Cuaresma 2012: Sobriedad

Mons. Francesc Pardo i Artigas    La crisis económica que vivimos es muy negativa y dolorosa, especialmente para quienes la sufren porque no tienen trabajo. Por eso carecen de recursos materiales para poder vivir en dignidad. No pueden “ganarse la vida”. Las consecuencias de esta situación pueden llegar a la pérdida de la vivienda al no poder hacer frente al pago de la hipoteca, a necesitar ayuda para conseguir alimentos, a no poder afrontar los gastos básicos familiares… Ahora bien, para otros colectivos y personas, la crisis ha de convertirse en una oportunidad para reflexionar sobre el estilo de vida. Precisamente durante la cuaresma se nos pide “ayuno y abstinencia” de algunos alimentos, como signo eclesial del tiempo, pero debemos ir más a fondo respecto de lo que se nos propone. 

Los nombres actuales del ayuno y la abstinencia son, sobriedad o austeridad. 

Ser austero significa ser libre y no esclavo de las cosas, es decir, manifestar el dominio del hombre, de la razón y de sus criterios sobre las cosas y los impulsos más primarios de poseer y acumular. 

Algunos están encadenados con cadenas de hierro, otros con cadenas de plata u oro, incluso de platino con incrustaciones de diamantes, pero todos –fijaos bien- están encadenados, incapaces de ser libres.

La austeridad o la sobriedad manifiestan claramente que los bienes materiales no son la razón de ser de la persona, ni el objetivo último a conseguir en esta vida, ni siquiera el medio para ser feliz y sentirse realizado, pese a que ello vaya en contra de todas las sutiles técnicas del marketing. Porque cuando nos venden perfumes, nos venden ser más atractivos, más seductores, que atraeremos más la atención; o cuando nos venden un automóvil, nos venden seguridad, llegar a donde nadie llega, con ahorro de energía, con experiencia frenética de velocidad… En definitiva, nos venden “valores” que conseguiremos con los productos. 

Debemos decir claramente que la persona necesita bienes para su digna subsistencia. No se trata de carecer de los bienes necesarios. Al contrario, la sobriedad bien entendida por parte de muchos facilitará que otros muchos también, puedan disponer de los bienes mínimos para llevar una vida digna.

Austeridad no es la  actividad del avaro que acumula y esconde. El avaro es un esclavo de los bienes materiales. La austeridad de vida consiste en disponer de los bienes necesarios y verdaderamente útiles, a tenor de las circunstancies de la vida de cada persona o familia. No puede ser la misma para un adolescente que para un monje; para una familia numerosa que para un enfermo… 

La austeridad es una virtud cristiana y una exigencia ética. 

Como virtud cristiana, la austeridad de vida es una expresión del espíritu de “pobreza” que ha de ser vivida incluso por las personas con mayores posibilidades económicas. El espíritu de pobreza evangélica exige humildad y caridad. HUMILDAD, porque así se reconoce que Dios es único sobre todas las cosas, y el bien supremo; y nosotros somos administradores de los bienes recibidos, que han de servir también para procurar una vida digna a los más necesitados y, por ello, implica CARIDAD. 

Como exigencia ética, es obligación de todos, pero especialmente de quienes tienen responsabilidades en administrar recursos o bienes productivos, porque aunque sean de su propiedad, llevan inscrita una finalidad social, como todos los bienes de la tierra. Las patronales y dirigentes de empresas de ámbito privado o público han de tener muy presente que para asegurar la viabilidad de la empresa y el futuro del trabajo de muchas personas, será necesario dedicar recursos a la investigación, a la renovación de la maquinaria, a la formación del personal y no tanto a disfrutar de los beneficios… etc. 

También obliga a los responsables de las administraciones públicas en sus distintos niveles. No son los “propietarios” de los bienes de todos y que precisamente reciben de todos: son administradores para distribuirlos con justicia y equidad. 

Pero, no pensemos en los demás, que es fácil. Pensemos en cada uno de nosotros y de de que manera vivimos la austeridad. 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

 

 

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 357 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña.Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany.El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.