Saludo a Nuestra Señora de la Victoria

Mons. Julián Ruiz Matorell    Cada año, el primer viernes de mayo, dirigimos nuestra mirada agradecida al Señor, por intercesión de Nuestra Señora de la Victoria.

 Damos gracias al Señor porque nos hemos sentido acompañados en nuestro caminar peregrinante. Hemos encontrado luz en medio de nuestras inquietudes y preocupaciones, aliento para nuestro cansancio, esperanza cuando hemos experimentado abatimiento. 

Tenemos muchos motivos para dar gracias porque hemos experimentado la maternal intercesión de la Virgen de la Victoria.

En la Virgen de la Victoria, Madre del silencio y de la escucha, encontramos el modelo perfecto de obediencia a la voluntad de Dios, en una vida sencilla y humilde, orientada a la búsqueda de lo que es verdaderamente esencial, capaz de dar siempre gracias al Señor reconociendo en cada acontecimiento un don de su bondad. 

La mirada llena de agradecimiento nos hace valorar lo que hemos de comunicar generosamente. Porque también somos testigos y transmisores.

La propuesta de la Virgen María, icono del amor de Dios, es el amor a Dios y al prójimo. Sentir amor por Dios significa experimentar, en primer lugar, su amor envolvente e incondicional. Vivir personalmente envueltos en el amor eterno del Señor, que viene a vuestro encuentro. Y, desde el amor de Dios, vivir también el amor agradecido a Dios.

Este amor por Dios nos convierte en apasionados de la humanidad, de los hermanos. Y nos impulsa a compartir con ellos sus dolores y alegrías, sus fatigas y logros, sus incertidumbres y éxitos. Todo gesto de amor genuino, también el más pequeño e insignificante, contiene en sí un destello del misterio infinito de Dios.

Hemos de contemplar el amor desconcertante de Dios, alegrarnos con su alegría y tener plena confianza en Él, para poder amar como Él ama, saliendo de nosotros al encuentro de los preferidos de Dios, buscando a quienes Él busca y alegrándonos por lo que a Él le alegra: el gozoso reencuentro con los que menos pueden, los que menos tienen, los que menos saben. Ellos serán también nuestros preferidos.

Le pedimos a la Virgen de la Victoria que nos enseñe a mirar con atención a los hermanos, a hacernos cercanos, próximos, a compartir su sin quietudes y proyectos, a sanar sus heridas, a sentir responsabilidad por el futuro común.

Todo, hasta los más mínimos detalles, requiere una fuerza que no procede solamente de nuestras capacidades.

Para todo ello, seguimos necesitando el apoyo y la intercesión de la Virgen María.

Le pedimos a la Virgen de la Victoria que interceda por nuestras familias, para que sean hogares donde se vive el amor.

Le pedimos a la Virgen de la Victoria que interceda para que el Señor nos conceda la lluvia necesaria para los cultivos, el ganado y las personas. 

Le pedimos a la Virgen de la Victoria que interceda para que el Señor nos dé un corazón generoso y solidario.

Le pedimos a la Virgen de la Victoria que interceda para que, entre todos, sepamos construir una sociedad más justa, donde se reconozca la dignidad de todas las personas. 

Le pedimos a la Virgen de la Victoria que interceda para que haya trabajo digno y estable para todos.

Le pedimos a la Virgen de la Victoria para que se aprecie y valore la dignidad de la mujer y su función corresponsable en la sociedad.

A todos los que participáis en la Romería a la Virgen de la Victoria os envío mi cordial saludo y mi bendición.
 

+ Julián Ruiz Martorell

Obispo de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.