Cristo ha Resucitado: todo cambia

Mons. Javier Salinas    “En los juicios de Nuremberg por crímenes de guerra, apareció un testigo que había vivido durante un tiempo en un sepulcro de un cementerio judío de Wilna, en Polonia. Fue el único lugar donde él, y muchos otros, pudo vivir escondido, después que logró escapar de la cámara de gas. Durante aquel tiempo estuvo escribiendo poesías, y uno de los poemas fue la descripción de un nacimiento. En un sepulcro cercano, una joven mujer dio a luz a un niño. Un sepulturero octogenario la asistió, y envolvió al niño con un sudario de lino. Cuando el recién nacido empezó a llorar, el anciano oró: “Oh, gran Dios, ¿acaso nos has enviado, por fin, al Mesías? Pues ¿quién sino el Mesías podría nacer en un sepulcro?””. 

Esta narración es provocadora, especialmente en este día de Pascua, en el que toda la Iglesia celebra la resurrección de Jesús. A veces olvidamos que el sepulcro fue el final del camino de Jesús. En el Credo apostólico confesamos: “padeció… fue crucificado, muerto y sepultado… resucitó de entre los muertos”. Tantas veces pasamos de prisa y vamos al final: resucitó. Un final feliz en una historia trágica. Como afirma un teólogo, el sepulturero judío de la narración ha entendido mejor las cosas. Él esperaba al Mesías, y en su espera era consciente del contraste entre lo que veían sus ojos –el sepulcro- y la esperanza que afirmaba -el niño-, signo del Mesías (Cf. P. Tillich). 

Celebramos la Pascua, la fiesta que actualiza para nosotros el gran acontecimiento de la Resurrección de Cristo. Pero ¿sabemos realmente lo que estamos celebrando? El que estaba en el sepulcro ha Resucitado. Y el sepulcro no existe futuro, todo se convierte en puro pasado. Sin embargo, de aquí ha surgido la gran novedad. Por eso, creer en la Resurrección es entrar en un mundo nuevo. Dios nos ha revelado del todo su omnipotencia al devolver a la vida a su Hijo Jesucristo, muerto por nuestra salvación. La fe en este acontecimiento resume lo más fundamental de la fe en Dios, Creador y Salvador. 

Podemos desear un amor que nunca acaba, una vida eterna. Pero sólo Dios puede hacerlo todo nuevo. Solamente su Mesías, su Enviado, puede resucitar de un sepulcro. Sólo si Dios actúa se realiza la gran novedad de pasar de la muerte a la vida. Así todo cambia. La muerte está ahí, pero no tiene la última palabra. Nuestra fe se mantiene o desaparece en la medida en que creemos en esta absoluta novedad. Tiene razón San Pablo cuando escribe a los fieles de Corinto: “si Cristo no ha resucitado, la predicación mía carece de sentido, y vuestra fe lo mismo”(1Co 15,14). A todos vosotros, amigos lectores, a todos los habitantes de estas tierras diocesanas: feliz Pascua de Resurrección!. 

+ Javier Salinas Viñals

Obispo de Tortosa

Mons. Javier Salinas Viñals
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Nace en Valencia el 23 de enero de 1948. Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario valenciano, recibiendo la ordenación sacerdotal el 23 de junio de 1974. Es Doctor en Catequesis por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma (1979-1982). CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo inició en la Parroquia de San Jaime de Moncada, de donde fue coadjutor entre 1974 y 1976. Este último año fue nombrado superior del Seminario Menor de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1977, cuando fue nombrado consiliario diocesano del Movimiento Junior. Tras su estancia en Roma, volvió a Valencia como delegado episcopal de Catequesis, de 1982 a 1992; capellán y director espiritual en el Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia, de 1987 a 1992; y Vicario Episcopal, de 1990 a 1992. Este último año fue nombrado obispo de Ibiza, sede de la que estuvo al frente hasta 1997, cuando fue promovido a la diócesis de Tortosa. El 16 de noviembre de 2012 fue nombrado obispo de Mallorca. El 8 de septiembre de 2016 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar desde el año 2014, tras ser reelegido para un segundo trienio el 15 de marzo de 2017. Desde el año 1999 hasta 2014 presidió la Subcomisión Episcopal de Catequesis. El 23 de octubre de 2012 la Santa Sede le nombró miembro del Consejo Internacional para la Catequesis (COINCAT), organismo consultivo vinculado a la Congregación para el Clero.