Carta Pastoral con motivo del "Día del Seminario" de 2012

Mons. Rouco Varela   Queridos hermanos y hermanas: 

Cercana la solemnidad del glorioso Patriarca San José, la Iglesia diocesana se dispone a celebrar el “Día del Seminario”. Como es sabido, el Seminario es la institución que tiene encomendada la formación de los futuros sacerdotes que, más adelante, servirán a nuestras comunidades cristianas. En sus aulas, bajo la solicitud pastoral del Obispo, `primer representante de Cristo en la formación sacerdotal”,con la colaboración del equipo de sacerdotes formadores y a la luz del Espíritu Santo, los seminaristas van creciendo en su configuración personal con Jesucristo, Buen Pastor, disponiéndose a recibir en su día las Órdenes Sagradas. 

Dada la importancia y significación del Seminario en la misión de la Iglesia diocesana, es responsabilidad y tarea de ésta acompañar con la oración, el afecto y la oportuna colaboración a los candidatos al ministerio sacerdotal. El “Día del Seminario” ofrece a todos vosotros, fieles cristianos de Madrid, la oportunidad de conocer más de cerca su realidad actual, sus logros, dificultades y esperanzas, y de prestar a nuestros futuros presbíteros el calor del afecto y la solidaridad cristianos que estimule su camino de entrega al Señor y a los hermanos. En el curso actual, son más de doscientos los seminaristas que integran nuestros Seminarios, el Conciliar y el misionero “Redemptoris Mater”; cada seminarista es fruto de una iniciativa original del Señor que ha querido salir a su encuentro, les ha fascinado con su predilección, y les ha elegido “para que estuvieran con Él y para enviarles a predicar” (Mc 3,14-15). ¡Demos las gracias al “Señor de la mies”, que no deja de escuchar nuestra oración y nos sigue enviando trabajadores para trabajar “en su mies”! (Cf. Mt 9, 38). 

Están vivos todavía entre nosotros los ecos e impresiones de la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada el pasado mes de Agosto. ¡Cómo olvidar la imagen inédita de aquel Madrid multicolor, rebosante de jóvenes de todos los pueblos y culturas, testimoniando su fe en la eterna juventud de Cristo y su devoción filial al Sucesor de Pedro! Como el mismo Santo Padre señalaba recientemente, “…hay una nueva experiencia de la catolicidad, la universalidad de la Iglesia. Esto es lo que ha impresionado de inmediato a los jóvenes y a todos los presentes: venimos de todos los continentes y, aunque nunca nos hemos visto antes, nos conocemos… (…) Todos quedamos tocados por el único Señor Jesucristo,”Efectivamente, la JMJ constituyó una experiencia luminosa de la catolicidad y la apostolicidad de la Iglesia: cerca de dos millones de jóvenes, acompañados por sus pastores y confirmados en la fe y en el testimonio por la presencia y la palabra del Papa Benedicto. 

Entre los innumerables jóvenes se contaban más de cinco mil seminaristas de todas las latitudes. A aquellos, y a los futuros sacerdotes de manera especial, se dirigía la exhortación del Santo Padre: “No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Por tanto, no os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe”3,subrayando la urgencia de la evangelización. En la Eucaristía celebrada con los seminaristas en la Catedral de la Almudena, el Papa les animaba a vivirlo sacerdotalmente: “Como seminaristas, estáis en camino hacia una meta santa: ser prolongadores de la misión que Cristo recibió del Padre. Llamados por Él, habéis seguido su voz y atraídos por su mirada amorosa avanzáis hacia el ministerio sagrado. “.A lo largo de toda la JMJ, el Santo Padre escribía con su palabra una hermosa página de pastoral vocacional ¿Cómo no recordarlo con motivo del “Día del Seminario”? 

Efectivamente, en las intervenciones del Papa Benedicto era constante la llamada a los jóvenes a vivir la vocación cristiana con todas sus consecuencias: “Os invito a pedir a Dios que os ayude a descubrir vuestra vocación en la sociedad y en la Iglesia y a perseverar en ella con alegría y fidelidad.”s.Pero el Santo Padre, que no olvidaba la urgente necesidad de suficientes y santos sacerdotes al servicio del Señor y  de su Iglesia, añadía: “A otros, en cambio, Cristo los llama a seguirlo más de cerca en el sacerdocio o en la vida consagrada. Qué hermoso es saber que Jesús te busca, se fija en ti y con su voz inconfundible te dice también a ti: «¡Sígueme!».Ante el hermoso espectáculo de la catedral de la Almudena, abarrotada de futuros sacerdotes, el Papa miraba al futuro con esperanza y, con esta confianza, sembraba la Palabra que invita a entregarlo todo por amor a Jesucristo: “Al veras’, compruebo de nuevo cómo Cristo sigue llamando a jóvenes discípulos para hacerlos apóstoles suyos, permaneciendo así viva la misión de la Iglesia y la oferta del evangelio al mundo.” 

La palabra y el testimonio del Papa en la JMJ son una apremiante invitación a secundar su siembra vocacional: parroquias y movimientos, comunidades y fieles cristianos… Sobre todo vosotros, sacerdotes, padres de familia y educadores cristianos. Todos estamos requeridos a revitalizar la vida cristiana y a movilizar las mejores disposiciones para que la llamada del Señor al seguimiento apostólico sea proclamada, escuchada y generosamente obedecida. ¿Acaso la escasez de vocaciones sacerdotales no son una muestra de debilitamiento de la fe o de mediocridad de vida cristiana? La “medicina contra el cansancio de creer “que señalaba el Santo Padre aludiendo a la JMJ, debe sanar y fortalecer en todos — personas, familias, parroquias y movimientos — el crecimiento en santidad, en generosidad y en alegría cristianas, de manera que nuestros jóvenes aprendan a acoger en su corazón la llamada de Cristo y a seguir con valentía y disponibilidad el camino que Él les proponga. Confiando en el testimonio irradiante y lleno de gracia del Papa Benedicto y el entusiasmo generoso de los jóvenes cristianos, cabe esperar una abundante floración de vocaciones en los próximos tiempos, cuando el Señor lo disponga. 

El Santo Padre exhortaba a los seminaristas a vivir con hondura y responsabilidad el proceso educativo: “… os preparáis para ser apóstoles con Cristo (…) ¿Cómo vivir estos años de preparación? Ante todo, deben ser años de silencio interior, de permanente oración, de constante estudio y de inserción paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia. “.Los candidatos al sacerdocio, en estrecha intimidad con el Señor y a la escucha de su Palabra, van aprendiendo a vivir en la caridad del Buen Pastor “que no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por todos” (Mc 10,45), y mirando siempre a esta finalidad primordial se aplican en las diferentes dimensiones educativas del Seminario. El Espíritu Santo, “protagonista por antonomasia de su formación “hará posible la identificación con Cristo Pastor con el don de un corazón sacerdotal en el día de su ordenación presbiteral.           

Algunos seminaristas escucharon la voz del Señor en su infancia o adolescencia, y acompañados por el Seminario Menor, han crecido y madurado en la vocación hasta ser capaces de responderle con una decisión generosa y consciente. Nuestro Seminario Menor sigue acogiendo y educando las semillas de vocación sembradas en niños y adolescentes, ofreciéndoles también la posibilidad de una residencia en la que aprendan a crecer como discípulos de Cristo con otros compañeros en edad e inquietudes similares. 

Mientras llega el momento tan deseado de la ordenación sacerdotal, los futuros presbíteros, llamados a intervenir decisivamente en la nueva evangelización, crecen en “pasión por el Evangelio”, como reza el lema del “Día del Seminario”. Como comunidad fraterna de discípulos, cultivan las cualidades humanas necesarias para alcanzar una personalidad equilibrada y resistente, responsable y libre; se ejercitan en la relación personal con Dios en Jesucristo, uniéndose a Él en profunda intimidad para llegar a ser un “hombre de Dios” ; con la dedicación al estudio se esfuerzan por “conocer y comprender la estructura interna de la fe en su totalidad, de manera que se convierta en una respuesta a las preguntas de los hombres “,y se insertan progresivamente en las acciones pastorales de la Iglesia como una “verdadera y propia iniciación a la sensibilidad del pastor”. 

“…Hacer el bien es algo hermoso, es hermoso ser para los demás. Sólo se necesita atreverse a dar el salto”Que estas bellas palabras del papa Benedicto iluminen la mirada sobre nuestros seminaristas y os ayuden a comprender sus anhelos más hondos y genuinos: vivir para los demás como su Señor y Maestro en la entrega de la vida. El “Día del Seminario” muchas parroquias recibiréis su visita. Estoy seguro de que los acogeréis con toda clase de atenciones, y daréis por ellos las gracias al Señor. Sed generosos, además, en vuestra aportación económica para los múltiples gastos derivados de su mejor y más cuidada formación. Y rogad a Dios, por intercesión de nuestra Madre, la Virgen de la Almudena para que, en las parroquias, movimientos y familias cristianas, fructifique la siembra del Papa Benedicto en la Jornada Mundial de la Juventud con abundancia de vocaciones sacerdotales. 

Os bendice con todo afecto,

+ Antonio Mª Rouco Varela

Cardenal – Arzobispo de Madrid

 

 

Mons. Antonio Mª Rouco Varela
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Nació el 20 de Agosto de 1936 en Villalba (Lugo). Estudios en Latín, Humanidades y Filosofía en el Seminario de Mondoñedo 1946-1947 a 1953-1954. Estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca 1954-55 a 1957-58, donde obtiene la Licenciatura en esa disciplina en Junio de 1958. Se ordena Sacerdote el 28 de Marzo de 1959, en la Catedral Vieja de Salamanca, y el día 1 de Abril celebra su Primera Misa en la iglesia parroquial de Santa María de Villalba. Estudios de Derecho y Teología en la Universidad de Munich, cursos 1959-60 a 1963-64, donde se doctora en Derecho Canónico el 25 de Julio de 1964, con la tesis: “Iglesia y Estado en la España del siglo XVI”. Profesor en el Seminario de Mondoñedo los cursos 1964-65 y 1965-66, de Teología Fundamental y Derecho Canónico. Profesor Adjunto en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Munich de 1966 a 1969. Profesor de Derecho Público Eclesiástico en la Universidad Pontificia de Salamanca de 1969 a 1971 y Catedrático de Derecho Canónico Fundamental en la misma Universidad en 1971 y Vicerrector de la misma Universidad en 1972. Cargos que desempeña hasta su nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela en Septiembre de 1976. “Perito” del Concilio Pastoral de Galicia desde la fase preparatoria del mismo 1974. Consagrado Obispo, con el Titulo de Gergi, el 31 de Octubre de 1976. En los años de estudio y trabajo científico en la Universidad de Munich estuvo adscrito a las parroquias de San Rafael y San Ansgar de esa ciudad, y en Salamanca fue Consiliario de Acción Católica Nacional de Propagandistas. Ha publicado Libros y numerosos trabajos científicos en Revistas Españolas y extranjeras de su especialidad sobre temas relativos a la fundamentación teológica del Derecho Canónico y a los problemas de las relaciones Iglesia Estado. Es miembro de la Asociación Internacional de Derecho Canónico y de la Asociación Española de Canonistas. Ha sido ponente en la Semana Española de Derecho Canónico y en Congresos Internacionales de la misma materia. Perteneció al Círculo Ecuménico de Canonistas de Heidelberg y al Comité Cristiano Interconfesional de Madrid. Fue Consultor de la Sagrada Congregación para el Clero desde 1973. En la Conferencia Episcopal Española fue Presidente de la Junta de Asesores Jurídicos y Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, durante tres trienios 1981-1989. Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española desde 1984. Arzobispo de Santiago de Compostela 18 de mayo de 1984 (Bula de 9 de mayo de 1984). Posesión 30 de junio de 1984. Le impone el Sagrado Palio el Nuncio Apostólico Mons. Antonio Innocenti el 25 de julio de 1984 en la Catedral de Santiago en el Pontifical del Apóstol. Responsable de la IV Jornada Mundial de la Juventud, 19-20 de Agosto de 1989 en Santiago de Compostela) Nombrado Hijo adoptivo y Medalla de Oro al Mérito Ciudadano de la ciudad de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela, 26 de julio de 1990. Elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades en Febrero de 1990. Miembro del Sínodo de los Obispos Octubre 1993: sobre la formación de los Sacerdotes. Participante en los Simposios de Obispos Europeos de 1985-1989. Miembro del Comité Ejecutivo de la CEE – 1993. Nombrado por el Santo Padre, con fecha 27 de Junio de 1994, miembro de la Congregación para la Educación Católica. Nombrado por el Santo Padre, el 28 de Julio de 1994, Arzobispo de Madrid. Nombrado “Socio de Honor” de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Madrid, 22 de octubre de 1994. Recibió en Palio como Arzobispo Metropolitano de Madrid el 29 de Junio de 1995. Recibió el “Baylio Gran Cruz de Justicia” de la S.O.M. Constantiniana de San Jorge. Madrid, 17 de Octubre de 1995. Nombrado “Magnum Cancellarium” de la Facultad de Teología San Dámaso por el Santo Padre, el 19 de septiembre de 1996. Nombrado Cardenal de la Santa Iglesia con el título de San Lorenzo in Damaso, por SS. Juan Pablo II, en el Consistorio del 21 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para la Educación Católica, por S.S. Juan Pablo II, el 25 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación del Clero, por S.S. Juan Pablo II, 25 de febrero de 1998. Premio “Madrigallego de Oro” de 1998. Madrid, 28 de mayo de 1998. Galardonado con la “Medalla de Oro de Galicia 1998”, por la Xunta de Galicia. Santiago de Compostela, 25 de julio de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, por S.S. Juan Pablo II, 17 de octubre de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para los Obispos por un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Insignia de Oro, por la Asociación de Médicos Gallegos: ASOMEGA. Madrid, 24 de Noviembre de 1998. Nombrado miembro de Honor del Foro Iberoamericano de la Fundación Carlos III. Madrid 23 de octubre de 1998. Elegido Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid, 1 de diciembre de 1998. Ingreso con el discurso: “Los fundamentos de los Derechos Humanos: una cuestión urgente”, en Madrid, 29 de mayo de 2001. Elegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 1999-2002. Madrid, 2 de marzo de 1999. Nombrado Enviado Especial del Papa, para el Congreso Eucarístico Nacional del 26/29 de mayo de 1999 en Santiago de Compostela (26 de marzo de 1999). Elegido “Gallego del año”, por El Correo Gallego. Santiago de Compostela, 29 de octubre de 1999. Nombrado Relator General del Sínodo de Obispos para Europa (octubre de 1999), por S.S. Juan Pablo II. Nombrado “Gallego del Año 2000”, por el Círculo de Periodistas Gallegos en Madrid. Madrid, 23 de junio de 2000. Nombrado miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum”, por S.S. Juan Pablo II, el 20 de septiembre de 2000. Participante en la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos 30 septiembre /27 octubre de 2001. Recibió el XV Grelo de Ouro, de la Fundación O Grelo – ‘Amigos de Galicia’. Villalba (Galicia), 10 de noviembre de 2001. Recibió el Percebe de Oro, de la Enxebre Xuntanza do Percebe. Barcelona, 22 de febrero de 2002. Reelegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 2002-2005. Madrid, 26 de febrero de 2002. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. 17 de enero de 2003. Recibió la Insignia de Oro de los Amigos del Camino Portugués a Santiago. Pontevedra. 11 de agosto de 2003. Recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, concedida por S.M. el Rey. Madrid, 13 de julio de 2003. Recibió la Insignia de Oro 2002 de la Asociación Amigos do Camiño Portugués a Santiago. Pontevedra, 11 de agosto de 2003. Reelegido miembro de la Congregación para los Obispos por un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 10 de noviembre de 2003. Reelegido como miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de diciembre de 2003, para un nuevo quinquenio. Nombrado miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de marzo de 2004, para un quinquenio. Recibió el Premio “Vieira de Plata”, en su categoría de GALLEGO UNIVERSAL, en su XV edición. Madrid, 17 de mayo de 2004. Nombrado Enviado Pontificio para presidir las ceremonias de conclusión de la Peregrinación de Jóvenes a Santiago de Compostela del 7 y 8 de agosto de 2004. Roma, 19 de junio de 2004. Nombrado Académico de Honor de la Academia de la Hispanidad, por el Capítulo de Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Ávila, 9 de marzo de 2004. Nombrado Caballero de Honor por el Capítulo de la Orden Militar de los Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Madrid, 1 septiembre de 2004. Nombrado miembro del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos para un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 21 de octubre de 2004. Nombrado miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 29 de noviembre de 2004. Nombrado miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 6 de marzo de 2005. Participante en la XI Asamblea Ordinaria General del Sínodo de Obispos 1/24 octubre de 2005. Recibió la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca. Madrid, 10 de marzo de 2006. Designado como Legado Pontificio para presidir los actos conmemorativos del V Centenario del Nacimiento de San Francisco Javier, que tendrán lugar en el Santuario de Javier (Navarra) el día 7 de abril de 2006. Roma, 27 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad FASTA (“Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino”). Mar del Plata (Argentina) 20 de abril de 2006. Nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas de Buenos Aires. Buenos Aires (Argentina), 2 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Pablo-CEU. Madrid 16 de junio de 2006. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, por S.S. Benedicto XVI, 7 de octubre de 2006. Elegido Miembro de Número de la Sección Primera de Teología de la Real Academia de Doctores de España. Madrid, 8 de noviembre de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos. Burgos, 17 de septiembre 1999. Reelegido miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum” para un quinquenio, por S.S. Benedicto XVI, el 24 de abril de 2007.