El mundo del trabajo

Mons. Ramón del Hoyo     1. La fecha del 1º de Mayo va inseparablemente unida al mundo del trabajo. La Iglesia mira con especial simpatía y cercanía a este inmenso mundo para unirse a sus justas y legítimas exigencias de los trabajadores y para denunciar las injusticias existentes, a favor de un orden social más justo, solidario y cristiano.

Unimos a esta jornada anual la Fiesta de San José Obrero para invocar la ayuda del Carpintero de Nazaret a favor de tantos trabajadores en paro y a miles de jóvenes que no encuentran un empleo para orientar su futuro. Son demasiados sufrimientos callados y hasta angustiosos por la pérdida de ingresos, inquietud de futuro, insuficiencia de medios para atender a las necesidades más perentorias de sus familias, su marginación al sentirse abandonados por la sociedad, y tantos dramas personales y familiares.

2. Es buena fecha para recordar algunos de los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia, especialmente por los cristianos, como son:

– Hacer valer la dignidad de toda persona humana por el hecho de serlo y con independencia de lo que tenga o valga. El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene o produce.

– Recordar que los bienes de este mundo están originariamente destinados a todos los hombres. Ciertamente el derecho a la propiedad privada es válido y necesario pero, con palabras del Papa Juan Pablo II, sobre la propiedad privada grava ”una hipoteca social”, es decir, este derecho se funda y justifica precisamente sobre el destino universal de los bienes.

– No olvidemos tampoco las condiciones laborales, más de una vez discriminatorias y hasta contrarias al querer de Dios, de las mujeres trabajadoras en edad de ser madres o por el hecho de ser mujer. Su dignidad es idéntica a la del varón y nada les puede impedir o dificultar para cumplir con su derecho de transmitir la vida.

– Destacar el trato preferencial que debemos dar a los pobres, parados y otras personas necesitadas. Debería irritarnos a todos cualquier trato injusto al que se vean sometidos colectivos de inmigrantes y de quienes buscan trabajo, sea como sea, con sueldos miserables, horarios inhumanos, contratos basura, su no inclusión en la Seguridad Social…

Ellos suelen ser quienes, de forma habitual o frecuente, acuden a las Cáritas y a otras instituciones benéficas de la organización caritativa de la Iglesia para pedir ayudas en sus necesidades más perentorias. Gracias a tantos benefactores, que cuando más arrecia la crisis, más recursos brotan de sus corazones generosos. Cuando están cerrando las puertas a las propias Cáritas instituciones públicas, incluso haciendo caso omiso de compromisos adquiridos previamente, la caridad organizada de los cristianos nunca se va a cerrar.

3. Destaquemos también a tantos trabajadores y empresarios que de forma ejemplar viven con espíritu solidario y cristiano su vocación, de forma noble y honrada.

Es jornada para pensar todos en la dignidad del trabajo y en las consecuencias de quienes carecen de él. Proclamemos fuerte y muy alto que el trabajo es un derecho del hombre y que los poderes públicos deben buscar, por todos los medios a su alcance, crear las condiciones adecuadas, principalmente para los jóvenes, que hagan disminuir, cuanto antes, la lacra del desempleo entre nosotros, cortando de raíz egoísmos insolidarios y ofreciendo facilidades para el trabajo de todos.

Animamos a la Pastoral obrera, en su inquietud y apoyo al mundo del trabajo con sus nuevos retos, al tiempo que pedimos a San José bendiga a todos los trabajadores en su Fiesta.
 

Con mi saludo en el Señor.

+ Ramón del Hoyo López

Obispo de Jaén 

Mons. Ramón del Hoyo
Acerca de Mons. Ramón del Hoyo 149 Articles
Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.