Apóstoles para la Nueva Evangelización

Mons. Antonio Algora     Muchas veces estamos empleando la expresión “Nueva Evangelización” y pocas penetramos en lo que la Iglesia Universal ha de hacer en esta época de nuestra Historia, y esto último es lo que verdaderamente interesa.

En el último párrafo del Documento de la Conferencia Episcopal Española: “Los cristianos laicos, Iglesia en el mundo”, podemos leer: “Ciertamente «grava sobre todos los laicos la gloriosa carga de trabajar para que el designio de salvación alcance cada día más a todos los hombres de todos los tiempos y de toda la tierra» (LG 33; ChL 17). En un mundo secular, los laicos —hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos— (ChL 46.49.) son los nuevos samaritanos, protagonistas de la nueva evangelización, con el Espíritu Santo que se les ha dado. El Espíritu Santo impulsa a los evangelizadores y hace que se conviertan, comprendan y acepten el Evangelio que se les propone (EN 75; Cf. RMi 21ss). La nueva evangelización se hará, sobre todo, por los laicos, o no se hará”.

Como veis, es una de esas perlas que conviene sacar del baúl de los recuerdos por el sencillo esquema que propone. 1º La Evangelización es una “gloriosa carga” de los laicos. 2º Los laicos son los protagonistas de la nueva evangelización. 3º Es el Espíritu Santo el que impulsa a los evangelizadores y hace que se conviertan, comprendan y acepten el Evangelio.

1º Una “gloriosa carga” que se debe al corazón agradecido de la persona que comprende lo que Dios ha hecho con ella y se ve en la necesidad de que ese “designio de salvación llegue a todos, e todos los tiempos y lugares.

2º En un mundo secular y, podemos añadir, fuertemente secularizado, los seglares sois los que más cerca estáis de la vida diaria de nuestros contemporáneos, y sois los que más de cerca comprobáis las “heridas” de cuantos se quedan tirados al borde del camino, pues muchas veces sois vosotros mismos los que experimentáis la lacra del paro, el abandono de la fe de un hijo, o la seducción del placer, de la droga o del alcohol de los vecinos, con las consiguientes rupturas familiares y sociales. Por eso, no dudamos los obispos españoles en llamaros “nuevos samaritanos” y protagonistas de la nueva evangelización.

3º Por último, aseguramos que es el Espíritu Santo el que impulsa a los LAICOS a ser los evangelizadores, y es el Espíritu Santo el que hace que se conviertan, comprendan y acepten el Evangelio que se les propone. Esto último lo debemos repetir en el seno de nuestra Iglesia, pues demasiadas veces la gente piensa que en la tarea de la evangelización los seglares sois como una segunda clase en la Iglesia que “ayudáis” a los curas, pero que en el fondo la fuerza de vuestra “colaboración” no nace de vosotros mismos. Es un error de fundamento pensar que el anuncio, la conversión del corazón y la gestión cristiana de los asuntos temporales no nace de la dignidad y la potencia del Bautismo igual para todos. Después vienen las distintas vocaciones y responsabilidades en la participación de la vida eclesial, y la calle es especialmente vuestro sitio natural para hacer que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad.

Subrayo la última frase del documento citado: “La nueva evangelización se hará, sobre todo, por los laicos, o no se hará” Esta es vuestra carga gloriosa.

Vuestro obispo,

+ Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
Acerca de Mons. Antonio Algora 193 Artículos
D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid.El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe.Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid.El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid.El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año.Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.