La parroquia, centro de la vida cristiana

Mons. Jaume Pujol    Los primeros cristianos frecuentaban la sinagoga, hasta que la necesidad de vivir la fe de Cristo en su integridad, la predicación del nuevo mensaje evangélico y la celebración dominical determinaron la necesidad de reunirse, primero en casas particulares y luego en espacios más amplios.

Una vez cesadas las persecuciones que sufrieron en los primeros siglos, la vida asociativa pudo manifestarse con la construcción de templos y se fundaron las parroquias. Éstas, extendidas por todo el mundo, tienen al frente a un párroco que tiene la encomienda del obispo de cuidar de una comunidad de fieles.

Aunque cada persona puede y debe mantener una relación personal con Dios, a través de su vivencia de la fe y la oración, la celebración comunitaria de la Eucaristía hace de la parroquia el centro de la vida cristiana. En ella celebra el sacerdote el mandato que Cristo nos dejó en herencia: “Haced esto en memoria mía”, renovando sacramentalmente el sacrificio de la cruz. En ella se proclama la palabra de Dios y se comenta; en ella se celebran los principales hitos en la vida cristiana de las personas, como el bautismo, la confirmación, la eucaristía, la penitencia, el matrimonio, la unción de los enfermos, y el último adiós a los cristianos con  la celebración de sus exequias. Su proyección se extiende fuera de las paredes del templo, en el servicio abnegado del sacerdote, que también es consejero y muchas veces mediador; y, entre otras, en la pastoral de la salud y en la de la caridad con los necesitados.

A veces no se valora de modo suficiente la labor parroquial y la misma importancia de reunirse en las iglesias para la celebración eucarística. Las asambleas no deben ser nunca una yuxtaposición de devociones individuales, sino una verdadera comunidad presidida por Cristo en la que reina la fraternidad entre todos. El gesto de dar la paz, sabemos que no es un simple saludo protocolario, sino expresión de esta unidad y fraternidad, que debe manifestarse también con el sacerdote. Una unidad que liga también a la comunidad y su presbítero con su obispo y a éste con el Papa según el orden jerárquico, en el bien entendido de que, en la Iglesia, gobernar es servir.

Estas son las ideas esenciales que guían la vida y organización de la Iglesia. Puede ser que el sacerdote tenga un carácter más o menos expansivo, que predique mejor o peor, que ponga el acento en un aspecto o en otro de la liturgia, en el marco de lo prescrito. Lo importante es que actúa en la persona de Cristo. Merece no sólo el respeto, sino el cariño de sus fieles, a cuyo servicio ha entregado su vida, hace quizá muchos años. Cualquier ayuda que se le pueda prestar es bien recibida. No vamos a la parroquia como si fuera un dispensario de palabras y de sacramentos. Debe ser, de algún modo, la casa de la comunidad cristiana, en la que los cristianos se reconocen no ya como vecinos, sino también como hermanos.

+Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.