Domingo de Ramos: pórtico de la Semana Santa

Mons. Javier Salinas    Este domingo se inicia la Semana Santa, en la que la comunidad eclesial hace memoria del amor de Dios hasta el extremo. El domingo de Ramos es pórtico de unos días que nos recordarán la Pasión de Jesús desde su entrada en Jerusalén. Unos días que pondrán ante nuestra mirada el sufrimiento y el dolor de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, el cual “se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó, obedeciendo hasta la muerte, y una muerte de cruz”(Flp 2,7-8). Y después su Resurrección, el paso de la muerte a la vida, la fiesta de las fiestas: la Pascua. Es la gran novedad para nuestro mundo. 

A partir de este domingo, los pasos procesionales que muestran los distintos momentos de la pasión del Señor recorrerán nuestras calles. Imágenes desgarradoras que nos recuerdan otra dimensión de nuestra vida: el sufrimiento. Precisamente en este tiempo en el que tantas personas viven las consecuencias de la crisis económica, muchos, al contemplar al Crucificado, se reconocerán en su dolor, se sentirán más cerca de Aquel que se ha puesto en el lugar de todos, a quien nada nuestro le es ajeno. 

La Pasión del Señor pone ante nosotros la gran cuestión del sufrimiento. Esa dimensión tan difícil de encajar en nuestra vida, y a la que Benedicto XVI hace referencia hablando de la educación de los jóvenes: “también el sufrimiento forma parte de la verdad de nuestra vida. Por eso, al tratar de proteger a los más jóvenes de cualquier dificultad y experiencia de dolor corremos el riesgo de formar, a pesar de nuestras buenas intenciones, personas frágiles y poco generosas, pues la capacidad de amar corresponde a la capacidad de sufrir, y de sufrir juntos”(La tarea urgente de la educación. 2008). 

En nuestro mundo, con un alto nivel de bienestar, donde parece no caber el sufrimiento, cuando éste se muestra provoca muchos interrogantes. Son innegables los esfuerzos para superarlo, pero tarde o temprano todos tenemos que afrontar este hecho, ya sea en forma de fracaso profesional o falta de trabajo; de conflictos familiares; ya sea por la enfermedad o la muerte de un ser querido; por situaciones de injusticia o violencia que viven tantas personas. Ante esto, son muchas las preguntas que surgen y que nos llevan incluso a, como Job, pedirle cuentas a Dios. Parece que Él guarda silencio, y sin embargo su respuesta es elocuente: en Jesús crucificado llega hasta la extrema donación de sí mismo a un mundo extraño y hostil, alejado de Él por el pecado. La Cruz es la suprema y definitiva muestra de su amor por nosotros. En esta Semana Santa, quiera Dios que podamos cada uno repetir en nuestro corazón las palabras de Pablo: “Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí”(Ga 2,20).

 + Javier Salinas Viñals

Obispo de Tortosa

Mons. Javier Salinas Viñals
Acerca de Mons. Javier Salinas Viñals 48 Articles
Nace en Valencia el 23 de enero de 1948. Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario valenciano, recibiendo la ordenación sacerdotal el 23 de junio de 1974. Es Doctor en Catequesis por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma (1979-1982). CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo inició en la Parroquia de San Jaime de Moncada, de donde fue coadjutor entre 1974 y 1976. Este último año fue nombrado superior del Seminario Menor de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1977, cuando fue nombrado consiliario diocesano del Movimiento Junior. Tras su estancia en Roma, volvió a Valencia como delegado episcopal de Catequesis, de 1982 a 1992; capellán y director espiritual en el Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia, de 1987 a 1992; y Vicario Episcopal, de 1990 a 1992. Este último año fue nombrado obispo de Ibiza, sede de la que estuvo al frente hasta 1997, cuando fue promovido a la diócesis de Tortosa. El 16 de noviembre de 2012 fue nombrado obispo de Mallorca. El 8 de septiembre de 2016 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar desde el año 2014, tras ser reelegido para un segundo trienio el 15 de marzo de 2017. Desde el año 1999 hasta 2014 presidió la Subcomisión Episcopal de Catequesis. El 23 de octubre de 2012 la Santa Sede le nombró miembro del Consejo Internacional para la Catequesis (COINCAT), organismo consultivo vinculado a la Congregación para el Clero.