Pasión por el Evangelio, pasión por el Seminario

Mons. Julián López   Queridos diocesanos: 

La solemnidad de San José, Esposo de la Virgen María y Custodio del Redentor, nos trae la Jornada eclesial del Seminario. El hombre justo, silencioso y dispuesto como Abrahán a secundar los planes de Dios, nos da a todos ejemplo de fe íntegra y de esperanza contra toda esperanza. Necesitamos la apertura de alma a los designios divinos y la confianza tenaz de San José para avanzar en el itinerario cuaresmal y, muy especialmente, para atravesar el prolongado desierto de la sequía de vocaciones al ministerio sacerdotal que afecta a diócesis como la nuestra, tan abundante en ellas en tiempos no muy lejanos. 

Aunque no faltan estímulos para superar la tentación del desánimo o del derrotismo -ahí tenemos la referencia a la JMJ de Madrid 2011 y los días en la diócesis- es posible que estemos más o menos conscientemente arrojando la toalla y renunciando a buscar nuevos caminos para suscitar vocaciones al ministerio sacerdotal. Hubo un tiempo en que estas se despertaban preferentemente en los niños que querían imitar al cura de su pueblo o al padre N. de su colegio. Hoy surgen en el ámbito de la pastoral juvenil y universitaria. Pero es imprescindible convocar, interpelar, proponer y acompañar. ¿Por qué no se hace? ¿No es también una coyuntura favorable el hecho de que en la dedicación al ministerio sacerdotal no existe el paro? ¿Acaso no es una forma muy digna de realizarse como persona el optar por el servicio misionero o sacerdotal? ¿No dicen algunas encuestas que el sacerdocio es la profesión más feliz del mundo? ¿O es que creemos que tienen razón los que, generalizando de manera descarada, atribuyen a los millares de sacerdotes fieles, los fallos de unos pocos? ¿Es que solamente hay obstáculos y dificultades en el ámbito de ministerio presbiteral? 

Creo que la clave está en la disponibilidad para asumir una identidad personal con todas las consecuencias, como la del médico que se va a ejercer en los pueblos más desfavorecidos del planeta o el periodista que no teme ir en busca de la noticia en países en conflicto. Esto se llama pasión por un ideal que afecta al ser y que está por encima del  hacer cosas o del tener dinero o del deslumbrar. El lema de este año para el Día del Seminario habla de pasión por el Evangelio. Esta es la clave, la pasión, el deseo incontenible pero consciente y encauzado, no ciego o irracional, que tenía San Pablo cuando escribía: “Nos apremia el amor de Cristo” (2 Cor 5, 14). Una especie de fiebre que enciende el ánimo y comprime el corazón del apóstol impidiéndole pensar en otra cosa o entregarse a otro afán que no sea anunciar el Evangelio y gastarse y desgastarse en dar a conocer a Jesucristo y llevar a los hombres al encuentro con Él. 

Pero esta pasión que sin duda ha de tener todo evangelizador y especialmente el presbítero, requiere en nosotros, los ya sacerdotes, la pasión por el Seminario, con las mismas características de la pasión por el Evangelio señaladas antes. La crisis vocacional es crisis de amor al sacerdocio y de amor al Seminario, crisis de entusiasmo y crisis de la misión asumida un día. Por eso hacen falta corazones que digan como el propio Señor: “He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo!” (Lc 12, 49). El Día del Seminario es ocasión para rezar y para colaborar con esta institución diocesana, pero es sobre todo motivo para avivar el ardor de la propia vocación y la respuesta a los retos de la nueva evangelización. 

Con mi cordial saludo y bendición: 

+ Julián López

 Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma.Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968.CARGOS PASTORALESFue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984.Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983).Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993).Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989).El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril.El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede.En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella