Carta a los laicos

Mons. Alfonso Milián     Cada año, cuando se acerca la fiesta de Pentecostés, escribo una carta dirigida a los cristianos laicos. Esto puede parecer innecesario, ya que todas mis cartas van dirigidas a los cristianos de la Diócesis y la inmensa mayoría sois laicos. Y, sin embargo, tiene sentido que, con ocasión de Pentecostés, os escriba especialmente a vosotros, en cuanto cristianos laicos que vivís la fe en medio del mundo, en el siglo, de ahí también el nombre de seglares con el que se os designa en la Iglesia.

En este año os convoco a encontrarnos en el Santuario de Nª Sª del Pueyo, la patrona de nuestra Diócesis, para compartir, junto con vuestros hijos, la alegría y la paz de Jesucristo en un encuentro especial: el  Encuentro Diocesano de Laicos. Este Encuentro culmina un camino que hemos recorrido juntos durante este curso, buscando profundizar y multiplicar las acciones encaminadas a evangelizar a los jóvenes.

Durante el primer trimestre hubo, en nuestra Diócesis, reuniones en cada Arciprestazgo de la Diócesis con los sacerdotes, los catequistas y los animadores de la Pastoral Juvenil para ver qué más podíamos hacer en la evangelización de los jóvenes, después de las estimulantes experiencias que nos proporcionó la Jornada Mundial de la Juventud durante el pasado verano. En la fiesta del Bautismo de Jesús celebramos la Jornada Diocesana de la Familia en la espléndida Eucaristía que compartimos en la Catedral de Barbastro: las familias, los catequistas, los sacerdotes y algunos jóvenes ofrecisteis al Señor vuestros compromisos para ahondar en la transmisión de la fe. Y a lo largo de todo el curso, especialmente en Navidad, Cuaresma y Pascua, se han multiplicado en las Parroquias las iniciativas de pastoral con jóvenes.

Ahora llegamos a la fiesta de Pentecostés y es una  ocasión preciosa para dar gracias a Dios por quienes Él ha puesto en nuestro camino para ayudarnos a encontrar a Jesús y a creer en él: la familia, los catequistas, los sacerdotes, los grupos apostólicos y los propios jóvenes como evangelizadores de otros jóvenes. También necesitamos pedir a Jesús que el don de su Espíritu nos ilumine y nos fortalezca con sus siete dones para seguir transmitiendo la fe a nuestros hermanos, en todos los ámbitos del mundo en los que se desarrolla nuestra vida. Esto es lo que vamos a hacer en el Encuentro Diocesano de Pentecostés y a esto os convoco.

Cuando Jesús subió al cielo, los discípulos volvieron del monte de los Olivos y se quedaron unos días en oración esperando la promesa del Paráclito ―el que consuela y defiende―, que les transformó en testigos valientes del Resucitado. Quiero que revivamos esa misma experiencia, en la fiesta de Pentecostés, a través de un «Via lucis»

que realizaremos peregrinando hasta lo alto del Santuario de la Virgen del Pueyo, donde se culminará nuestro camino de la luz con la Eucaristía de Pentecostés. Espero que sea una experiencia gozosa de fe, que nos lleve a compartir la alegría de ser cristianos. 

Invito con especial cariño a los jóvenes cristianos de la Diócesis. Vosotros sois el espejo en el que muchas veces nos miramos tratando de descubrir en vosotros el rostro joven de Jesús resucitado. Dadnos la alegría de vivir juntos la fe que salva y da sentido a nuestra existencia. Os espero a todos el próximo domingo en el Pueyo.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.