Fiesta jubilar del Obispo de Barbastro-Monzón, monseñor Alfonso Milián Sorribas

El próximo 25 de marzo, fiesta de la Anunciación del Señor, se cumplirán cincuenta años de la ordenación sacerdotal del Obispo de Barbastro-Monzón, Monseñor Alfonso Milián Sorribas, lo que familiarmente se conoce con el nombre de “Bodas de oro”.

Con tal motivo el Obispo diocesano quiere celebrar la Eucaristía con sus diocesanos -sacerdotes, religiosos y laicos- e invita a todos a unirse a su acción de gracias a Dios por el don del sacerdocio. Así se recoge en la carta a sus diocesanos que, con ocasión de esta efeméride, Monseñor Milián ha escrito y que se ha titulado ¡Qué agradecido estoy a Jesucristo!.

Esta solemne celebración de la Eucaristía tendrá lugar en la Catedral de Barbastro, en la tarde de dicho día, 25 de domingo, a las 17 horas.

La Iglesia Diocesana de Barbastro-Monzón felicita a su Obispo en esta fiesta jubilar y le manifiesta el sincero agradecimiento de toda la comunidad diocesana por su generosa dedicación al servicio de la Iglesia y, de un modo particular, a nuestra Diócesis, desde que está al frente de la misma.

Por eso invita a todos sus miembros a participar en esta celebración jubilar, si es posible, o a unirse espiritualmente a la acción de gracias de monseñor Alfonso Milián, pidiendo al Señor que le siga bendiciendo y acogiendo benignamente sus intenciones.

¡Qué agradecido estoy a Jesucristo!
+ Alfonso Milián Sorribas Obispo de Barbastro-Monzón

«¡Qué agradecido estoy a Jesucristo, el Señor, por la confianza depositada en mi al designarme para su ministerio!» (1 Tim 1.12). Este sentimiento, que Pablo expresa asu querido discípulo Timoteo, está siempre presente en mi vida desde aquel día de desierto que hice como preparación para celebrar los veinticinco años de mi ordenación sacerdotal. Abrí el Nuevo Testamento al azar y el Espíritu Santo me regaló esta frase que repetí durante todo el día. La saboreé. Me identifiqué con ella. Esta frase expresa los sentimientos que albergaba en mi corazón al cumplir veinticinco años de sacerdocio.

Hoy resuena de nuevo y con más fuerza. El próximo domingo, a las nueve de la mañana, hará cincuenta años que fui ordenado sacerdote, en Zaragoza junto con otros cuatro compañeros. Fue precisamente Don Jaime Flores, entonces obispo de Barbastro, quien me impuso las manos. Gracias, Don Jaime, por ordenarme sacerdote y por todo el bien que hizo en su pontificado a esta querida Diócesis.

Mi corazón rebosa alegría y agradecimiento porque el Señor me eligió para ser sacerdote de su Iglesia, no por meritos propios, y porque puedo celebrar cincuenta años de constante entrega. Después me eligió para el ministerio episcopal y quiso que le sirviera y os sirviera en esta Iglesia diocesana de Barbastro-Monzón. Esta Iglesia,
vosotros, sois mi esposa. Así se reflejaba en la ordenación episcopal al entregarme el
anillo y decirme: «recibe este anillo, signo de fidelidad, y permanece fiel a tu esposa, la Iglesia». Os confieso que muchas veces beso el anillo como expresión de mi entrega y amor por vosotros.

Un 25 de marzo, fiesta de la Anunciación del Señor, fui ordenado sacerdote en la capilla del Seminario de Zaragoza. El próximo domingo quiero celebrar la Eucaristía en
la Catedral de Barbastro para dar gracias a Dios con vosotros por este don. A todos os
invito —sacerdotes, religiosos y laicos— a dar gracias y a implorar la misericordia del
Señor sobre mí. Agradeceré vuestra presencia orante en la Eucaristía de ese domingo, sea en la Catedral o en vuestras parroquias. Rezad por vuestro Obispo para que, con la
ayuda del Espíritu, pueda ser el buen pastor que necesitáis.

Hoy, en este domingo próximo a la fiesta de San José, celebramos el Día del Seminario. Os pido que recéis pidiendo vocaciones al sacerdocio. Sabéis que necesitamos sacerdotes. La generosa ayuda que recibimos de otras Iglesias nos ayuda a paliar esta necesidad y se lo agradecemos de corazón. Pero deben surgir vocaciones de nuestras propias comunidades para que sintamos que están vivas.

Queridos jóvenes, recordad el impacto de la Jornada Mundial de la Juventud. Allí estuvisteis un grupo numeroso de nuestra Diócesis y vivisteis momentos emocionantes de fe, de alegría y de encuentro con el Señor. Muchos jóvenes acogieron allí la llamada del Señor a consagrar su vida al servicio de la Iglesia. ¿Eres tú uno de ellos? ¡Ánimo! Tu Obispo cuenta contigo.

Recemos hoy, en particular, por el seminarista que ha empezado a prepararse este año en el Seminario y por los que, sin duda, el Señor está llamando.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

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