La alegría de la maternidad

Mons. Gerardo Melgar   Queridos diocesanos:

Mañana, lunes 26 de marzo, celebraremos la Solemnidad litúrgica de la Anunciación, el momento de la Encarnación del Señor en el seno virginal de María Santísima. Con este motivo, como venimos realizando en los últimos tres años, en este día queremos bendecir a las madres gestantes, a las familias que esperan un hijo y a aquellas que desean su llegada.

Con esta celebración queremos unirnos a la alegría de la maternidad; a la alegría de estos padres y madres que quieren acudir a dar gracias a Dios por el don precioso e incalculable de la vida, además de por el don de su maternidad y paternidad.

Un año más vamos a celebrar la maternidad y la paternidad de tantos y tantos padres que -llenos de alegría, ilusión y amor- han recibido a sus hijos en sus propias familias; así mismo, daremos gracias a Dios por nuestros propios padres que, con todo el amor de su corazón, nos recibieron a nosotros e hicieron de su vida una vida de servicio y amor a sus hijos.

La maternidad, hoy en día, no siempre es motivo de gozo y alegría, lo sabemos bien; hoy, para muchas parejas, el embarazo, la llegada del niño a sus vidas es casi una enfermedad y una desgracia, de la cual -si pueden- se liberan aunque para ello tengan que utilizar un medio tan abominable como el aborto, la muerte procurada y querida de un ser humano.

Nosotros sabemos bien que la maternidad (que incumbe al padre y a la madre, que es cosa de dos) es siempre un gran regalo de Dios, pues se trata -ni más ni menos- que del fruto del amor de los esposos, la colaboración más estrecha y visible de los esposos con el Creador. Por eso, nos alegramos y le damos gracias al Señor junto con esos padres y madres por el don de sus hijos.

Todos las parejas que acudan a la celebración (que tendrá lugar en la iglesia de San Juan de Rabanera a las siete de la tarde) y otras muchas que no podrán hacerlo son un verdadero testimonio del valor intrínsico de la vida que se comprometen a recibir, a cuidar, a alimentar integralmente -no solo física sino también espiritualmente- para que encuentre el clima propicio en su familia como el lugar privilegiado en el que esos niños crecerán armónicamente en edad, en sabiduría y en gracia, delante de Dios y de los hombres.

Queridos padres y madres: vosotros, con vuestra acogida, cuidado y compromiso de educar y formar en todos los sentidos a vuestros hijos, estáis siendo auténticos colaboradores de Dios en la transmisión del tesoro de la vida y en el plan divino sobre los hijos que esperáis. Como dijo Dios al profeta Jeremías: “antes de haberte formado en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado; Yo te constituí profeta de las naciones” (Jr 1, 4-5) Dios, antes de que engendrarais a vuestros hijos, ya tenía un plan sobre ellos; vosotros habéis sido escogidos por Dios para ser instrumentos a través de los cuales se haga realidad en vuestro hijos ese plan amoroso del Señor. Debéis sentiros, pues, estrechos e íntimos colaboradores de Dios y agradecer al Señor que os haya confiado tan sublime misión, a la vez que debéis pedirle que os ayude a cumplir con la misión que os ha confiado de ayudar con vuestra presencia, vuestra educación, vuestra vida, vuestro amor y vuestro testimonio a que el plan de Dios se haga realidad en estos hijos que esperáis.

En María, ante el anuncio del ángel de que el Hijo de Dios se iba a encarnar en sus entrañas, encontramos un modelo a imitar en la vida: un modelo de gozo y alegría por la llegada del Hijo; un modelo de defensa de la vida hasta el punto de emigrar a Egipto para librarle de la muerte; un modelo de respeto al plan de Dios sobre el Hijo, que ella en todo momento supo acompañar maternalmente.

Padres y madres: ahí tenéis un modelo de Madre, un modelo de familia que sabe acoger, cuidar y respetar el plan de Dios sobre el hijo por encima de comodidades y sin escatimar esfuerzos, tiempo, etc. Vosotros también debéis preguntaros muchas veces en vuestra vida: ¿cual será el plan de Dios sobre este hijo? Así seréis verdaderos colaboradores suyos e instrumentos en las manos de Dios respetando, animando y apoyando ese plan divino.

Sentíos, especialmente hoy, apoyados y arropados por toda la comunidad cristiana que con vosotros se alegra de este magnífico don que el Señor os ha hecho; la Iglesia que camina en tierras sorianas quiere agradecer el don, el regalo del hijo que esperáis porque también en vosotros -como en María- Dios ha hecho obras grandes. Como Obispo y Pastor os agradezco a todos y cada uno de vosotros vuestra opción por la vida y el respeto a la misma, vuestra acogida del hijo y la valoración de la vida de vuestros hijos; y con vosotros pediremos a Dios por la salud y el bienestar integral de vuestros hijos y de cada uno de vosotros.

¡Enhorabuena por vuestro embarazo y felicidades por vuestros hijos! Y vosotros, padres, que pedís a Dios que os conceda el precioso regalo de tener un hijo, no desfallezcáis; pedid insistentemente y con profunda fe. A esa oración nos unimos todos los diocesanos.

Que Dios os bendiga a todos,

+Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.