Una reliquia con la sangre de Juan Pablo II se guardará en la habitación del Obispado donde descansó en su visita a Huelva

El pasado día 18 de mayo, el Obispo de Huelva, monseñor José Vilaplana Blasco, proclamó al beato Juan Pablo II, previa aprobación de la Santa Sede, Patrón del Secretariado Diocesano y de los jóvenes de Huelva, coincidiendo además con el aniversario del nacimiento del Papa polaco. Precisamente, fue en este acto donde se expuso por primera vez, para su veneración, una Reliquia con sangre del atentado fallido contra el beato y que será custodiada, en adelante, en dependencias del Obispado de Huelva.

El 13 de mayo de 1981, a las 17.17 horas, cuando el Papa Juan Pablo II se trasladaba en su vehículo, el popular papamóvil, por la plaza de San Pedro, fue herido de un balazo en el vientre y en la mano izquierda por un joven turco de 23 años llamado Mehmet Alí Agca, miembro del grupo de extrema derecha «Los lobos grises». En medio de la multitud que abarrotaba la plaza de San Pedro y ante la estupefacta mirada de miles de fieles que esperaban para celebrar la festividad de Nuestra Señora de Fátima, el Papa sufría un intento de magnicidio.

Juan Pablo II, con el rostro pálido y las vestimentas blancas salpicadas de sangre, se quedó quieto por un instante, luego cayó dentro del vehículo y su conductor aceleró a través del arco de las campanas entrando al palacio Vaticano en medio del gran revuelo y la alarma que se habían levantado. Desde allí fue llevado hasta la clínica Gemelli, de la capital romana. En el recorrido que distaba desde las dependencias vaticanas al hospital, el Santo Padre quedó inconsciente por la abundante pérdida de sangre. Mientras le fue posible, oró en voz baja. En el Policlínico Gemelli, fue sometido a una operación quirúrgica de emergencia que duró 4 horas y 20 minutos, una intervención que los médicos describieron como «exitosa».

Pero, si impactantes fueron aquellas imágenes que muestran el desconcierto de los asistentes en la vaticana Plaza de San Pedro y la serenidad de un hombre malherido, más conmovedoras aún fueron las instantáneas del Santo Padre visitando en la cárcel a Mehmet Alí Agca en un claro gesto de reconciliación. Una muestra más de la grandeza humana del Papa que la Iglesia venera como beato y ya nuestra diócesis como Patrón de los Jóvenes de Huelva.

Ahora, un fragmento de la ropa que Juan Pablo II llevaba el fatídico día del 13 de mayo de 1981, impregnada con gotas de su sangre, será custodiada en la habitación en la que el Santo Padre descansó aquella festiva jornada del 14 de junio de 1993, cuando visitara nuestras tierras para cerrar los actos de conmemoración de los quinientos años de la Evangelización del Nuevo Mundo.

La reliquia fue solicitada por el Obispo diocesano, monseñor José Vilaplana, al Cardenal Stanislao Dziwisz, actual arzobispo de Cracovia y que fuera secretario particular de S.S. Juan Pablo II. Tendrá también un carácter itinerante, como fuera el papa viajero, a disposición de parroquias y grupos cristianos de nuestra diócesis, especialmente jóvenes, para su veneración.

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