Ya está aquí la Semana Santa

Mons. Antonio Algora   La Cuaresma es tiempo, a la luz de la misericordia de Dios, de caer en la cuenta de todos los males que nos han caído encima a causa de nuestros pecados y, en consecuencia, de pedir al Señor que nos perdone, que nos renueve por dentro y que nos siga ayudando a reconstruir lo que hayamos podido estropear o romper.

A veces se oye que cada uno puede hacer lo que le de la gana con tal de no molestar a los demás, ignorando así que el mal moral que podamos sufrir en nuestra intimidad afecta necesariamente a la totalidad de la sociedad. Además, siguen siendo ciertas las palabras de Jesús: «Nada hay en lo oculto que no llegue a saberse»; el dato de nuestra experiencia es que «una manzana podrida acaba contagiando a toda la cesta».

La comunidad cristiana sabe que, muy al contrario, los santos contagian bondad, paz, alegría y buen humor… Por eso, Benedicto XVI, en su mensaje cuaresmal, nos decía la frase de la carta a los Hebreos: «Fijémonos los unos en los otros para el estímulo de la caridad y de las buenas obras». Muy mal parece que están las cosas en nuestra sociedad y no sólo desde el punto de vista económico, por eso es más necesario que nunca el testimonio cristiano que aporta un estilo de vida que vive de los frutos del Espíritu Santo, entre otros: bondad, mansedumbre, castidad, paciencia, gozo, fe, alegría y paz.

Frutos del Espíritu Santo que el creyente en Jesucristo adquiere al andar en su seguimiento. Por esto, al acercarse la Semana Santa, os animo a «mirar al que atravesaron», al Crucificado, y levantar los brazos hacia Él en oración, unos brazos «limpios de ira y divisiones». Cristo es nuestra esperanza y nuestra paz. El infierno no tiene poder sobre Él aunque parezca que se haya hecho con esta sociedad cuando se multiplican las convulsiones sociales y los problemas que amenazan la convivencia ciudadana.

Nosotros sabemos de «Quién» nos hemos fiado. Al sacar a la calle el Misterio de su entrega por nosotros hasta la muerte en cruz, caigamos en la cuenta de que es Dios mismo el que ha querido estar en medio de los desastres a los que lleva el egoísmo humano sufriendo sus consecuencias -este 25 de Marzo, que es la Encarnación del Señor- y veamos en el Cristo sufriente a los que están padeciendo más duramente las consecuencias de esta Crisis terrible. Si alguien, alguna vez, se la ha podido tomar a la ligera, hoy no está la cosa para folklores superficiales y frívolos. Si siempre hemos de saber estar respetuosamente impresionados ante las cosas de Dios, hoy nos debe causar un respeto imponente ver los rostros sufrientes de Cristo en los amigos y vecinos que se quedaron en paro y penan, como Jesucristo, por los pecados de otros.

Fue Jesucristo mismo el que nos lo dijo: «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, desnudo y me vestisteis, enfermo y en la cárcel y vinisteis a verme… pues, cuando lo hicisteis con alguno de estos, conmigo lo hicisteis». A Dios le debemos todo lo que encierra la Semana Santa que no es otra cosa que su Amor al Hombre. Paguémosle con el agradecimiento de nuestra limosna y de nuestra oración. 

Vuestro obispo,

+ Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.