Próxima celebración de la Pascua del enfermo

Mons. Manuel Ureña     El domingo que viene, 13 de mayo, VI de Pascua, celebraremos en todas las diócesis de España la culminación de la Campaña Nacional de la Pastoral de la Salud. La de este año de 2012 hatenido como lema “El poder curativo de la fe”, en sintonía con el tema de la Jornada Mundial del Enfermo del pasado 11 de febrero, que Su Santidad el Papa Benedicto XVI dedicó a “La gracia especial de los sacramentos de sanación”, es decir, de los sacramentos de la confesión y de la unción de los enfermos,  los cuales tienen su cima en la comunión eucarística.

Todos anhelamos la salud, a pesar de la experiencia cotidiana de nuestra fragilidad natural. Ese deseo de salud encierra una aspiración mayor: la del bien de una salud permanente y total, es decir, de la salvación. La salvación eterna, que sólo Cristo nos puede dar, es la salud auténtica y definitiva. A ella aspiran, consciente o inconscientemente, todo hombre y toda mujer desde lo más hondo del corazón, y la desean también para los suyos.

Es bueno pedir a Dios la salud del cuerpo, y así lo hace la misma liturgia de la Iglesia en diversas oraciones. Una salud del cuerpo y del espíritu que nos ayude a cumplir la misión que Dios nos encomienda en esta vida temporal. Y hay una petición superior, la de la salud del cuerpo y del alma, es decir, la salud de recibir crecientemente la vida divina. Así lo hacemos a diario en la oración final del santo Rosario.

Habida cuenta de su constante relación con los enfermos y de sus abundantes milagros, Jesucristo, en el Evangelio, no se extraña de que le pidan la salud y la curación. Él dio a los Apóstoles el poder de curar enfermedades. Pero se lamenta de la falta de fe. A aquel padre de un niño enfermo que le dijo «Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos», Jesús le replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe». Entonces el padre del muchacho se puso a gritar «Creo, pero ayuda mi falta de fe» (Mc 9,22-24). Y al leproso curado que de los diez volvió para postrarse en su presencia agradecido, Jesucristo le dijo: «Levántate y vete. Tu fe te ha salvado» (Lc 17,19). Hoy hacemos nuestra aquella oración humilde y confiada, y confesamos nuestra confianza en el poder curativo de la fe en Cristo.

Jesucristo está siempre con el enfermo, caminando con él y en él. Precisamente en nuestra fragilidad y debilidad se puede manifestar de modo especial la fuerza de su gracia (2 Co 12,9), que nos comunica personalmente en sus sacramentos. Una gracia divina que vale más que la vida (Sal 62).

Es la fe en Cristo resucitado, vencedor definitivo del pecado y de la muerte, la que nos permite vivir todo sufrimiento y enfermedad asociados a la fecundidad sanante de su pasión redentora. Este hecho permitió a san Pablo afirmar «Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros» (Col 1,24). Es el gozo pascual, un fruto del Espíritu Santo. También a los enfermos se les ofrece el don del gozo del Espíritu Santo en medio de las tribulaciones que han de pasar, al poder vivirlas en comunión con el Redentor.

La fe es confianza en Dios e íntima comunión con las personas divinas. Vivamos con la confianza de hijos que tienen certeza del cuidado amoroso de Dios Padre sobre cada uno de nosotros, especialmente de los más “pequeños”. Participemos en su amor cuidando nuestra salud para ponerla a su servicio y al de los hermanos. Ofrezcamos –también socialmente– a los enfermos y ancianos que viven en necesidad la seguridad de este cuidado y atención sanitaria que ponga paz y sosiego en el dolor de su situación.

María Santísima, nuestra Madre y Señora del Pilar, con su intercesión, nos alcance de su Hijo firmeza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. 

† Manuel Ureña

 Arzobispo de Zaragoza

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia. Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe. Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986). Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.