Día del trabajo 2012

Mons. Rafael Palmero   Queridos diocesanos: Os dirijo esta carta con motivo del día primero de mayo, en la fiesta de San José Obrero. Al escribiros en este día del trabajo comparto con todos vosotros la honda preocupación de nuestra Iglesia por la grave crisis económica que venimos padeciendo y que afecta, de manera especial, a las personas menos favorecidas. 

Con frecuencia llegan dolorosas noticias de cierre de empresas, desahucio de viviendas y aumento del desempleo. En nuestra provincia de Alicante, según los analistas, hay 40.000 personas que se encuentran en situación de extrema pobreza y 360.000 que viven en el umbral de la pobreza relativa. Buena parte de estos hermanos acuden a nuestras parroquias, angustiadas por esta situación y buscando una ayuda.

En el año 2009, nuestro Consejo Diocesano de Pastoral ofreció un valioso documento de reflexión titulado “Crisis económicas y propuestas operativas para las parroquias”. Se invitaba en el mismo a reflexionar sobre el origen moral de la crisis, para que las soluciones que se adopten estén sólidamente fundadas. Al mismo tiempo, se ofrecían, desde la Doctrina Social de la Iglesia, criterios para discernir la solución, y se presentaban algunas líneas de trabajo.

Deseo agradecer todas las iniciativas que muchas comunidades eclesiales han puesto en marcha a partir de ese momento con el fin de paliar los efectos de la crisis. Algunos resultados están a la vista. En los últimos años han crecido notablemente los proyectos de comunión y las iniciativas solidarias. Muchos cristianos laicos han incrementado también su compromiso en el mundo del trabajo, deseosos de “tratar y ordenar según Dios los asuntos temporales” (LG 31).

Os invito a continuar con este esfuerzo compartido, en las líneas que señalaba el documento mencionado. En primer lugar, favoreciendo el conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia, que ofrece los criterios para juzgar la situación actual y discernir las propuestas de solución de la crisis. En segundo lugar, potenciando las Cáritas parroquiales y redoblando nuestras acciones con el fin de continuar atendiendo a las personas que están sufriendo más las consecuencias de la crisis. En tercer lugar, potenciando la participación de los cristianos en la vida pública: “la actual crisis económica –se nos dice- está exigiendo el recuperar y hacer vida la caridad política para construir un mundo más justo y fraterno”.

Con el Santo Padre Benedicto XVI os animo a no dejarnos sumir en el desasosiego y el abatimiento: “ante el ingente trabajo que queda por hacer, la fe en la presencia de Dios nos sostiene, junto con los que se unen en su nombre y trabajan por la justicia” (Enc. Caritas in veritate, 78). 

En comunión de oraciones, pidamos a San José, el fiel trabajador de Nazaret, continúe guiando ayudando a todos los hombres y mujeres del amplio mundo del trabajo.

Muy sinceramente,

+ Rafael Palmero

Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Rafael Palmero
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Nace en Morales del Rey, provincia de Zamora y diócesis de Astorga, el 27 de julio de 1936. Curso los estudios de humanidades y filosóficos y los dos primeros años de teología en el seminario conciliar de Astorga. Después, en Roma, amplió su formación teológica. Allí obtuvo la licenciatura y el doctorado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana y la licenciatura en Ciencias Sociales por la Pontificia Universidad Santo Tomas de Aquino “Angelicum”. Fue ordenado sacerdote el 13 de septiembre de 1959 en Astorga. En 1972 se incardinó en la archidiócesis de Toledo. CARGOS PASTORALES Su ministerio presbiteral comenzó en la diócesis de Astorga. Entre 1961 y 1965 fue secretario de estudios y profesor de Eclesiología y de Doctrina Social de la Iglesia en el seminario mayor diocesano de Astorga y, entre 1963 y 1968, fue delegado episcopal de cáritas diocesana de Astorga. En el año 1968 se trasladó a Barcelona como secretario particular del entonces arzobispo coadjutor de Barcelona, Mons. Marcelo González Martín, cargo que desempeñó hasta el año 1972. También hasta este año, y desde 1969, fue el Presidente del Patronato Diocesano de la “Obra Benéfica Asistencial del Niño Dios”, en la ciudad condal. El año 1972 se trasladó, junto a Mons. González Martín, a Toledo. En esta diócesis fue Vicario General y profesor del Seminario Mayor, entre 1972 y 1987, y arcediano de la Catedral, entre 1974 y 1987. El 24 de noviembre de 1987 fue nombrado obispo auxiliar de Toledo y obispo titular de Pedena. Recibió la ordenación episcopal el 24 de enero de 1988. El 9 de enero de 1996 fue trasladado a la sede episcopal de Palencia. El 26 de noviembre de 2005 fue nombrado Obispo de Orihuela-Alicante, tomando posesión de la sede el 21 de enero de 2006. El 27 de julio de 2012, el Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis, en conformidad con el canon 401, párrafo 1, del Código de Derecho Canónico. Dejó la diócesis el 29 de septiembre de 2012. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 1987 hasta 1990. Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 1990 hasta 1993. De 1990 a 1999 ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales y de 1993 a 1999 de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Desde 1999 es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral, donde es responsable del Departamento de Pastoral de la Salud. Fue miembro del Consejo de Economía desde 1999 hasta noviembre de 2012.