Congreso Eucaristico Internacional y Espiritualidad de Comunión

Mons. Carlos Escribano   Del 10 al 17 de Junio próximo se celebrará en Dublín (Irlanda) el 50º Congreso Eucarístico Internacional. El origen de los mismos se remonta al año 1881, cuando fue convocado el primero en Lille (Francia). España ha acogido por tres veces este magno evento eclesial: en Madrid (1911), Barcelona (1952) y Sevilla (1993).

El Papa Benedicto XVI, a petición de la Iglesia Irlandesa, ha convocado este Congreso que se desarrollará el próximo mes de Junio en Dublín. El fin de estos congresos  es promover o tomar las iniciativas que, de acuerdo con las disposiciones vigentes en la Iglesia, tienen el fin de aumentar la comprensión y la participación en el Misterio Eucarístico en todos sus aspectos: desde la celebración al culto fuera de la Misa hasta la irradiación en la vida personal y social.

El tema elegido para este Congreso nos habla de la Comunión en el contexto de la eclesiología de comunión propugnada por el Concilio Vaticano II. “El Congreso nos presenta una oportunidad extraordinaria para explorar más profundamente hasta qué punto hemos dejado que nos impacte la reforma propuesta por el Concilio en términos de comunión, tanto respecto a la vida interna de comunión de la Iglesia, como también en referencia a nuestra apertura a todos los que caminan junto a nosotros en los senderos de la historia. La noción de comunión es, justamente, muy significativa para la evangelización, en concreto para comunicar la Buena Nueva de Jesucristo que desea estar junto a nosotros en su alegría y libertad, en su ardor y paz”. (Reflexiones teológicas y pastorales para preparar el 50º CEI, nº 3)

También en nuestra diócesis de Teruel y Albarracín debemos prepararnos para la celebración de este Congreso. A lo largo de estos meses se irán suscitando iniciativas y actividades que nos ayudarán a vivir mejor este gran acontecimiento eclesial. Reflexionar sobre la importancia de la espiritualidad de comunión que se alimenta de la eucaristía, nos ayudará a elaborar con más acierto nuestro Plan diocesano de Pastoral. En este contexto es interesante recordar las palabras de Juan Pablo II en torno a la Espiritualidad de Comunión: “Antes de programar iniciativas concretas, hace falta promover una espiritualidad de la comunión (…) Espiritualidad de la comunión significa ante todo una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado. Espiritualidad de la comunión significa, además, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como « uno que me pertenece », para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad. Espiritualidad de la comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un «don para mí», además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente. En fin, espiritualidad de la comunión es saber «dar espacio» al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga 6,2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias. No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento.” ( NMI nº 43).

+Carlos Escribano Subías,
 Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.