Manos Unidas combate la malaria entre los más desfavorecidos para recuperar su salud, un derecho de todos

Según el Informe mundial sobre el paludismo 2011, de la Organización Mundial de la Salud, en 2010 hubo 216 millones de casos de malaria en el mundo, que produjeron unas 655 000 defunciones, lo que representa una disminución del 25 por ciento desde el año 2000.

La mayoría de los fallecimientos fueron de niños que vivían en África, donde cada minuto muere un niño de paludismo, y la enfermedad es responsable de un 22 por ciento de las muertes infantiles.

strong>Formación a la población de Jharkhand en la lucha contra la malaria

Hace tan solo tres años, en algunas aldeas del estado indio de Jharkhand, la tasa de mortalidad por malaria era muy elevada y la enfermedad, endémica en la zona, afectaba a la mayoría de la población. De hecho, muchos de sus habitantes se veían crónicamente incapacitados por los repetidos ataques de malaria, lo que, como un círculo vicioso, afectaba profundamente a sus ya paupérrimas economías; los afectados debían gastar gran parte de sus ingresos en el tratamiento médico y esos ingresos se veían mermados por la imposibilidad de llevar a cabo ningún tipo de trabajo. De esta manera, los enfermos se convertían en una carga para sus familias y comunidades.

Pero, las cosas empezaron a cambiar de manera sustancial con la llegada a la zona de Dumka Social and Educational Society (DSES), socio local de Manos Unidas que lleva desde 1978 gestionando diversos centros de salud, desde los que se llevan a cabo programas preventivos y curativos y programas de concienciación en salud, formación de comadronas y grupos de auto ayuda.

DSES, puso en marcha en 36 aldeas de Dumka, Pakur y Sahibganj un Programa de control de la Malaria, que ya había llevado a cabo con éxito en otras comunidades. Un proyecto, de tres años de duración, que ha beneficiado a más de 15.000 personas, especialmente miembros de las tribus santales y de los primitivos Malto Paharias.
En este tiempo, el programa se ha encargado de seleccionar y formar a animadores y auxiliares sanitarios y, mediante charlas o teatros callejeros, ha hecho hincapié en el diagnóstico precoz mediante análisis de sangre y en el tratamiento de la enfermedad. Además, se ha trabajado en la concienciación de la población y en la formación de grupos de auto ayuda de mujeres. Así, tres años después de su puesta en marcha, se puede observar una la reducción de los casos de malaria y de la tasa de mortalidad en las 36 aldeas seleccionadas.

Kunjbona, un ejemplo de éxito

Una de esas aldeas en Kunjbona, donde el año pasado hubo un brote de malaria, que, gracias al programa, pudo ser controlado en poco tiempo. Kunjbona es una zona muy montañosa, de difícil acceso, cuya complicada orografía hace difícil que la población pueda acceder a los servicios más básicos, como la sanidad. Durante mucho tiempo, la única asistencia sanitaria que recibía esta población, sumida en la pobreza, era la que proporcionaba el programa en sus visitas periódicas y la desnutrición hacía de los niños menores de diez años, víctimas fáciles de la enfermedad. Pero, la formación recibida, las charlas y los talleres, han hecho posible que la tasa de mortalidad infantil se haya controlado. Además, la práctica regular de las medidas preventivas, el cambio de comportamiento de la gente y el trabajo realizado por el personal del proyecto han conseguido que una población, antes aislada y marginada, pueda hacer frente con éxito al problema de la malaria, endémica en la zona.

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