Promoción fraterna

Mons. Joan Piris     Al celebrar este 2n domingo de Cuaresma y también el Día de Hispanoamérica, pensamos en tantos hermanos de aquellos lugares con los que convivimos en nuestra casa y con muchos de los cuales compartimos la misma fe. Quizás las costumbres cuaresmales serán diferentes, pero celebramos el mismo Cristo muerto y resucitado, y la plegaria, el ayuno y la limosna son contenidos clásicos allá y aquí en este tiempo litúrgico y contribuirán a prepararnos para vivir la Pascua.

El Mensaje papal de este año enfatiza una praxis bien concreta del amor al prójimo: la corrección fraterna, sentirse responsables los unos de los otros. Un sentido de la responsabilidad común que nos debe llevar a todos a vivir personalmente una fraternidad más comprometida y, como Iglesia, a denunciar las injusticias dejando a cuerpo descubierto sus raíces morales. Benedicto XVI nos invita a profundizar en el error que supone rechazar y excluir a Dios de la vida social y económica: la primera responsabilidad de la Iglesia es recordar a cada generación que esta dimensión espiritual es fundamental, que el ser humano tiene una vocación sobrenatural y una conciencia en la que resuena la voz de Dios ante el cual debemos responder.

Nos lo propone a la luz de una recomendación de la Carta a los Hebreos (10,24): “Velamos los unos por los otras para animarnos al amor fraterno y a las buenas obras”. Hace falta estar atentos, mirar al prójimo a conciencia y no quedar nunca indiferentes ante los otros. Al contrario, teniendo con todo el mundo el máximo cuidado  y buscando el bien mayor en todos los aspectos: material, moral y espiritual.

Y aquí entra la conocida obra de misericordia que dice: “corregir al que se equivoca”, que haría falta considerar positivamente practicándola como una obra de promoción “fraterna”. Ante las desviaciones en el camino del bien no se debe callar por respeto humano o por simple comodidad, nos dice el Papa, sino poner en guardia a los hermanos. Pero hace falta hacerlo sin condenar. Hay una verdadera corrección fraterna cuando aquello que nos mueve a corregir es el interés por el bien del otro, su promoción, su crecimiento. La corrección-promoción forma parte de la vida de la comunidad cristiana. Es un gran servicio ayudar y dejarse ayudar porque todos somos débiles y caemos (cfr. 1JN 1,8). Siempre nos hace falta una mirada que estime y corrija, que discierna y perdone, como ha hecho y hace Dios con cada uno de nosotros (cfr.Lc 22,61).

“Velamos los unos por los otros por animarnos…” mutuamente a progresar en un amor cada vez más efectivo. Queramos reconocer el bien y los prodigios que Dios realiza en cada uno y agradezcámoslo de todo corazón alegrándonos y glorificando el Padre del Cielo (cfr. Mt 5,16).

Todos hemos recibido capacidades suficientes para vivir y ayudar a vivir según el proyecto de Dios.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia.En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984.CARGOS PASTORALESHa sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste.El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año.El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesisOTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.