¡Feliz y gozosa Pascua de Resurrección!

Mons. Antonio Mª Rouco Varela    Mis queridos hermanos y amigos:

 No hay probablemente ningún momento de la existencia humana ante el cual nos sintamos más inermes e indefensos que el de la muerte. Nadie quisiera morir. El Concilio Vaticano II nos habla de la muerte como de un enigma indescifrable. De lo más hondo de nuestro ser surge incontenible el ansia de vivir para siempre y felizmente; pero, a la vez, sentimos en nuestra carne la fragilidad de nuestras fuerzas, las heridas del sufrimiento y las señas de una mortalidad cierta e inevitable. ¿No hay salida para esta tremenda y, al parecer, fatídica condición del hombre? ¿Ese es nuestro destino: la muerte? 

La mañana del Domingo de Resurrección nos trae año tras año una certeza distinta: la de la respuesta luminosa a esa lacerante cuestión: ¡Jesucristo ha resucitado! Ha resucitado verdaderamente en cuerpo y alma. No hay cadáver de Jesús. El sepulcro está vacío. Se aparece visible y palpable a sus discípulos, a las mujeres que le habían seguido en su vida terrena, a su Madre María… ¿Qué había ocurrido? Dios Padre había aceptado su oblación en la Cruz como la ofrenda de un amor infinitamente misericordioso: capaz de sanar, perdonando, la herida mortal infligida, desde el origen, por el pecado a los hombres de todos los tiempos. Restablecidos en la verdad de una justicia más grande −la del Amor infinito de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo− les quedaba restaurada la vida más allá de la muerte espiritual y física, y se les abría la puerta de la felicidad última por encima de cualquier capacidad y expectativa humanas. Esta es la respuesta de la fe al gran interrogante que hoy como siempre, a lo largo de la historia, ha inquietado al hombre. La “secuencia” de la Misa del día de la Pascua de Resurrección la expresa con luminosa belleza: “Lucharon vida y muerte, en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta”.

 En este domingo, en el que la Iglesia celebra de nuevo la Pascua de la Resurrección del Señor Jesucristo, se anuncia, proclama y vive su inmarcesible actualidad ante el mundo como la noticia mejor y más capaz −¡la única siempre fidedigna!− para levantar la esperanza en el triunfo del amor y de la vida. Es una noticia que ni engaña ni defrauda. El hombre y la sociedad del 2012 pasan por un trance histórico difícil, extraordinariamente “crítico”. ¿Cómo superar o, por lo menos, aliviar tanta situación dolorosa de paro, de rupturas familiares, de pobreza, de insolidaridad social, de enfrentamientos agresivos, de incertidumbre ante el futuro? ¿Cómo la puede superar un cristiano, pensando en sí mismo, pero, sobre todo en el bien de sus hermanos? ¡Convirtiéndose de nuevo al don de la gracia y de la vida que ha recibido el día de su Bautismo, en el que ha muerto con Cristo para resucitar con Él! ¡Cumpliendo el mandamiento de su amor sin cansarse y siempre más generosamente! ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa?, nos recuerda San Pablo. Celebremos, pues, esta nueva Pascua, irradiando el testimonio de la esperanza imperecedera “no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad) sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad” (1 Cor 5, 6b-8). Todos “los años”, pueden ser vencidas todas“las crisis” −aún la más temibles−, cuando procuramos vencerlas en su raíz, que es el pecado que destroza el corazón y lleva a la muerte. Y ninguna lo será a medio y a largo plazo, si se olvida esa última causa que las produce: el mal moral, la ruptura de la ley de Dios. ¡Procuremos de nuevo esa victoria en esta Pascua de Resurrección, abriendo mucho más que nunca la puerta del alma −y de las almas− a la victoria del Señor Resucitado! Cuando se le abre de par en par el corazón, como lo hicieron los jóvenes de la JMJ del pasado agosto en Madrid, la siembra del amor, a manos llenas, sobre el mundo y la sociedad está asegurada: ¡renace la alegría!

Que Nuestra Señora, la Virgen Madre, “la Real de La Almudena”, que se alegró la primera −y como nadie− por la Resurrección de su Divino Hijo, nos anime y nos sostenga en nuestro valiente e infatigable testimonio de la victoria de Jesucristo Resucitado sobre el pecado y sobre la muerte: ¡la victoria de la verdadera alegría que vence la apatía y la tristeza del mundo!

Con mis deseos para todos de una santa y gozosa celebración de la Pascua de Resurrección y con mi bendición. 

+Antonio Mª Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid

 

Mons. Antonio Mª Rouco Varela
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Nació el 20 de Agosto de 1936 en Villalba (Lugo). Estudios en Latín, Humanidades y Filosofía en el Seminario de Mondoñedo 1946-1947 a 1953-1954. Estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca 1954-55 a 1957-58, donde obtiene la Licenciatura en esa disciplina en Junio de 1958. Se ordena Sacerdote el 28 de Marzo de 1959, en la Catedral Vieja de Salamanca, y el día 1 de Abril celebra su Primera Misa en la iglesia parroquial de Santa María de Villalba. Estudios de Derecho y Teología en la Universidad de Munich, cursos 1959-60 a 1963-64, donde se doctora en Derecho Canónico el 25 de Julio de 1964, con la tesis: “Iglesia y Estado en la España del siglo XVI”. Profesor en el Seminario de Mondoñedo los cursos 1964-65 y 1965-66, de Teología Fundamental y Derecho Canónico. Profesor Adjunto en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Munich de 1966 a 1969. Profesor de Derecho Público Eclesiástico en la Universidad Pontificia de Salamanca de 1969 a 1971 y Catedrático de Derecho Canónico Fundamental en la misma Universidad en 1971 y Vicerrector de la misma Universidad en 1972. Cargos que desempeña hasta su nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela en Septiembre de 1976. “Perito” del Concilio Pastoral de Galicia desde la fase preparatoria del mismo 1974. Consagrado Obispo, con el Titulo de Gergi, el 31 de Octubre de 1976. En los años de estudio y trabajo científico en la Universidad de Munich estuvo adscrito a las parroquias de San Rafael y San Ansgar de esa ciudad, y en Salamanca fue Consiliario de Acción Católica Nacional de Propagandistas. Ha publicado Libros y numerosos trabajos científicos en Revistas Españolas y extranjeras de su especialidad sobre temas relativos a la fundamentación teológica del Derecho Canónico y a los problemas de las relaciones Iglesia Estado. Es miembro de la Asociación Internacional de Derecho Canónico y de la Asociación Española de Canonistas. Ha sido ponente en la Semana Española de Derecho Canónico y en Congresos Internacionales de la misma materia. Perteneció al Círculo Ecuménico de Canonistas de Heidelberg y al Comité Cristiano Interconfesional de Madrid. Fue Consultor de la Sagrada Congregación para el Clero desde 1973. En la Conferencia Episcopal Española fue Presidente de la Junta de Asesores Jurídicos y Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, durante tres trienios 1981-1989. Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española desde 1984. Arzobispo de Santiago de Compostela 18 de mayo de 1984 (Bula de 9 de mayo de 1984). Posesión 30 de junio de 1984. Le impone el Sagrado Palio el Nuncio Apostólico Mons. Antonio Innocenti el 25 de julio de 1984 en la Catedral de Santiago en el Pontifical del Apóstol. Responsable de la IV Jornada Mundial de la Juventud, 19-20 de Agosto de 1989 en Santiago de Compostela) Nombrado Hijo adoptivo y Medalla de Oro al Mérito Ciudadano de la ciudad de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela, 26 de julio de 1990. Elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades en Febrero de 1990. Miembro del Sínodo de los Obispos Octubre 1993: sobre la formación de los Sacerdotes. Participante en los Simposios de Obispos Europeos de 1985-1989. Miembro del Comité Ejecutivo de la CEE – 1993. Nombrado por el Santo Padre, con fecha 27 de Junio de 1994, miembro de la Congregación para la Educación Católica. Nombrado por el Santo Padre, el 28 de Julio de 1994, Arzobispo de Madrid. Nombrado “Socio de Honor” de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Madrid, 22 de octubre de 1994. Recibió en Palio como Arzobispo Metropolitano de Madrid el 29 de Junio de 1995. Recibió el “Baylio Gran Cruz de Justicia” de la S.O.M. Constantiniana de San Jorge. Madrid, 17 de Octubre de 1995. Nombrado “Magnum Cancellarium” de la Facultad de Teología San Dámaso por el Santo Padre, el 19 de septiembre de 1996. Nombrado Cardenal de la Santa Iglesia con el título de San Lorenzo in Damaso, por SS. Juan Pablo II, en el Consistorio del 21 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para la Educación Católica, por S.S. Juan Pablo II, el 25 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación del Clero, por S.S. Juan Pablo II, 25 de febrero de 1998. Premio “Madrigallego de Oro” de 1998. Madrid, 28 de mayo de 1998. Galardonado con la “Medalla de Oro de Galicia 1998”, por la Xunta de Galicia. Santiago de Compostela, 25 de julio de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, por S.S. Juan Pablo II, 17 de octubre de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para los Obispos por un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Insignia de Oro, por la Asociación de Médicos Gallegos: ASOMEGA. Madrid, 24 de Noviembre de 1998. Nombrado miembro de Honor del Foro Iberoamericano de la Fundación Carlos III. Madrid 23 de octubre de 1998. Elegido Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid, 1 de diciembre de 1998. Ingreso con el discurso: “Los fundamentos de los Derechos Humanos: una cuestión urgente”, en Madrid, 29 de mayo de 2001. Elegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 1999-2002. Madrid, 2 de marzo de 1999. Nombrado Enviado Especial del Papa, para el Congreso Eucarístico Nacional del 26/29 de mayo de 1999 en Santiago de Compostela (26 de marzo de 1999). Elegido “Gallego del año”, por El Correo Gallego. Santiago de Compostela, 29 de octubre de 1999. Nombrado Relator General del Sínodo de Obispos para Europa (octubre de 1999), por S.S. Juan Pablo II. Nombrado “Gallego del Año 2000”, por el Círculo de Periodistas Gallegos en Madrid. Madrid, 23 de junio de 2000. Nombrado miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum”, por S.S. Juan Pablo II, el 20 de septiembre de 2000. Participante en la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos 30 septiembre /27 octubre de 2001. Recibió el XV Grelo de Ouro, de la Fundación O Grelo – ‘Amigos de Galicia’. Villalba (Galicia), 10 de noviembre de 2001. Recibió el Percebe de Oro, de la Enxebre Xuntanza do Percebe. Barcelona, 22 de febrero de 2002. Reelegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 2002-2005. Madrid, 26 de febrero de 2002. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. 17 de enero de 2003. Recibió la Insignia de Oro de los Amigos del Camino Portugués a Santiago. Pontevedra. 11 de agosto de 2003. Recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, concedida por S.M. el Rey. Madrid, 13 de julio de 2003. Recibió la Insignia de Oro 2002 de la Asociación Amigos do Camiño Portugués a Santiago. Pontevedra, 11 de agosto de 2003. Reelegido miembro de la Congregación para los Obispos por un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 10 de noviembre de 2003. Reelegido como miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de diciembre de 2003, para un nuevo quinquenio. Nombrado miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de marzo de 2004, para un quinquenio. Recibió el Premio “Vieira de Plata”, en su categoría de GALLEGO UNIVERSAL, en su XV edición. Madrid, 17 de mayo de 2004. Nombrado Enviado Pontificio para presidir las ceremonias de conclusión de la Peregrinación de Jóvenes a Santiago de Compostela del 7 y 8 de agosto de 2004. Roma, 19 de junio de 2004. Nombrado Académico de Honor de la Academia de la Hispanidad, por el Capítulo de Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Ávila, 9 de marzo de 2004. Nombrado Caballero de Honor por el Capítulo de la Orden Militar de los Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Madrid, 1 septiembre de 2004. Nombrado miembro del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos para un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 21 de octubre de 2004. Nombrado miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 29 de noviembre de 2004. Nombrado miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 6 de marzo de 2005. Participante en la XI Asamblea Ordinaria General del Sínodo de Obispos 1/24 octubre de 2005. Recibió la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca. Madrid, 10 de marzo de 2006. Designado como Legado Pontificio para presidir los actos conmemorativos del V Centenario del Nacimiento de San Francisco Javier, que tendrán lugar en el Santuario de Javier (Navarra) el día 7 de abril de 2006. Roma, 27 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad FASTA (“Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino”). Mar del Plata (Argentina) 20 de abril de 2006. Nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas de Buenos Aires. Buenos Aires (Argentina), 2 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Pablo-CEU. Madrid 16 de junio de 2006. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, por S.S. Benedicto XVI, 7 de octubre de 2006. Elegido Miembro de Número de la Sección Primera de Teología de la Real Academia de Doctores de España. Madrid, 8 de noviembre de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos. Burgos, 17 de septiembre 1999. Reelegido miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum” para un quinquenio, por S.S. Benedicto XVI, el 24 de abril de 2007.