Próxima celebración de la Jornada Anual en favor del Seminario

Mons. Ureña     Los días 18 y 19 de marzo, domingo IV de Cuaresma y solemnidad de San José respectivamente, celebraremos en nuestra Iglesia diocesana de Zaragoza la Jornada anual de oración y de colecta en favor del seminario. Aun respetando el contenido litúrgico propio de cada uno de estos días, uno y otro quedan marcados por el signo de la fiesta de las vocaciones al sacerdocio ministerial.

El lema pensado para la jornada de este año es Pasión por el Evangelio, una expresión que pone inmediatamente de manifiesto la centralidad del Evangelio en la vocación y en la vida del sacerdote.

Pero ¿qué tiene el Evangelio? ¿Qué maravilla oculta? ¿Qué tesoro esconde en sus espesas frondas para que un joven se vea de pronto atraído hacia él, sienta la pasión de poseerlo y sea capaz de dejar padre y madre, novia y carrera, hermanos, amigos y hacienda con tal de lograrlo?

El término “evangelio” alude a realidades diversas estrechamente relacionadas entre sí. En primer lugar, “evangelio” es el nombre que se da a los relatos sobre la vida y el mensaje de Jesús contenidos en los así llamados evangelios canónicos. Pero el significado del término “evangelio” no se agota en esta acepción. El Nuevo Testamento entiende por dicho término principal y fundamentalmente a Jesucristo mismo, el Hijo de Dios venido al mundo por voluntad expresa del Padre para redimirnos del pecado y de la muerte y otorgarnos la vida divina. Por tanto, “evangelio” no designa sólo unos relatos, sino una persona, y ésta divina, la cual, con su actuar salvífico en el mundo, transforma y regenera el interior del hombre y salva a éste del extravío y de la desesperación. Se comprende, pues que, entendido este término en su segunda acepción, pueda el hombre amar el Evangelio, sentir pasión por él y alcanzar la felicidad con su posesión y disfrute.

Pues bien, el sacerdote comienza por ser aquel hombre que un día conoció los relatos de los evangelios acerca de Jesús y, desde éstos, con la ayuda del Espíritu Santo, descubrió en Jesús a Jesucristo, el Hijo de Dios vivo. Y el sacerdote es aquel que, una vez descubierta la verdadera identidad de Jesús, se percibió llamado por él para ser como él, esto es, dicho con palabras de Benedicto XVI, “para ser prolongador de la misma misión que Cristo había recibido del Padre”. El sacerdote es también aquel que, tras haber verificado su vocación mediante el sí de la Iglesia y haber recibido a su debido tiempo el orden sacerdotal, se entrega totalmente a la doble tarea de configurarse existencialmente con el ser sacerdotal de Cristo, del que ya participa ontológicamente por el sacramento, y de trabajar sin descanso por la salvación de los hombres. Finalmente, el sacerdote es aquel que, configurado ontológicamente con Cristo pastor y viviendo en plenitud su ministerio sacerdotal, imita ininterrumpidamente a Cristo, cuya muerte en Cruz conmemora cada día en la celebración de la Eucaristía. Ahora bien, esa configuración diaria con el Señor es vivida por el sacerdote con verdadero gozo, con un amor desbordante, con auténtica pasión. Y, en este sentido, tiene razón la prestigiosa revista norteamericana Forbes cuando afirma que los sacerdotes desarrollan una “profesión” que les hace sentirse los más felices del mundo. Y es que el ejercicio del sacerdocio ministerial otorga a la vida un sentido tan grande que hace de la propia existencia algo digno de ser vivido.

Mi mirada de obispo y pastor se dirige hoy al seminario, descrito por el Papa Benedicto XVI como ese “cenáculo en donde el Señor celebra con deseo ardiente su Pascua con quienes un día anheláis presidir en su nombre los misterios de la salvación”.

Queridos seminaristas, vosotros no sois todavía sacerdotes, pero os estáis preparando para serlo. ¿Cómo vivir estos años de preparación? “Ante todo, deben ser años – dice el Papa – de silencio interior, de permanente oración, de constante estudio y de inserción paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia”. Viviendo así, imitaréis a Jesús durante el tiempo de su vida oculta en Nazareth, iréis creciendo en santidad y justicia, y dispondréis vuestro espíritu a recibir un día el don del sacerdocio.

Aspirad a la santidad y trabajad para ser agraciados por ella. Esto es lo que más importa en la vida. Lo demás se nos dará por añadidura. Sed santos. En primer lugar, porque la santidad es la perfección del ser humano. Y, en segundo lugar, para no ser hipócritas y motivo de escándalo, para no incurrir, como viene a decir el Papa, en esa terrible contradicción que a veces se produce entre aquello de lo que somos signo y la realidad empírica de nuestro comportamiento.

Y a vosotros, mis muy queridos fieles consagrados y seglares, os pido que ayudéis al seminario con la oración y con la limosna.

 † Manuel Ureña

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Manuel Ureña
Acerca de Mons. Manuel Ureña 137 Articles
Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia.Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza.En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe.Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986).Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.