Una luz en el camino hacia la Pascua

Mons. Àngel Saiz Meneses     En el segundo domingo de Cuaresma la liturgia nos presenta en la celebración de la eucaristía, el relato de la Transfiguración del Señor en el monte Tabor, este año según la narración del Evangelio según San Marcos.

La Transfiguración constituye un momento decisivo en la vida de Jesús. Tiene lugar unos días después del primer anuncio de su pasión y muerte, un anuncio que provoca una crisis entre los apóstoles y los sume en el desconcierto. Y el hecho del Tabor tiene lugar también después de la instrucción de Jesús en la que les advierte que, si quieren ser discípulos suyos, tendrán que seguir el mismo camino de abnegación y sufrimiento, cargando con la propia cruz.

 En esta situación, Jesús se lleva consigo a una “montaña alta” a sus tres discípulos más íntimos. Y allí, en el encuentro de Cristo con el Padre, se produce la Transfiguración, la manifestación de la gloria divina a través de la humanidad del Señor. La Transfiguración es, en el camino de la Cuaresma, como una luz que anticipa la Pascua, la gloria de la resurrección.

La finalidad de Jesús es preparar a los discípulos para que puedan afrontar los acontecimientos de su pasión y muerte, confirmarles su divinidad y fortalecer su ánimo para el seguimiento y la imitación, evocando la gloria que seguirá a la cruz y anticipando el misterio pascual.

Contemplamos este auténtico “misterio de luz”, recordando que el beato Juan Pablo II quiso introducir el acontecimiento del Tabor entre los misterios del santo rosario. La Transfiguración del Señor –en el clima espiritual de la Cuaresma- nos invita a contemplar el misterio de la luz de Dios presente a lo largo de la historia de la salvación que culmina en Cristo. El Padre hace una invitación a los tres apóstoles presentes: “Este es mi Hijo amado, escuchadlo”.

Escuchar a Jesús significa estar atentos a su palabra y ponerla en práctica; equivale a dejar que su luz ilumine enteramente nuestra vida; significa recibir de él –y del Espíritu Santo, enviado por él- la fuerza para ser sus testigos ante los hombres.

Para superar las crisis y los desconciertos, para superar el escándalo de la cruz, para ser discípulos fieles del Señor, para ser sus testigos ante el mundo, son imprescindibles momentos como el del Tabor. Momentos de encuentro con Cristo, de experiencia profunda de fe, de luz. Testigo de Jesucristo no es el que habla de memoria  o de oídas; es necesaria una experiencia viva y personal de él. Necesitamos vivir la unión con Cristo a través de la oración, siendo unos auténticos “oyentes de la Palabra” y centrar toda nuestra existencia en la Eucaristía. Con un testimonio cristiano que transmita la alegría y la belleza de la vida y que sea una referencia en el camino que ayude a los demás a encontrarse con Dios.

En su mensaje para la Cuaresma de este año, el Papa comenta este versículo de la Carta a los Hebreos: ·Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras” (Hb 10,24). El fruto de seguir a Cristo –nos dice Benedicto XVI- es una vida que se despliega según las virtudes teologales: se trata de acercase al Señor con corazón sincero y llenos de fe, de mantenernos firmes en la esperanza que profesamos, con una atención constante para realizar junto con los hermanos la caridad y las buenas obras. He aquí un buen programa para la Cuaresma.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

 Obispo de Terrassa

 

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar.Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos.En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989).El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”.El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis.El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa.En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.