Proyecto de Dios y fenómeno social

Mons. Joan Piris    Hace mucho tiempo que el matrimonio y la familia son cuestiones discutidas y realidades sometidas a un proceso de grandes transformaciones. No puede ser de otra manera si, como repetimos una y otra vez en los últimos cincuenta años, vivimos un periodo nuevo de la historia con cambios acelerados, profundos y universales, que comportan graves dificultades y repercusiones inevitables como todas las crisis de crecimiento (cfr. Gaudium et Spes 4,5,8 y 47). La familia es un proyecto de Dios, pero es también una realidad sociocultural.

A pesar de todo, haría falta no dejar de soñar en el gran servicio que haríamos los cristianos si, ante cualquier añoranza “de un pasado mejor” idealizado, nos emperráramos sobre todo a proponer y encarnar realidades familiares según aquello que Dios quiere de ser humano. Esto es cada día más necesario, atendida la pluralidad y complejidad de la sociedad actual y de la nueva cultura, en la que “muchos ya no consiguen integrar el mensaje evangélico en la experiencia cotidiana; en muchos ambientes es más fácil declararse agnóstico que creyente” (cfr.Ecclesia in Europa 7 y 9).

Más todavía. Hace falta afinar mucho cuando hablamos del “concepto cristiano de la familia” y/o del “concepto de familia cristiana”, sobre todo porque por asumirlo y procurar vivir hace falta absolutamente una mirada de fe y el recurso de la Palabra de Dios, cosa que hoy no podemos pedir a todo el mundo.

A la luz de la fe y de la Palabra de Dios la familia cristiana “icono de la Trinidad” supone  miembros llamados a ser diferentes, iguales y solidarios a imagen del Dios Uno y Trino, y está llamada a ser signo relevante, sacramento del amor que Cristo tiene a su Iglesia y de el amor que esta le debe a Cristo. Sus miembros están llamados a revelar, a manifestar este mutuo amor y son fortalecidos por él. Desde este planteamiento creyente la Iglesia Católica interpreta que Dios llama a los esposos que se unen en matrimonio sacramental a participar de su actividad creadora: “En el deber de transmitir la vida y educarla… los esposos saben que son cooperadores de Dios y, en cierto modo, sus intérpretes” (Gaudium te Spes 50).

La imagen que la Iglesia tiene de la familia es bien conocida: fundada en un matrimonio público, de un hombre y una mujer, perpetuo, fiel, abierto a los hijos y a la sociedad y cuidadosa de la vida humana desde el suyo inicio hasta la muerte natural. La Iglesia cree que “antes de que unidad jurídica, social y económica es una comunidad de amor y de solidaridad” (Carta de los Derechos de la Familia).

Permitidme pedir con modestia pero con convicción que nadie trate ligeramente cuestiones como estas, porque “todo aquello que tiene relación con el mundo de los afectos, de las relaciones de pareja, de la sexualidad y de la vida familiar, tiene una relevancia extraordinaria para la felicidad e infelicidad de los individuos, para el desarrollo lleno y armónico de los hijos y para la reproducción social de cualquier colectividad en el orden de los valores, las actitudes y las creencias.” (P.J. Gómez Serrano, Vida Nueva, nº 2.443, (2004).)

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

 

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia.En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984.CARGOS PASTORALESHa sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste.El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año.El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesisOTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.