La fiesta de San Juan de Ávila

Mons. Antonio Algora     Todos nos preguntamos por el “cuándo” de la solemne proclamación de San Juan de Ávila en Roma como Doctor de la Iglesia Universal, pero además de esta lógica inquietud, debemos preguntarnos si, a la vez, estamos inquietos por conocer el magisterio del “Maestro Ávila”, como fue llamado en su tiempo. Nos alegra la cercanía del pasado domingo el del “Buen Pastor”, y la inmediatez de este domingo de la Vid, esta imagen bíblica tan apreciada y bien entendida en nuestra tierra: “dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.” Digo que nos alegran estas coincidencias pues nos dan la clave de la espiritualidad de San Juan de Ávila: Caridad pastoral arraigada en el Buen Pastor y vida arraigada en Cristo, comprometida por la comunión eclesial: pastores y fieles por los que da la vida y la agota en su servicio ministerial.

De él escribe un autor moderno: “…el Maestro anunciaba el mensaje evangélico con vistas a ayudar a celebrarlo en la liturgia y a vivirlo por un camino de perfección. Por su parte, él vivía esta realidad ministerial como seguimiento evangélico, a imitación del Buen Pastor, al estilo de los Apóstoles y, de modo especial, según la figura de Pablo. Con esta vitalidad espiritual y apostólica, de línea contemplativa en cuanto a la recepción de la Palabra, eucarística y mariana, podrá llegar a los campos más concretos de la caridad pastoral: los pobres, los enfermos, los atribulados, la juventud, la familia y, desde luego, los presbíteros como él. La reforma eclesial que propugna parte, sin duda, de la propia reforma, procurando a la vez la renovación de los diversos estamentos eclesiales.”

Obispos y sacerdotes celebraremos con mucha alegría este 10 de Mayo. Día de diario, pero fiesta sacerdotal en la que tradicionalmente nos reunimos la práctica totalidad de los sacerdotes con D. Rafael y con un servidor. Felicitamos a los sacerdotes que cumplen 25 y 50 años de fidelidad sacerdotal y nos seguimos ofreciendo a la Iglesia para llevar adelante, en esta hora, la Nueva Evangelización con todos vosotros consagrados y seglares de nuestra Diócesis.

La caridad pastoral en San Juan de Ávila nos abre el horizonte de nuestra inserción en Cristo: Buen Pastor que da la vida por las ovejas y también “Camino” que reclama de nosotros la unión a la Vid “Camino de perfección” que escribiera su coetánea Santa Teresa de Jesús. “!Oh dichosas ovejas que en tiempo de tal Pastor fueron vivas, y dichosas lo serán las que cayeren en manos del perlado que imitare este celo! Él así lo dejó ordenado: que el Papa quedó en su lugar, y los perlados suceden a los apóstoles, y los curas a los setenta y dos discípulos, como San Hierónimo dice; y éstos son de la intrénsica razón de la Iglesia; y los religiosos son añadidos para ayudar a los perlados y curas” (Sermón 81)

Este cuidado de la Iglesia no ha sido encomendado a los Apóstoles y sus sucesores para alimentar y fortalecer las estructuras eclesiales sin más, sino para que la Iglesia, todo el Pueblo de Dios realice su Misión. En palabras de Pablo VI en la exhortación postsinodal Evangelii Nuntiandi: “El campo propio de su actividad evangelizadora, es el mundo vasto y complejo de la política, de la social, de la economía, y también de la cultura, de las ciencias y las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicación de masas, así como otras realidades abiertas a la evangelización como el amor, la familia, la educación de los niños y jóvenes, el trabajo profesional, el sufrimiento, etc.” “Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.”

Vuestro obispo,

+ Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.