¿Sigue teniendo sentido la actividad misionera y evangelizadora de la Iglesia?

Mons.  Juan José Asenjo      Queridos hermanos y hermanas: Hace algunas semanas una persona creyente y practicante me manifestaba su convencimiento de que hoy carece de sentido la actividad misionera de la Iglesia y lo que llamamos Nueva Evangelización, porque toda persona posee “su” verdad y la evangelización supone siempre una intromisión injustificable en su intimidad.

Le prometí reflexionar sobre este asunto en una de mis cartas semanales. Así lo hago a partir de la “Nota doctrinal sobre algunos aspectos de la evangelización”, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 3 de diciembre de 2008, con el respaldo del Papa.

Su punto de partida es el valor perenne del mandato misionero de Cristo a los Apóstoles: “Como el Padre me envió, os envío yo a vosotros” (Jn 20,21). Por ello, toda la toda actividad de la Iglesia debe tener una esencial impronta misionera, pues su fin fundamental y primero es ayudar a todos los hombres a encontrar a Cristo en la fe. La nota subraya que para la cultura moderna todo intento de convencer a otros en cuestiones religiosas supone una falta de respeto a su libertad, es un signo de intolerancia y un desprecio del pluralismo religioso. Por ello, la actividad misionera de la Iglesia hoy carece de sentido, pues pone incluso en peligro la paz entre los pueblos.

El documento trata de aclarar la relación entre el mandato misionero del Señor y el respeto a la conciencia y a la libertad religiosa de los demás. Contra quienes afirman que no existe la verdad objetiva, puesto que puede encontrarse en doctrinas distintas y aún contradictorias, afirma que la verdad existe, como existe también la capacidad del hombre para llegar a ella, que además es para todos una necesidad y un deber moral. En consecuencia, no es un atentado contra la libertad del otro la propuesta clara y convencida, legítima y argumentada, de aquello que consideramos verdadero para nosotros mismos.

Afirma también la nota que “la verdad no se impone sino por la fuerza de la verdad misma” (DH 3), al tiempo que subraya que el hombre ha sido creado para conocer y seguir la verdad, acogiendo todo lo que es verdadero, noble y bueno. Por ello, motivar honestamente la inteligencia y la libertad de una persona para que se encuentre con Cristo y con su Evangelio no es una intromisión indebida en su intimidad, sino una oferta legítima y un servicio de caridad impagable.

A partir de aquí, la nota contiene una clara invitación a volver a la evangelización, a redoblar la actividad misionera y a repetir de nuevo con San Pablo “¡Ay de mi si no evangelizare!” (1 Cor 9,16). Conquistados por el amor de Cristo, debemos arder en deseo de comunicar a nuestros hermanos el don recibido, compartiendo con ellos lo más grande, bello y amado que tenemos, Cristo mismo, que no podemos reservar en exclusiva para nosotros mismos. En cualquier caso se trata de un ofrecimiento, no de una imposición o coacción, de un ofrecimiento realizado en libertad y a la libertad del otro, hecho por amor a Cristo y a nuestros  hermanos.

Consiguientemente, hemos de liberarnos de la timidez injustificada y del falso respeto por la libertad de los demás, como si el anuncio del Evangelio, la verdad que salva, fuera una interferencia indiscreta en su vida, como si fuera indiferente para su existencia conocer o no a Jesucristo. No es indiferente para nosotros, convencidos de que nuestro encuentro con el Señor es lo más importante que nos ha sucedido en la vida. Tampoco debe serlo para ellos, pues “la plena adhesión a Cristo, que es la Verdad, y el ingreso en su Iglesia no disminuyen sino que exaltan la libertad humana” (n. 7).

La nota pone mucho énfasis en la urgencia de la evangelización, tarea confiada por el Señor a los Apóstoles y que concierne a todos los bautizados. Las palabras de Jesús, «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes» (Mt 28, 19-20), interpelan a todos los cristianos, a cada uno según su propia vocación. Hoy son muchas las personas que viven en el desierto de la oscuridad de Dios, del vacío existencial y de una vida sin sentido y sin rumbo. Por ello, como nos dijera el Papa  Benedicto XVI en la homilía de inicio de su pontificado, “la Iglesia en su conjunto, así como sus Pastores, han de ponerse en camino como Cristo para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud”.

A todos hemos de acercarnos, desde el amor a Cristo, con ardor, confianza y valentía, de persona a persona, apoyados en la fuerza del Evangelio y en el poder de Dios y también en el testimonio elocuente y luminoso de nuestra propia vida.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla  

 

Mons. Juan José Asenjo
Acerca de Mons. Juan José Asenjo 292 Articles
Mons. D. Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969. Es Licenciado en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos (1971). Amplió estudios en Roma donde realizó, desde 1977 hasta 1979, los cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana.CARGOS PASTORALESLos primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, donde trabajó en la enseñanza y en la formación sacerdotal. Estuvo vinculado especialmente al Patrimonio Cultural como Director del Archivo Artístico Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997) y Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993).En 1993 fue nombrado Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal, el 20 de abril de 1997, como Obispo Auxiliar de Toledo. Tomó posesión de la diócesis de Córdoba el 27 de septiembre de 2003.El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Sevilla y el día 5 de noviembre de 2009 comenzó su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla, al aceptar el Santo Padre la renuncia del Cardenal Amigo Vallejo.Por delegación de los Obispos del Sur, es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud de Andalucía.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE preside la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, cargo para el que fue elegido el 15 de marzo de 2017. Ya había presidido esta Comisión de 2005 a 2009.Otros cargos en la CEE: vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997); secretario general y portavoz de la CEE (1998-2003); miembro del Comité Ejecutivo (2009-2017).Fue copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal Española para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales de 1998 a 2003.Ejerció de coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España el 3 y 4 de mayo de 2003.Ha sido miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia" y de la "Junta Episcopal Pro V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús".