Pastoral con motivo de la venida de la reliquia de Don Bosco

Mons. Julián Barrio   Queridos Diocesanos: 

Cuando la Familia salesiana se prepara para celebrar el doscientos  aniversario del nacimiento de Don Bosco, me alegra poder anunciaros que en
los días 21 en Cambados, 22-23 en Santiago, y 25-26 en La Coruña, tendremos
entre nosotros una reliquia significativa del llamado Santo de los jóvenes. Es un acontecimiento singular y de trascendencia para la vida diocesana que tiene el gozo de contar con la presencia de miembros de la Familia Salesiana en la Diócesis, ejerciendo diversas tareas pastorales siguiendo el carisma y el espíritu de su Fundador, a los que en esta ocasión tan especial quiero en nombre de todos los diocesanos manifestarles nuestro cordial afecto y reconocido agradecimiento, uniéndonos a ellos para glorificar y venerar también a nuestra Madre, bajo la advocación de María Auxiliadora, en este mes de mayo. 

Las reliquias de los santos  son  consideradas  como  signos  pobres  y 
frágiles de lo que fueron sus cuerpos con los que pensaron,  actuaron, rezaron,
sufrieron y experimentaron la muerte.  De estos signos se sirve Dios para
manifestar su presencia y hacer brillar su poder y su gloria ya que El es quien
actúa por medio de ellos. Así podemos exclamar: “Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las has dado a  conocer a los sencillos” (Lc 10,21).  

El amor de Dios en Don Bosco El amor de Dios Padre iluminó toda la existencia de Don Bosco vivida en austeridad de vida, pobreza y trabajo incesante. Creyó en el amor de Dios  y  llegó  a  comprender  el  misterio  de  la  bondad  y  de  la  ternura  que  se encuentra en la paternidad divina. Supo ver a multitud de niños y jóvenes como destinatarios de una bondad privilegiada de Dios, quedando fascinado por este misterio y consagrando su vida a esta inquietud.

Con frecuencia hablamos de los talleres, colegios, oratorios, patios de recreo, publicaciones… y todo esto ha tenido su relevancia en la pedagogía pastoral de Don Bosco, pero los sentimientos y el lenguaje que el Señor inculcó en su corazón son infinitamente mucho más relevantes. Y es ahí, desde el corazón, donde él fue madurando su vocación de educador, sacerdote y fundador de la Familia Salesiana en la Iglesia, “ese abrazo de Dios en el que los hombres aprenden también a abrazar a sus hermanos, descubriendo en ellos la imagen y semejanza divina, que constituye la verdad más profunda de  su ser, y que es origen de la genuina libertad”1. 

Don Bosco y los Jóvenes

El hombre acoge un misterio en su corazón, mayor que él mismo,
en esa preocupación de escalar las ásperas paredes de la existencia como camino de la perfección que pasa por la cruz, sabiendo que no hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual (cf 2 Tim 4). Así lo vivió Don Bosco dejándose guiar siempre por la verdadera sabiduría del corazón, don de Dios. Para él la  educación de la juventud era cosa del corazón. Amó a los jóvenes y supo hacerse querer por ellos con la mansedumbre y con la bondad.

“Queridos jóvenes, escribió, os amo a todos de corazón y me basta que seáis jóvenes para que os ame extraordinariamente. Os aseguro que encontraréis libros dirigidos a vosotros por personas más virtuosas y sabias que yo en mucho, pero difícilmente podréis encontrar quien os ame más que yo en Jesucristo y que más desee vuestra felicidad. Quiero que sepáis que cuanto soy, lo soy para vosotros, día y noche, mañana y tarde, en cualquier momento”. Estas palabras son fruto de la sabiduría del corazón que Dios concedió a la Iglesia en Don Bosco que fue un profeta con un estilo de espiritualidad basada en la actividad que se convierte en ascesis. “No os pido penitencia ni disciplina sino trabajo y más trabajo”, decía a sus colaboradores. Este era su convencimiento: “¿Quieren hacer una cosa buena? Eduquen a la juventud. ¿Quieren hacer una cosa santa? Eduquen a la juventud. ¿Quieren hacer una cosa divina? Eduquen a la juventud. Entre las cosas divinas, la más divina es cooperar con Dios en la salvación de la juventud.” Y este proyecto lo realizó con firmeza y constancia, entre obstáculos y fatigas, con la sensibilidad de un corazón amable y generoso:

“No dio paso, ni pronunció palabra, ni acometió empresa alguna que no tuviera por objeto la salvación de la juventud”. Con la sensibilidad espiritual del padre y maestro, vivió en medio de ellos compartiendo su incansable actividad. Su deseo fue encarnar la figura  de Jesús “Buen Pastor” en el trato personal con cada uno de sus muchachos. Los ayudó con “la razón, la religión y el amor” a convertirse en “buenos cristianos y honrados ciudadanos”. Su testimonio de vida nos anima a tener una mirada de predilección hacia los jóvenes, y a ser sensibles a sus necesidades y angustias, a sus sufrimientos y dolores, a sus alegrías y esperanzas.

La gloria a través de la cruz

No le faltaron dificultades en el quehacer pastoral al que consagró toda su vida, afirmando su esperanza cristiana en los planteamientos positivos en su propia vida y en los consejos dados al Papa y a los obispos. Fue amigo de
todos, y procuró hacer el bien a todos y el mal a ninguno. Lo contemplamos,
desde niño, esforzándose por conseguir el ideal de su vida: ser sacerdote para
los jóvenes, experimentando él mismo el trabajo manual y los sacrificios de
quien tiene que abrirse paso en la vida, mirándose en el ejemplo de su buena
madre Margarita, maestra de su corazón, y eligiendo para sí una situación de
inseguridad en lugar de un trabajo sacerdotal reconocido. Era consciente, como nos decía el Papa Benedicto XVI en Santiago, de que “para los discípulos que quieren seguir e imitar a Cristo, el servir a los hermanos  ya no es una mera opción, sino parte esencial de su ser.  Un servicio que no se mide por los
criterios mundanos de lo inmediato, lo  material y vistoso, sino porque hace
presente el amor de Dios a todos los hombres y en todas sus dimensiones, y da
testimonio de Él, incluso con los gestos más sencillos”2.

Este espíritu sigue vivo a través de muchos hijos e hijas de la Familia Salesiana que, en pocos años de historia, nos han dejado un reguero de luz en el camino de la santidad: santa María Mazzarello, santos Domingo Savio, Versiglia y Caravario, beatos Miguel Rúa, Variara, Zatti… beatas Laura Vicuña, Magdalena Morano, Eusebia Palomino con arraigo devocional en La Coruña, cuyos devotos promovieron la erección del “Hogar de Sor Eusebia”…  y otros muchos hombres y mujeres, jóvenes y adolescentes que han hecho de la llamada a la santidad una propuesta real de vida. Con testimonio han confirmado que el camino iniciado por Don Bosco es el camino del evangelio, es el camino de Jesús. 

El desafío es que el espíritu de Don Bosco se mantenga entre
nosotros, siendo el guía que ilumine y haga creativo y audaz el trabajo por los
jóvenes, y el maestro que nos enseñe a tener la paciencia suficiente para amar y comprenderlos siempre. Esto sólo se puede realizar desde la familiaridad con Dios, porque educar es cosa del corazón y  sólo Dios es su dueño, y desde la devoción a María auxiliadora. Sepamos admirarle pero sobre todo imitarle. 
Felicitación cordial a los Salesianos

Felicito a los Salesianos y a los demás miembros de la Familia
Salesiana por las actividades que han programado para celebrar este
acontecimiento. Su realización contribuirá a revitalizar el compromiso por la
fraternidad alegre y juvenil. Nos unimos a su alegría, sabiendo que la venida de la Urna de la reliquia de Don Bosco nos animará a todos a vivir la llamada a la santidad con su estilo: alegre, sencillo y comprometido en la fidelidad al Señor, en el amor a la Iglesia y en la entrega servicial a los demás y a hacer creativo y audaz nuestro trabajo por los jóvenes,  teniendo la paciencia suficiente para amarlos y comprenderlos siempre. De corazón deseo y pido que este acontecimiento providencial sea una ocasión de vivir una experiencia religiosa y espiritual que nos ayude a acoger la salvación de Cristo, y madurar en altos ideales que favorezcan un mundo más humano, y más habitable conforme al proyecto de nuestro Señor Jesús. 

Con mi afectuoso saludo y bendición en el Señor,

+Julián Barrio Barrio

Arzobispo de Santiago de Compostela

Mons. Julián Barrio Barrio
Acerca de Mons. Julián Barrio Barrio 161 Articles
D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).