Francisco Contreras recuerda que la apertura a la vida es lo que hace al matrimonio merecedor de protección

Asistimos en nuestros días a un fenómeno de difuminación de la idea de familia, a su disolución y confusión con otras realidades. Así lo cree el catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla y director de la Cátedra Balbuena de la Rosa-CEU, Francisco Contreras, y de esta manera lo ha expuesto en el Seminario Permanente sobre la Familia que organiza el Instituto CEU de Estudios de la Familia.

¿Cuáles son las palancas de este proceso de “desdibujamiento”? Contreras detecta tres: “emotivismo, privatización y relativismo familiar”. El primero consiste en un “énfasis excesivo en la vertiente emotiva del ámbito familiar. Se entiende la familia como un conjunto de personas que se quieren”. De este modo, al hacer depender la vigencia de la unidad familiar a la pervivencia de los sentimientos ésta se hace más inestable, “se precariza”. “Algunos jóvenes –ha señalado el ponente- consideran incluso una obligación romper cuando desaparece la sintomatología del enamoramiento. Sobre estas bases es imposible construir una familia”.

Al mismo tiempo, al identificar el fundamento del matrimonio con la existencia de un lazo afectivo mutuo, palidecen los rasgos esenciales de esta institución. Merced a esta desnaturalización, se llega a aceptar como matrimonio otro tipo de uniones como las que se dan entre personas del mismo sexo. “Si la familia es esencialmente un nudo de relaciones afectivas, surge inmediatamente la pregunta de por qué el amor entre homosexuales debe valer menos. Este razonamiento conduce a una equiparación moral y jurídica” de ambos tipos de unión.

Por ello, considera necesario el ponente “rechazar esta concepción emotivista del matrimonio como institución”. Frente a la noción que entiende el matrimonio como la “bendición estatal del amor” hay que volver a dejar constancia de que el matrimonio no es “esencialmente eso, sino un tipo de relación entre dos personas que ha sido protegida porque se entiende que presta un servicio a la sociedad: la preservación de la especie”.

El título de la ponencia de Contreras ‘La familia en el centro de la batalla cultural’ ya aludía en sí mismo a la existencia de una confrontación entre corrientes culturales de fondo. Dicha colisión se da “entre los que dan por bueno el paradigma moral tradicional occidental y los que lo rechazan”. La izquierda es la principal impulsora de estos últimos. “El socialismo ha fracasado y la izquierda ha tenido que buscar otras cosas, ha sustituido la revolución socioeconómica por la revolución de las costumbres”. Esto es, “ha proyectado” su afán revolucionario al terreno “cultural y moral”. Tan es así que hoy la izquierda ya no se puede decir socialista sino “progre”, ha apuntado Contreras.

Desde el mes de diciembre, el Seminario Permanente sobre la Familia del Instituto CEU de Estudios de la Familia ha venido celebrando encuentros mensuales para reflexionar acerca de temas cruciales relativos al presente y futuro de la familia. Tras la de mañana, las dos últimas reuniones serán las correspondientes a los meses de abril y mayo. La del 19 de abril la conducirá el catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de la Coruña, Ignacio Sánchez Cámara, que reflexionará sobre ‘La familia. La institución de la vida’; el ciclo se cerrará con los apuntes sobre ‘Masculinidad y feminidad: la articulación de la familia’ que expondrá la catedrática de Fisiología de la Universidad CEU San Pablo, Inmaculada Castilla de Cortázar (10 de mayo).

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