Mes de mayo florido y hermoso

Mons. Julián López     Dice un viejo refrán: “marzo ventoso y abril lluvioso hacen a mayo florido y hermoso”. Como todos saben, los refranes son frases o dichos de uso común que suelen encerrar alguna advertencia o enseñanza basadas generalmente en la experiencia, en este caso la del hombre del campo, buen observador de la naturaleza y siempre atento al tiempo que conviene en los meses citados a la agricultura. Veremos si las lluvias de abril, después de varios meses de sequía, han conseguido salvar las cosechas. Sería un alivio al menos para quienes dependen todavía del sector primario. 

En otro orden de cosas, el mes de mayo representa un estímulo para muchas personas, para los estudiantes porque ven que se termina el curso, para los ancianos porque se alargan las horas de luz y de calor, para los niños porque tienen más tiempo para jugar al aire libre, etc. Lamentablemente para los que están en el paro o ven en peligro sus puestos de trabajo, el horizonte, lejos de abrirse, se oscurece y cierra, pero esto no es culpa del mes de mayo. ¡Cómo desearía que este mes, en plena celebración de la Pascua, representara alegría y esperanza para todo el mundo! Porque el misterio pascual de Jesucristo significa la victoria de la vida sobre todo lo que entraña muerte, dolor, frustración o desesperanza. 

En la tradición cristiana popular mayo está dedicado a Virgen María y muchos recordarán el canto de “con flores a María, que Madre nuestra es”. Efectivamente, en este mes se ofrece a Nuestra Señora un ferviente y afectuoso homenaje de oración y de veneración. Por eso mayo es momento oportuno para esperar de Dios, por intercesión de la Virgen, los dones generosos de la misericordia divina. María es siempre abogada y protectora en cualquier tribulación y hacemos bien en invocarla y acogernos a su solicitud y auxilio. Ella es siempre camino que conduce a Jesucristo y que estimula la confianza en Dios. En mayo se hacen también rogativas y otras oraciones públicas por las necesidades de los hombres y de los pueblos. Aprovechemos las celebraciones populares y las romerías en torno a los santuarios marianos para algo más que para el folclore local participando con fe en los actos religiosos. Una cosa no quita la otra.  

En mayo, por tanto dentro del tiempo pascual, tienen lugar la mayor parte de las celebraciones del sacramento de la Confirmación, el sacramento que fortalece a los bautizados y convoca a los adolescentes para que se incorporen conscientemente a sus respectivas parroquias para perseverar en la fe. También es el mes de las Primeras Comuniones. Recientemente el Papa pedía a los padres que prepararan esta fiesta con sentido de fe y alegría, pero también con austeridad. No está los tiempos para vanidades ni derroches. 

En nuestra diócesis, durante el mes de mayo, se celebrarán diversos encuentros y jornadas, como la fiesta de la Familia en la basílica de la Virgen del Camino el domingo día 6, o la Semana diocesana del Enfermo que se abrirá el día 7 y culminará el domingo siguiente en la “Pascua del Enfermo”. Del 14 al 16 de mayo se desarrollará el habitual ciclo de conferencias “Iglesia y Sociedad” organizadas por la diócesis, este año con el sugestivo tema: “A la búsqueda de Dios por la vía de lo bello” y centrada en el arte, la música y la poesía. De estos y de otros actos se informa detalladamente en “Iglesia en León” y en otros medios de comunicación de la Iglesia. Con mi cordial saludo y bendición:

+ Julián López

 Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella