donante del mundo”, ha observado primeramente Van Hecken. Pero, junto a ello, cabe también prestar atención a que es también el donante que más dinero “desperdicia”. Una pérdida que se cifra en 6.000 millones de euros y que el ponente ha achacado a la falta de “alineamiento y de coherencia” de los diversos programas.

Asimismo, y en referencia al trance de elaboración del marco presupuestario para el período 2014-2020, que se está llevando a cabo ahora, Van Hecken pronostica recortes en “política exterior, lo que afectará a la diplomacia y a la cooperación”. Éstas pueden ser una de las grandes perjudicadas de la apuesta por la austeridad, ya que “los recortes que afectan directamente a los ciudadanos de la UE pueden repercutir en malestar y manifestaciones, algo que no gusta a los mandatarios”. Así las cosas, resulta improbable que finalmente se aprueben los incrementos para ayuda al desarrollo propuestos por la Comisión. “Si salimos con 20.000 millones del Consejo de Ministros, podríamos estar contentos”, ha valorado Van Hecken.

Por otra parte, este político europeo ha animado a cambiar el concepto de ‘ayuda condicionada’. “La Comisión encara el concepto de condición como una condición negativa, pero tendría que interpretarse como una condición positiva, debe haber incentivos”. Si se insiste en la condición negativa, ha explicado, “estos países dejarán de mirarnos a nosotros y lo harán a los BRIC´s”.

Previamente a la intervención de Van Hecken ha tomado la palabra el director de la Cátedra Sistema Financiero Internacional del IE Business School, Fernando Fernández, que ha cifrado en el crecimiento y en el comercio una de las claves para un desarrollo sostenido. En este sentido, ha aludido a un comercio abierto y libre, sin otros condicionamientos: “si no somos capaces de liberalizar el comercio internacional, todo lo que haremos será marginal”.

No obstante, Fernández aprecia que el quid de la cuestión hay que buscarlo en las mentalidades, en el sustrato cultural. “El desarrollo no es un problema de recursos naturales o de dinero, es un problema de cambios culturales”. De todo ello resulta una complicación por cuanto tampoco es viable forzar un cambio en estos asuntos. Se trata de que dicho viraje se origine de forma “interna”, y esto “no se consigue a golpe de guerra, como se ha demostrado, ni tampoco a golpe de ONG”.

En el acto, que servía de conmemoración de los diez años del Centro de Estudios de Cooperación al Desarrollo (CECOD), formado por la Fundación CODESPA y el Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo, han intervenido también el director general de Cooperación al Desarrollo de la Comunidad de Madrid, Javier Goizueta, el director de la Fundación CODESPA, José Ignacio González-Aller, el presidente del Foro Diálogos para el Desarrollo, Javier Sota, la subdirectora del Instituto Universitario de Estudios Europeos, Belén Becerril, y el vicerrector de Relaciones Internacionales de la Universidad CEU San Pablo, José Luis Piñar.

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