Demos razón de la propia esperanza

Mons. Joan Piris   Todos tenemos necesidad de una esperanza sólida y fiable, sobre todo cuando miramos hacia el futuro. Bastará la ciencia, la técnica o la economía, la política para satisfacer todas nuestras aspiraciones? Jóvenes y menos jóvenes tenemos expectativas, ideales, sueños y proyectos.

Al comenzar la Semana Santa, contemplando los acontecimientos y las reacciones de personas y personajes alrededor de Jesús, sería bueno plantearse algunas preguntas: ¿por qué el sufrimiento fruto de decisiones injustas? ¿Por qué el sufrimiento en sí mismo?¿por qué la enfermedad y la muerte? ¿Qué hay después de la muerte? Y, si queréis, cosas más elementales y directas: viendo a Jesús, vivir y entregarse de aquella manera tan sorprendente, ¿cuál es el sentido de mi vida? ¿Cómo seguir afrontando experiencias que parecen insuperables: paro, dificultades en los estudios, problemas familiares, crisis de relaciones con los amigos o en la pareja, problemas generales asociados a la crisis económica y social actual, etc.? La pregunta de fondo continúa siendo la misma: ¿de qué manera seguir manteniendo viva la esperanza y encontrar la felicidad que todos necesitamos?

Recordar y celebrar los acontecimientos de la Pasión. Muerte y Resurrección de Jesucristo como fundamento de la auténtica liberación y salvación de la humanidad, es hacer una llamada a la esperanza: estos acontecimientos anuncian que siguiendo las huellas de Jesús y reproduciendo sus actitudes llegaremos a superar toda clase de límites. Los cristianos sabemos que si no nos alimentamos del Cristo y no nos vamos identificando con  El, como San Pablo, no podremos ni hablar de El, ni darle a conocer, ni hacerle amar por otros. Es necesario cultivar el amor al prójimo y esforzarse para ponernos personalmente con nuestras capacidades humanas (y profesionales) al servicio del bien común y de la verdad, siempre dispuestos a dar razón de la propia esperanza (1Pe 3,15).

Este domingo de Ramos y de Pasión, presenta la totalidad del misterio pascual: Jesús, haciendo su entrada en Jerusalén montado en un borriquillo, se manifiesta como el REY MESIANICO, humilde y pacífico, anunciado por el profeta Zacarías, y es también EL SIERVO SUFRIENTE del libro de Isaías que ha puesto en Dios su esperanza y su fe. Jesús es aquel que siendo de condición divina ha tomado “la condición de siervo, aquel que se ha abajado haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz y al que Dios ha elevado sobre todo”.

Proclamamos que Aquel que ha sido abandonado por todos y traicionado por uno de sus enemigos, es verdaderamente: “El HIJO DEL HOMBRE, el Mesías, el hijo de Dios Bendito”; El, el crucificado entre dos ladrones, es “verdaderamente EL HIJO DE DIOS”; el que expira clavado en una cruz, es de verdad el puente de encuentro entre Dios y la humanidad.

Contemplando hoy el rostro ultrajado y herido, sabremos decir como él:”Yo sé que no quedaré avergonzado (Is 50,7). Y proclamando hoy con el apóstol Pablo y la comunidad cristiana primitiva: “Jesucristo es SEÑOR”, nos comprometemos a seguir sus pasos (Filip 2,11). Y al escuchar hoy el relato de la Pasión, sabremos comulgar con El, hacer nuestra la fe del Centurión y llevar una vida que le sea conforme.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.