Consulta espiritual o dirección espiritual (I parte)

Mons. Francisco Pérez    1. Hace pocos días vino a verme un sacerdote y en la conversación salió el tema de la dirección espiritual. Le había ocurrido que un feligrés se le acercó y le dijo que estaba asistiendo al consultorio de un sicólogo y que un día le dijo: “Ud. lo que necesita es a un sacerdote porque yo no le puedo perdonar. Le puedo ayudar en lo que se refiere a la sicológico pero no en lo que se refiere a lo espiritual que es lo que Ud. necesita. Acuda a un sacerdote y encontrarála pazinterior”. 

Es ya común que los mismos especialistas en siquiatría o en sicología envíen a algunos de sus pacientes a la consulta espiritual de un sacerdote. De modo especial si el paciente es creyente. De esto quiero reflexionar en esta carta semanal. Espero que la Cuaresma nos ayude a centrar la importancia no sólo de la confesión sacramental sino también de la dirección espiritual. Por ello he abierto una Capilla cuyo titulares San FelipeNeri y ahora también la Divina Misericordia, en Pamplona, donde todos los días, excepto sábados y domingos, de 16’00 a 20’00 horas hay sacerdotes para acoger a los que deseen recibir consejos y ayudas espirituales. Ya en la Capilla de la Adoración perpetua dedicada a San Ignacio, en Pamplona, hay Confesores desde las 8’00 de la mañana hasta las 20’00 horas de cada día, sin olvidar los horarios de Confesiones que deben programarse, en todas las Parroquias de la Diócesis, diariamente. 

2.- Lo que se ha denominado eclesialmente dirección espiritual ha sido un trabajo pastoral que se ha realizado en la iglesia desde el principio de su misma existencia. El sentido tradicional de la expresión dirección espiritual y su razón de ser se pueden entender mejor si pensamos en lo que suponen para la existencia de un cristiano el consejo espiritual de un hermano en la fe, la atención pastoral individualizada de un sacerdote que ejerce cura de almas, el apoyo personal de quien posee mayor experiencia en el discernimiento de valores y virtudes necesarios para orientar la vida, o el acompañamiento de otro que abre horizontes divinos y humanos, despeja dudas, atenúa crisis de conciencia y anima y consuela siempre que sea necesario. “Mas valen dos que uno solo, porque mejor logran el fruto de su trabajo. Si uno cae el otro le levanta; pero ¡ay del que está solo, que, si cae, no tiene quien le levante!” (Ecl 4, 9-10). 

La orientación pastoral dirigida a la persona expresa de un modo vivo ydirecto lasolicitud maternal que la iglesia, Esposa de Cristo, desea manifestar permanentemente hacia cada uno de sus hijos e hijas. La iglesia se dirige frecuentemente a los cristianos como miembros de una comunidad cristiana que se reúne para el culto litúrgico o para escuchar la voz de sus pastores. El discurso magisterial o la reflexión en la homilía son un modo de comunicación que pone en relación la voz magisterial y carismática dela Iglesiaconel conjunto delPueblo de Dios. Establece un punto de conexión en donde dominan la atención y la recepción comunitarias. 

Pero hace falta un modo de discurso que tenga en cuenta la recepción y atención personales, y que se haga por tanto no sólo pensando en la comunidad como expresión de la unidad sino en el fiel cristiano individual que camina como peregrino hacia el encuentro con Dios, en un éxodo desde la tierra al cielo. 

Lo vemos en el mismo Evangelio, cuyas páginas nos muestran a Jesús hablando a la muchedumbre, dirigiéndose al círculo más restringido de los discípulos y apóstoles, y estableciendo también un diálogo de salvación con hombres y mujeres, tratados siempre como individuos irrepetibles, cuyo destino interesa sumamente a Dios. Un ejemplo ardiente de este modo de actuar de Jesús lo encontramos en el diálogo con la mujer samaritana, narrado en el capítulo IV del Evangelio de San Juan. La samaritana no solamente es tratada por Jesús como un ser humano, lo cual asombra inicialmente a los discípulos, sino como una persona insolvente ante Dios pero destinataria de su misericordia y de su amor. En una conversación altamente personal, Jesús la ayuda a superar su indigencia espiritual y a descubrir los horizontes que corresponden a su existencia y destino como hija amada de Dios. 

3.- La dirección espiritual ha sido a lo largo de los siglos uno de los factores de detalle artístico en la construcción de la iglesia que se ha formado y construido por “piedras vivas”. El bienestar humano y divino del Pueblo de Dios exige no sólo la introducción oportuna de las grandes líneas y estructuras de edificación que van configurando la fábrica espiritual, en medio de las contingencias de la historia, y confieren a la iglesia su fisionomía y sus rasgos cristianos visibles en el tiempo. Esta arquitectura eclesial es la obra nunca interrumpida de iniciativas carismáticas que modelan y renuevan a la Iglesia según los designios divinos. 

Pero hace falta también laatención aldetalle de las personas cristianas, que son portadoras de los valores evangélicos y deben ser luz del mundo y sal de la tierra.La Iglesiase juega su destino, por así decirlo, en los hombres y mujeres de carne y hueso que la componen. La Iglesia, es mucho más que el conjunto de los cristianos, porque es un misterio de Dios, pero la vida de esos hombres y mujeres expresa y realiza también ese misterio que es humanamente inabarcable. 

En su predicación del Reino de Dios, que llega con él al mundo, Jesús se dirige a la muchedumbre: “Venid a mí todos los que estáis cansados y yo os aliviaré, porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt 11, 28). Pero estos llamamientos, de tipo general, son excepción enel Evangelio. Jesússuele llamar a hombres y mujeres individuales, con unas palabras personales que son ante todo un llamamiento a la vida de amor que transciende hasta la eternidad, y a la vez una invitación para que opten en la tierra por un camino que es el seguimiento incondicional al Maestro. Estas llamadas se dirigen a los discípulos que luego serán apóstoles, y han sido precedidas sin duda por un trato y unas conversaciones confiadas con Jesús. Habrían de ser diálogos muy personales que tenían en cuenta la conciencia, la libertad, y las circunstancias de cada uno personalmente. Todos, hombres y mujeres, están llamados a seguir al Señor

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplonay Obispo de Tudela

 

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).