Christos anviat! Adevarat a invitat!

Mons. Antonio Algora    Copio como título de esta carta el saludo que se dirigen hoy los rumanos, sean ortodoxos o católicos. Cuando se encuentran, dondequiera que estén, uno dice al otro Christos Anviat! (que quiere decir ¡Cristo ha resucitado!) A lo que el otro contesta: Adevarat a inviat! (traducido: ¡Verdaderamente ha resucitado!) La muy antigua tradición oriental se rige por el calendario Juliano y en años como este la Pascua de Resurrección es celebrada, en el rito bizantino, al domingo siguiente al nuestro de Resurrección (pues nos regimos por el calendario Gregoriano)

Agradezco públicamente la generosidad de las dos parroquias de Daimiel que acogen la celebración de la Pascua de los fieles rumanos y de otros países limítrofes que también tienen el rito bizantino, bastante más largo que el rito latino, y que dura hasta altas horas de la noche. Impresiona participar con ellos y sentir la presencia del Señor Resucitado en sus cantos y oraciones que nuestros hermanos emigrantes siguen con verdadera unción religiosa, en su mayoría matrimonios jóvenes con sus más de tres hijos en general.

Vivir la presencia de Jesucristo Resucitado, tan sencillamente manifestada, me ha impulsado a comunicar a todos esta riqueza de nuestra Iglesia verdaderamente Católica, Universal. Europa debe respirar con sus dos pulmones de la fe que son la Iglesia Occidental y Oriental. Ver esta imagen, que se debe a Juan Pablo II, realizada en nuestra tierra, siempre acogedora, me hace sentir una intensa emoción pues nos habla de la Verdad de la Resurrección. Porque Cristo ha resucitado los inmigrantes rumanos, y orientales en general, que viven con nosotros ya no son extranjeros, ni simples trabajadores, ni, según los momentos, personas necesitadas de ayuda, sencillamente son nuestros hermanos. Ellos, como nosotros, celebramos en la Noche Santa de la Vigilia Pascual el bautismo que nos ha dado la vida de Jesucristo, la que nos une, en la que estamos inmersos y ya nunca se aparta de nosotros.

La costumbre de felicitarnos “las Pascuas”, prácticamente relegada a la Navidad, pero que se completa en la Pascua de Resurrección, por eso lo decimos en plural, la debemos poner de nuevo en práctica pues nos centra en la fuente de nuestra alegría que es nuestro bautismo, que es el Señor Resucitado. Además en estos momentos, de especial dificultad para muchos, nos debe ayudar a centrarnos en lo único verdaderamente importante que es la fe como motor de nuestro ser espiritual y material a un tiempo. Vemos a nuestros hermanos inmigrantes luchar para sacar a sus familias adelante y, soy testigo de la cara de alegría que brota del simple saludo “Cristos anviat” que sin dudar responden “adevarat a inviat”. Uno descubre en esa respuesta: ¡Verdaderamente ha resucitado! Una confesión de fe que empapa toda la realidad de la vida por dura que sea.

Gracias de nuevo parroquias de Daimiel: Santa María y San Pedro, por ser, en nombre de toda la diócesis, lugar de Resurrección y de vida en las dos noches de los dos domingos, en los que por designios de la historia son los dos de Resurrección. La misma Pascua, la misma familia de los hijos de Dios enriquecida por los idiomas y los ritos latino y bizantino. Hoy es el domingo de la Divina Misericordia para toda la Iglesia Católica. ¡Verdaderamente ha resucitado! ¡Verdaderamente Jesucristo ha vencido el pecado y la muerte! Como hermanos que somos estamos llamados a querernos entrañablemente envueltos en el Amor Misericordioso con el que Jesucristo nos envuelve. ¡En Él hermanos!

Vuestro obispo,
+ Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

 

 

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.