Llamamiento a inscripción en clase de religión

Mons. José María Yanguas   Queridos diocesanos:

Me dirijo hoy de manera muy particular a vosotros, padres y madres cristianos, porque el tema de hoy os afecta directamente. Deseo, en efecto, animaros a inscribir a vuestros hijos en las clases de religión en escuelas, colegios e institutos, mirando al próximo año.

En los últimos meses y en repetidas ocasiones el Papa Benedicto XVI  se ha referido al analfabetismo religioso como uno de los males que afectan hoy mayormente a la Iglesia. Se refiere con ello el Santo Padre al hecho de que no faltan cristianos que tienen un desconocimiento casi total de las verdades de la fe y de la moral cristianas. Son hermanos nuestros que no saben exactamente qué significa ser cristiano católico ni en qué se diferencia de otros cristianos ni qué comporta para su vida el hecho de serlo. Todavía son menos los cristianos que saben dar razón de su fe, es decir, cristianos capaces de mostrar a otros las razones de su acto de fe, porque están convencidos de que ésta no es, en modo alguno, simple fruto del ambiente en que uno ha nacido ni mero resultado de la educación recibida ni parte del equipamiento o bagaje personal de una determinada clase de personas, de una determinada condición o nacionalidad. La fe no es, en efecto, algo con los que se nace, sino un don de Dios que se acoge humilde y agradecidamente; un sí al amor de Dios que nos sale al encuentro y que está dotado de una fuerza capaz de plasmar y conformar toda nuestra existencia. El sí al Dios que nos habla, que se revela y nos manifiesta su designio de salvación en Jesucristo, no es un sentimiento más o menos pasajero o permanente, es asentimiento, adhesión total y plena de la inteligencia y de la voluntad a lo que nos propone la Iglesia. Esta firme adhesión a la fe de la Iglesia nos introduce en la vida de Dios y nos hace miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Se trata de la adhesión  de todo nuestro ser a unos precisos contenidos que quedan perfectamente formulados en el Credo.

Según el orden natural de las cosas, la fe, al menos en su contenido esencial, debe ser conocida antes de ser abrazada, para poder ser después profesada, celebrada y vivida. Una vez abrazada, la misma fe pide ser profundizada cada vez más, en una tarea que no conoce fin, pues la riqueza de la palabra de Dios es infinita; y debe ser también  razonada y explicada en la medida de lo posible.

Todo esto viene a cuento de la necesidad de conocer los contenidos de la fe y de poner, por tanto, los medios conducentes a dicho fin. La clase de religión es sin duda unos de esos medios. De ahí la apremiante llamada que la Iglesia os dirige a los padres cristianos: ¡Apunta a tu hijo a la clase de religión! y su invitación a  que ejerzáis el derecho de que vuestros hijos reciban formación religiosa y moral en la escuela. Hay distintas motivaciones para hacer uso de ese derecho ─ de carácter cultural o ético, por ejemplo ─, que pueden esgrimir con toda razón incluso personas que no tienen fe o no son católicas. Pero para unos padres cristianos será más que suficiente pensar en que, gracias a las clases de religión, sus hijos podrán tener un mejor y más exacto conocimiento de las verdades de la fe y de la moral católica. Gracias a las clases de religión en las escuelas e institutos, los padres recibís una gran ayuda en el cumplimiento del grave deber que adquiristeis al llevarlos a bautizar: el deber de educarlos en la fe de la Iglesia.

Llegado el momento de matricular a vuestros hijos en colegios e institutos, os animo vivamente, queridos padres, a inscribirlos en las clases de religión y moral católicas. Es un derecho fundamental vuestro que el Estado debe garantizar, respetar, defender y promover. El ejercicio de este derecho tiene unos claros beneficiarios: vuestros hijos, que encontrarán en las verdades de la fe y la moral católicas un seguro punto de referencia, así como las convicciones y valores necesarios para edificar una vida humana y sobrenaturalmente lograda. 

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
Acerca de Mons. José María Yanguas 157 Articles
Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).