Ser padres: un camino de esperanza

Mons. Javier Salinas    “La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo. Cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la supresión de la vida, acaba por no encontrar la motivación y la energía necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre. Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social. La acogida de la vida forja las energías morales y capacita para la ayuda recíproca” (Benedicto XVI. CV,28). 

Esta valoración del Papa en relación al tema del desarrollo de la sociedad, es de gran alcance en la hora presente. Vivimos tiempos de una débil confianza en el futuro. Y uno de los signos de esta desconfianza es la baja natalidad que se da en nuestra sociedad. Resulta llamativo ver cómo el hecho de la maternidad provoca temores y dificultades, no sólo en el terreno laboral sino también en la propia familia y en el matrimonio. En nuestra cultura el derecho a ser madre se ha transformado, a fuerza de acentuar la libertad de cada mujer respecto de su cuerpo, en un derecho contrario a la vida: el aborto. A pesar de lo que nos quieran hacer creer, la transmisión de la vida es lo más normal, no sólo para el futuro personal y social, sino también en una relación matrimonial, donde generar nueva vida es la aspiración propia de aquellos que, porque se aman, quieren transmitir la vida. 

El Papa nos recuerda que el desarrollo de una sociedad tiene que ver con su capacidad de apertura a la vida, que es precisamente esa actitud la que va forjando aquellas energías morales que nos hacen capaces de ayudarnos mutuamente. Cuando anteponemos a todo nuestra  propia realización olvidamos un elemento fundamental de nuestro ser: somos en relación con los otros. Es preciso fortalecer esta visión de nuestra propia humanidad. No puede contraponerse el logro personal con el esfuerzo por amar a los demás. En este sentido la maternidad, de forma particular, constituye una de las experiencias más consistentes de este ser para los demás

Ser padres es un camino de esperanza. Tener un hijo es contribuir a algo noble y grande, a nivel personal en primer lugar, y también para el futuro de nuestra sociedad. En la medida en que cerramos nuestros horizontes al logro inmediato de nuestras metas nos cerramos también a la vida y al mismo futuro de la sociedad. Quienes celebramos en este tiempo de Pascua la Resurrección del Señor, sabemos que nuestro mundo está abierto a un futuro de vida y amor. Podemos vivir con esperanza. Y nos corresponde realizar esta esperanza en nuestra vida. Ser padres es una forma concreta y única. 

+ Javier Salinas Viñals

Obispo de Tortosa

Mons. Javier Salinas Viñals
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Nace en Valencia el 23 de enero de 1948. Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario valenciano, recibiendo la ordenación sacerdotal el 23 de junio de 1974. Es Doctor en Catequesis por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma (1979-1982). CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo inició en la Parroquia de San Jaime de Moncada, de donde fue coadjutor entre 1974 y 1976. Este último año fue nombrado superior del Seminario Menor de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1977, cuando fue nombrado consiliario diocesano del Movimiento Junior. Tras su estancia en Roma, volvió a Valencia como delegado episcopal de Catequesis, de 1982 a 1992; capellán y director espiritual en el Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia, de 1987 a 1992; y Vicario Episcopal, de 1990 a 1992. Este último año fue nombrado obispo de Ibiza, sede de la que estuvo al frente hasta 1997, cuando fue promovido a la diócesis de Tortosa. El 16 de noviembre de 2012 fue nombrado obispo de Mallorca. El 8 de septiembre de 2016 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar desde el año 2014, tras ser reelegido para un segundo trienio el 15 de marzo de 2017. Desde el año 1999 hasta 2014 presidió la Subcomisión Episcopal de Catequesis. El 23 de octubre de 2012 la Santa Sede le nombró miembro del Consejo Internacional para la Catequesis (COINCAT), organismo consultivo vinculado a la Congregación para el Clero.