Con la peregrinación diocesana a Roma “queremos agradecer al Papa cuanto nos ha regalado con la JMJ”

En su habitual intervención semanal en el informativo diocesano de la Cadena COPE, el pasado domingo, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, concedió una entrevista en la que, entre otros temas, habló de la próxima peregrinación diocesana a Roma –que se celebrará del 30 de marzo al 3 de abril próximos- y durante la cual Benedicto XVI recibirá en audiencia a los peregrinos madrileños. El Cardenal explicó que con este viaje “queremos profundizar en el surco abierto y regar la semilla depositada en la tierra buena, que fue la JMJ”. “El Domingo de Ramos que sigue inmediatamente a la JMJ es la ocasión de ir a Roma, dar gracias al Santo Padre por todo lo que nos ha regalado con la JMJ, y también para entregar la Cruz a la ciudad relevo. El gesto de darle gracias nos parecía obligado. Por eso hacemos la peregrinación a Roma de jóvenes, y no tan jóvenes, y allí participaremos en la celebración del Domingo de Ramos; estaremos también en la audiencia especial que concede el Papa el lunes a los peregrinos de Madrid, para que podamos dar gracias al Santo Padre, porque, aparte de lo que es teológicamente innegable y gozosamente afirmable, es que necesitamos nosotros de él, del Primado de Pedro, por su entrega, su generosidad, su finura de espíritu, su valentía apostólica como la de Pedro y la de Pablo. El Papa nos ha ayudado mucho para que la siembra del firmes en la fe, del arraigados y edificados en Cristo tenga tanto fruto. Queremos dar gracias, y darlas con el coro de la JMJ, con la música y la alegría que ya sentimos gozosa el domingo siguiente que es el Domingo de Resurrección”.

Además, el Cardenal señaló que “se está preparando un plan de mayor alcance, que titulamos como ‘Misión Madrid’, y que queremos aplicar en los dos cursos próximos. Las diócesis de Getafe y Alcalá se unen a nosotros para compartir la vida y la acción de la Iglesia en Madrid como una gran misión. Durante este tiempo se impartirán catequesis de obispos, semanales, en varias parroquias de Madrid. También se celebrará una gran Vigilia de los jóvenes en la Almudena. Además,, las celebraciones de las primeras comuniones en la Catedral, las ordenaciones… serán ocasiones bellísimas, ya que lo ordinario lo queremos vivir más a fondo: las visitas pastorales, la presencia en los medios… Queremos reforzar la renovación de la presencia ordinaria con impulsos extraordinarios típicos de misión, de misión explícita, pero también en el campo de la cultura y de la vida intelectual, de la universidad y de la acción social, en la que el testimonio de la Iglesia en Madrid es de una cercanía a los pobres, de una generosidad y de una entrega digna de ser considerada y valorada positivamente”.

Buenos evangelizadores

En referencia a la celebración del Día del Seminario, reconoció que “hablar de nueva evangelización sin evangelizadores es una pura vaciedad de términos y, sin buenos evangelizadores, no se puede conseguir el objetivo de la Nueva Evangelización”. Explicó que “es ‘nueva’ porque la Buena Nueva de la Resurrección es buena noticia, y para siempre. Pero renovarla en su forma, en su expresión, en sus métodos, tiene especial urgencia en los países que la conocieron y la olvidaron, mejor dicho, que la negaron, como pasa en muchos países de Europa. Ahí hay que evangelizar de nuevo, pero con mayores dificultades que cuando los apóstoles de la tradición hispana, Santiago y Pablo, vinieron a predicar por primera vez a nuestros antepasados la Buena Noticia de Cristo, muerto y resucitado por la salvación del hombre. Y para eso se necesitan buenos evangelizadores. Los primeros evangelizadores son los sucesores de los apóstoles, los que participan en el ministerio, que son los presbíteros, también los diáconos y, naturalmente, los consagrados y consagradas, y los seglares. Pero los sucesores de los apóstoles, los sacerdotes y presbíteros que participan de su ministerio, son absolutamente vitales para la nueva evangelización. Sin ellos no hay Nueva Evangelización”.

Recordó que “el Evangelio es Él, es la buena noticia que nos ha enviado al mundo: la del Hijo que se hace carne y muere por nosotros en la Cruz, y triunfa sobre el pecado y sobre la muerte resucitando. Por tanto, sentir amor al Evangelio y pasión para comunicar a los demás es amar a Cristo, conocerle, dejarse salvar “porque es la buena noticia, el que salva”.

Por último, señaló que “no creo que la JMJ ya haya tenido repercusión directa en el seminario de Madrid”, en cuanto al aumento del número de vocaciones. “Sí que hemos aumentado en número de seminaristas”, señaló, aunque manifestó su esperanza de que “la siembra vocacional de la JMJ se note el año que viene, y que vaya calando a lo largo del curso en los grupos de oración, apostolado, vida cristiana, parroquiales, no parroquiales, movimientos… De todos modos, tenemos que dar gracias a Dios por el número de seminaristas que el Señor nos concede. Este año por la ordenación de presbíteros, que son 14, pero el año que viene van a ser 27 ó 28. Va a ser una ordenación de presbíteros muy numerosa”.

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