El maestro Ávila y los medios de comunicación

+ Juan del Río Martín

El domingo próximo celebramos la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, bajo el lema: Silencio y Palabra: camino de evangelización. La Iglesia en España se prepara para celebrar la declaración de Doctor Universal de uno de sus eminentes hijos: San Juan de Ávila, (1499?-1569) dentro del Año de fe y en el marco del Sínodo sobre: La nueva evangelización para la transmisión de la fe. Pero ¿Qué tiene que ver esta Jornada emanada del mismo Vaticano II con un predicador del siglo XVI? A simple vista puede parecer que forzamos las relaciones, pero no lo es.
El Maestro Ávila, patrón del clero español, es el iniciador de la ascética y de la mística, es una joya desconocida para el gran público y olvidado para ciertos sectores universitarios. Hombre culto de su época, con amplios conocimientos bíblicos, patrísticos, teológicos y humanísticos. Fue reformador, pedagogo, evangelizador y hasta inventor. Como predicador del Evangelio, gozó de fama de buen comunicador en su tiempo. Llenaba las iglesias y las plazas, motivaba al auditorio a la conversión a Jesucristo y a una vida cristiana más auténtica. Su estilo era natural, elegante, cálido al modo paulino, y además repleto de figuras atractivas de las que se valía para comunicar los grandes principios de la fe a sabios y gentes sencillas. Si seguimos bien su magisterio, podríamos sacar toda una serie de directrices de cómo predicar y evangelizar.
El llamado Apóstol de Andalucía, conjugó en su vida y acción pastoral los dos momentos de la comunicación que nos habla el Mensaje de Benedicto XVI para esta Jornada: silencio y palabra. Él es un ejemplo vivo de cómo trasmitir la fe de la Iglesia en tiempos de cambios y turbulencias. Su oratoria no era hueca, surgía de los largos ratos de oración y del estudio, porque “al púlpito había que ir templado” y con celo apostólico de “ganar las almas para Cristo”. Aquí radica, aún hoy, la gran fuerza de convicción de sus sermones y escritos.
En el nuevo Doctor, se daban las cuatros condiciones de un buen comunicador: Tenía algo que decir: “predicar sólo a Jesucristo”. Sabía decirlo, porque se preparaba y poseía un sentido práctico de los temas. Poseía capacidad de sintonía con el público, debido a que estaba atento a los problemas que vivía el pueblo. Por último, cultivaba el arte de relacionarse con todos y en todo. También es esto posee la eminens doctrina de la Comunicación y que tan necesaria es para implantar la nueva evangelización en los escenarios del siglo XXI.
En la actualidad los “pulpitos seculares” son los Medios de Comunicación tradicionales y las Nuevas Tecnologías. Ha cambiado ciertamente el “soporte”, pero no lo esencial de la comunicación, que tan brillantemente manejó el sacerdote secular Juan de Ávila, y que continúa siendo perenne, universal y actual. El Papa nos lo recuerda con estas palabras: “aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son los elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo”.

+ Juan del Río Martín
Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".