Palabras y acciones coherentes

Mons. Joan Piris     Acercándonos al final del curso ya las puertas de la Asamblea Diocesana que celebraremos, si Dios lo quiere, el próximo 26 de mayo, me parece conveniente recordar algunas cosas, aunque no son totalmente nuevas.

Por ejemplo (y con ocasión del 1 de mayo lo hemos vuelto a comprobar), tantas veces hablamos y reflexionamos sobre la solidaridad y tratamos de ayudar a vivir a los sin hogar y los débiles de nuestra ciudad. Tenemos muy presente aquellas personas que encontramos cada día en la misma acera de la calle donde cada uno de nosotros pasamos habitualmente y que nos tiende la mano pidiéndonos céntimos y no se `preocupa si no le damos más que una sonrisa o una mano … Nos hace pensar y nos replanteemos la manera de vivir estos sueños solidarios: ¿podemos ofrecer a estos hermanos sin hogar algo más concreta y más eficaz para su situación precaria? De momento, ya estaría bien encontrarnos con ellos, siguiendo saludando los mismos y escuchándolos, regalándoles un poco de nuestro tiempo, que quizá también habría que pensar si es sólo nuestro y / o sólo para nuestro provecho.

Todos sabemos lo bien que se puede hacer sólo con un gesto, una mirada, una palabra amiga. Palabras, gestos, acciones pueden alegrar y curar, y también pueden herir o dejar al otro en un sin sentido lamentable. Aprovechamos su capacidad de hacer el bien y curar las heridas de la vida. Se trata de construir fraternidad.

Lo mismo ocurre cuando en nuestro Plan de Pastoral diocesano hablamos de acciones evangelizadoras y de presencia de Iglesia en el mundo, sabiendo muy bien que entre nosotros (ayer, hoy y mañana) hay diferentes tendencias, espiritualidades, planteamientos pastorales y modos de concebir las cosas. Hay que procurar huir de las habituales clasificaciones (integristas, conservadores, progresistas, críticos …), e incluso intentar superar cuestiones relacionadas con prácticas religiosas que para la mayoría de la gente son periféricas. Es urgente que TODOS los cristianos miramos de verdad si tenemos el Evangelio como base de nuestra vida, también en cosas aparentemente menos importantes.

Con humildad pero con entusiasmo, es necesario que analicemos qué testigos hay en nuestras comunidades, de palabras y acciones, personales y / o de grupo, que demuestran nuestra concreta encarnación en las realidades que nos rodean ya las que queremos animar (o cuestionar si es necesario) desde el Evangelio de Jesús. Pero siempre dejándonos interpelar y situándonos en constante actitud de revisión de vida y de educación adulta de la fe. Hay que vivir dejándonos juzgar por la Palabra de Vida, porque la realidad de las personas es mucho más compleja de lo que aparece y siempre viene acompañada de algunas ambigüedades, lo que forma parte de la condición humana.

El Evangelio es una llamada a la conversión de actitudes, y también nos pone ante la necesidad de responder y orientar en una determinada línea todas las pequeñas acciones con las que los miembros de la Iglesia realizamos nuestra tarea … digamos «misionera».

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.