La marca del Espírito Santo

Mons. Jaume Pujol     Hoy es un gran día. No sólo es el origen de la Iglesia, sino su fiesta. Celebramos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en el Cenáculo, bajo el signo de un viento impetuoso y en forma de fuego.

También un viento fuerte y el fuego fueron los elementos presentes en la entrega de los Diez Mandamientos a Moisés en el monte Sinaí.

El Dios de Abraham, Moisés y Jacob, el de David y nuestros padres en la fe, completa así definitivamente su alianza en Jesucristo con toda la humanidad mediante el envío del Espíritu Santo. Esto es lo que celebramos en la fiesta de este domingo en el que, como cada año, tendré la satisfacción de administrar en la Catedral el sacramento de la Confirmación.

Me gusta pensar que muchos adolescentes y jóvenes recibiréis la unción y la imposición de las manos con el deseo de veros fortalecidos en vuestra vida cristiana.

Hace ya un tiempo escribí una carta para los confirmandos en la que recogí el testimonio de Teresa del Niño Jesús cuando se preparaba para recibir este sacramento. La santa de Lisieux, con este lenguaje sencillo del corazón que utilizaba, lo recordaba así: “Poco después de mi Primera Comunión, entré de nuevo en un retiro para mi Confirmación. Me había preparado cuidadosamente para recibir la visita del Espíritu Santo (…) Me hacía dichosa pensar que pronto sería una cristiana perfecta, y que conservaría, para toda la eternidad sobre mi frente la cruz misteriosa que el obispo marca al administrar el sacramento”.

Ciertamente, la marca no es un tatuaje físico, como el que llevan hoy muchas personas, sino una marca espiritual: la pertenencia a Cristo, que alcanzamos con el Bautismo, se ve reforzada por este nuevo paso en la vida de fe que, precisamente por confirmar nuestra condición de cristianos, se llama Confirmación.

El Espíritu Santo nos llena de sus dones cuando lo aceptamos y seguimos con fidelidad sus inspiraciones. Nos da la paz, que antes debe estar en el corazón de las personas, para que pueda haberla en el mundo. Nos da la sabiduría, que nos permite distinguir entre el bien y el mal y hacer la voluntad de Dios sabiendo que en ello está en juego nuestra felicidad en la tierra y en el cielo. Y todos los demás dones, que son gracias operativas y que nos ayudan a recorrer el camino de la vida con fortaleza y ayudar con nuestro consejo y solidaridad a tantos hermanos nuestros, comenzando por los más necesitados.

Cuando proceda a la administración de este sacramento rogaré a Dios que os haga valientes para ser vosotros mismos en todas las circunstancias, seguidores de Cristo, consciente de que en esto radica vuestra felicidad presente y futura, y la de tantos con los que os encontraréis en el camino de la vida. Pediré que seáis fuertes para ser felices.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 324 Artículos
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.CARGOS PASTORALESFue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad.Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión.Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc.El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004.Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.