El sacerdote, apasionado por el Evangelio

Mons. Rafael Palmero     Queridos diocesanos: De nuevo, la solemnidad de San José nos recuerda a la comunidad diocesana que hemos de orar por las vocaciones sacerdotales y expresar nuestra ayuda al sostenimiento económico de nuestro Seminario diocesano. El lema, este año, de la Campaña “pro Seminario” es: “Pasión por el Evangelio”. Un lema muy sugerente que nos invita a algunas consideraciones:

1. Jesús sigue llamando a jóvenes generosos a entregar su vida por el Evangelio. El sacerdocio es una cuestión de “pasión”. La pasión es un movimiento del alma, una exaltación de nuestro ser, un elemento fundamental de la experiencia del amor. La pasión embruja, hechiza, desinstala. Es condición indispensable del enamoramiento. La pasión es provocada por una persona que suscita en nosotros un deseo de proximidad y de unión. Las cosas y las ideas no poseen esa capacidad y, por lo mismo, no puede nacer en ellas pasión de ningún tipo.

2. Sentir pasión por Jesucristo es posible porque el Evangelio no es primariamente un mensaje, un conjunto de ideas encomiables, sino fundamentalmente una persona, Cristo, el Hijo de Dios, que nos ha invitado a la conversión y a creer en el Evangelio o sea, en Él mismo, portador y realizador de la salvación. Es lo que nos recordaba Benedicto XVI al inicio de su pontificado: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Deus Caritas est, 1). La vida cristiana da un giro cualitativo cuando se pasa de la mera opción por Cristo a la pasión por Él. 

3. Una pasión así sólo puede nacer del corazón de Dios, quien se ha apasionado primero por el hombre. El mismo Dios, que siente predilección por sus criaturas, es quien toca el corazón en la intimidad de cada hombre, quien suscita la pasión por el Evangelio en cada ser humano, especialmente en aquellos a quienes llama a ser testigos en la Iglesia de la incesante fecundidad del Evangelio: los sacerdotes. 

Vivir pasión por el Evangelio, en respuesta al regalo de Dios, sólo es posible si se contempla a Cristo como origen y raíz del Evangelio. De los episodios de la vida de Jesús, de sus palabras incisivas y de sus gestos de misericordia, brota un estilo de vida evangélico del que el sacerdote es testigo y portador. En la contemplación de Cristo, presente y actuante en la Eucaristía y la Palabra, fermenta el estilo evangélico, los gestos sacerdotales, que se alimentan de una incesante pasión, avivada por el contacto habitual con Cristo, en la predicación de su Palabra, en la Oración y los Sacramentos. 

4. En consecuencia, la pasión por Cristo es lo que da razón de la vocación al ministerio, al sacerdocio. Así se explica la respuesta de muchos santos sacerdotes a lo largo de la vida de la Iglesia. Tenemos como ejemplo bien claro la enseñanza de San Juan de Ávila, que recuerda a los clérigos de su tiempo: “Ha de arder en el corazón del eclesiástico un fuego de amor de Dios y celo de las almas” (Pláticas sacerdotales). El sacerdocio merece la pena vivirlo con pasión, la misma con la que Jesucristo lo instituyó, la “noche en que fue entregado”. 

5. Podemos estar firmemente persuadidos de que la respuesta más adecuada a la crisis vocacional de nuestro tiempo sólo se puede superar con una respuesta apasionada de adolescentes y jóvenes a Jesús. Es lo que vivís los sacerdotes que trabajáis, a lo ancho de la geografía diocesana, con entusiasmo en la misión confiada. Así, lo hacéis los seminaristas de nuestro Seminario Mayor de Alicante y Menor de Orihuela, y también los 5 diáconos que serán ordenados presbíteros precisamente la víspera de San José, el 18 de marzo, en la Concatedral de San Nicolás de Alicante. Es una cita importante para toda la familia diocesana. Recemos con renovado empeño por los nuevos sacerdotes y por los seminaristas que, junto a sus formadores, se preparan al ministerio, y por tantos jóvenes que esperamos escuchen la llamada del Señor a dejar aspiraciones menos nobles y elevadas, a seguirle de cerca a Jesús y a vivir el evangelio, con pasión. 

6. Nuestro querido Papa Benedicto XVI nos recordó un día: “San Juan María Vianney hablaba del sacerdote como si no fuera posible llegar a percibir toda la grandeza del don y de la tarea confiados a una criatura humana: “!Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría… Dios le obedece: pronuncia dos palabras y Nuestro Señor baja del cielo al oír su voz y se encierra en una pequeña hostia…” (18.6.2009). 

Mi saludo cordial para todos, en comunión de oraciones, 

+ Rafael Palmero Ramos

Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Rafael Palmero
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Nace en Morales del Rey, provincia de Zamora y diócesis de Astorga, el 27 de julio de 1936. Curso los estudios de humanidades y filosóficos y los dos primeros años de teología en el seminario conciliar de Astorga. Después, en Roma, amplió su formación teológica. Allí obtuvo la licenciatura y el doctorado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana y la licenciatura en Ciencias Sociales por la Pontificia Universidad Santo Tomas de Aquino “Angelicum”. Fue ordenado sacerdote el 13 de septiembre de 1959 en Astorga. En 1972 se incardinó en la archidiócesis de Toledo.CARGOS PASTORALESSu ministerio presbiteral comenzó en la diócesis de Astorga. Entre 1961 y 1965 fue secretario de estudios y profesor de Eclesiología y de Doctrina Social de la Iglesia en el seminario mayor diocesano de Astorga y, entre 1963 y 1968, fue delegado episcopal de cáritas diocesana de Astorga. En el año 1968 se trasladó a Barcelona como secretario particular del entonces arzobispo coadjutor de Barcelona, Mons. Marcelo González Martín, cargo que desempeñó hasta el año 1972. También hasta este año, y desde 1969, fue el Presidente del Patronato Diocesano de la “Obra Benéfica Asistencial del Niño Dios”, en la ciudad condal. El año 1972 se trasladó, junto a Mons. González Martín, a Toledo. En esta diócesis fue Vicario General y profesor del Seminario Mayor, entre 1972 y 1987, y arcediano de la Catedral, entre 1974 y 1987.El 24 de noviembre de 1987 fue nombrado obispo auxiliar de Toledo y obispo titular de Pedena. Recibió la ordenación episcopal el 24 de enero de 1988. El 9 de enero de 1996 fue trasladado a la sede episcopal de Palencia. El 26 de noviembre de 2005 fue nombrado Obispo de Orihuela-Alicante, tomando posesión de la sede el 21 de enero de 2006. El 27 de julio de 2012, el Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis, en conformidad con el canon 401, párrafo 1, del Código de Derecho Canónico. Dejó la diócesis el 29 de septiembre de 2012.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 1987 hasta 1990. Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 1990 hasta 1993. De 1990 a 1999 ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales y de 1993 a 1999 de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Desde 1999 es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral, donde es responsable del Departamento de Pastoral de la Salud. Fue miembro del Consejo de Economía desde 1999 hasta noviembre de 2012.