Llenos de misericordia para socorrer al necesitado

Mons. Rafael Zornoza     1.- La voz de Dios en el grito silencioso de los parados

Queridos fieles sacerdotes, laicos y todos los cristianos de la diócesis de Cádiz y Ceuta. Nos urge la caridad. La altísima cifra oficial de parados en España –cinco millones trescientos mil– nos ha sobrecogido a todos. En nuestra tierra, como bien sabéis, el índice es aún mayor. Se trata de la cota más alta de nuestra historia, por desgracia. Hay que añadir, además, que más de un millón y medio de parados han dejado de percibir el subsidio de desempleo. Los pronósticos de futuro, al mismo tiempo, no son nada halagüeños: va a crecer seguramente en los próximos meses, y se constata y pronostica como algo endémico de nuestra sociedad.

El paro, «cáncer terrible de nuestra sociedad», no es un mal cualquiera, porque, además del hambre y de la miseria, de las humillaciones y frustraciones, de las crisis familiares, o de las desesperanzas que produce, hiere a nuestros hermanos en lo más profundo de su dignidad humana. sienten que se les ha despojado desu dignidad alverse privados de un trabajo con una cierta estabilidad con el que desarrollar su vida, sus capacidades, formar una familia, construir algo bello. Pero nos hemos ido acostumbrando y nos domina la indiferencia, la apatía y el fatalismo.

No se puede negar que factores técnicos son causa del paro. Pero también lo es en una gran medida la falta de solidaridad en nuestras sociedades. son patentes muestras de ella, la acumulación de empleos, los salarios exorbitantes y no justiicados, el consumismo, la aplicación de ingentes medios económicos a la satisfacción del lujo,el derroche sin sentido, y sobre todo, la pérdida del sentido de los valores morales que lleva a subordinaralos intereses económicos,el bien del hombrey de la sociedad. El paro es el fruto de un orden de cosas que hace de lo económico elvalor supremo, un dios.

Nadie puede sentirse espectador desde fuera ante el paro. El santo Padre en su Mensaje para la Cuaresma de este año nosadvierte de este peligro:

Nuestra exhortación invita a fijar la mirada en el otro, ante todo en Jesús, y a estar atentos los unos a los otros, a no mostrarse extraños, indiferentes a la suerte de los hermanos. Sin embargo, con frecuencia prevalece la actitud contraria: la indiferencia o el desinterés, que nacen del egoísmo, encubierto bajola apariencia del respeto por la «esfera privada». También hoy resuena con fuerza la voz del Señor que nos llama a cada uno de nosotros a hacernos cargo delotro. Hoy Dios nos sigue pidiendo que seamos «guardianes» de nuestros hermanos.

El paro juzga a una sociedad como la nuestra.

Más aún, el paro condena a un mundo como el nuestro. Sé que muchos de vosotros tenéis una gran sed desolidaridad y justicia. Especialmente los jóvenes. Y también sé hasta qué punto la desesperanza y el derrotismo os tientan. Pero también he sido testigo en estos meses de la ingente obra que muchos de vosotros realizáis en vuestras parroquias, asociaciones, cofradías, por no hablar de las congregaciones religiosasysobretodo de Cáritas. Sois un testimonio lleno de vida ante una sociedad que necesita de Cristo más que nunca.

2.- La respuesta de Dios: nuestra caridad

La caridad es el amor de Cristo acogido y vivido por nosotros, discípulos del señor, que crea necesariamente una cultura nueva. De ella nacen las acciones caritativas y el verdadero desarrollo.

La crisis actual, enraizada en una profunda crisis moral y de valores, pone de manifiesto la miseria de unacultura basada sólo en la técnica y la simple política, es decir “el absolutismo de la técnica” que pone en entredicho el progreso, entendido como simple riqueza y poder, y que puede volverse contra el hombre.

Los que conocemos la caridad de Cristo estamos llamados a un servicio constructivo que genera un progreso verdaderamente humano, que reclama la centralidad de la persona, de su razón y su libertad, ordenando rectamentelas realidades humanas.

El santo Padre en Encíclica Caritas in veritate ha propuesto con valentía la novedad de la experiencia de la comunión cristiana como el auténtico motor que puede regenerar nuestra sociedad porel principio de gratuidad:

Al ser un don recibido por todos, la caridad en la verdad es una fuerza que funda la comunidad, unifica a los hombres de manera que no haya barreras o confines. La comunidad humana puede ser organizada por nosotros mismos, pero nunca podrá sersólocon sus propias fuerzas una comunidad plenamente raterna ni aspirar a superar las fronteras, o convertirse en una comunidad universal.

La unidad del género humano, la comunión fraterna más allá de toda división, nace de la palabra de Dios-Amor que nos convoca. Al arontar esta cuestión decisiva, hemos de precisar, por un lado, quela lógica del don no excluye la justicia ni se yuxtapone a ella como un añadido externo en un segundo momentoy, porotro, que el desarrollo económico, social y político necesita, si quiere ser auténticamente humano, dar espacio al principio de gratuidad como expresión de raternidad.(n. 34)

Es evidente que este amor exigente reclama, primero de todo, nuestra conversión personal, que ha de renovar un gran “si” al amor sin reduccionismo, superando el pecado deegoísmo yla banalización.

Por eso debemos volver continuamente a la propia conciencia, a la exigencia del amor en todos los ámbitos de la vida, y a la experiencia del perdón, es decir,areconocernos pecadoresy, después de recibir la gracia de Dios que nos identica con Cristo, amar con santidad de vida, con entrega y generosidad capaz, no sólo de dar lascosas, sino así mismo.

Solamente este amor consecuente y gratuito puede hacerse responsable del mundo y favorecer el bien social, el orden justo que respeta la familia, la vida, el trabajo, etc. porque ama a cada uno como el señor nos amó.

3.- Propuestas concretas

1.- La confesión de los pecados, fuente de misericordia.

Para ser renovados por el Espíritu santo debemos,en primer lugar, dejarnos puriicar por su Amor en el sacramento dela Reconciliación. Sabemos bien que el fruto de este sacramento no es sólo el perdón sino también el crecimiento de la caridad y la paz. Un amor que corrige nuestro egoísmo y una paz que se hace extensiva. La paz de sabernos amados en cualquier circunstancia. Esta gracia nos capacita para acoger así a nuestros hermanos, especialmente los que sufren, transmitiéndo les con nuestra solidaridad el Amor que puede llenar de paz sus vidas tantas veces angustiadas sabiéndose amados también en su situación de paro o dificultad.

2.- La caridad comunitaria organizada

Nuestra conversión debe expresarse en actos concretos de amor, de penitencia y de reparación, individuales y comunitarios.

Comunitariamente os propongo poner en práctica las conclusiones de la IV Asamblea de Cáritas que tuvo lugar recientemente en Benalup-Casas Viejas y que adjunto a esta carta. La experiencia de los voluntarios de Cáritas nos asegura que en la base delos problemas de las personas atendidas casi siempre hay un drama familiar: rupturas, soledad,… Por ello la propuesta de este año es apoyar a esas familias y ofrecer la gran experiencia de la Iglesia Familia, donde todos tenemos un lugar. Es éste un gran reto para nuestras comunidades cristianas. Las familias soportan hoyla mayor carga socialy dan testimonio de una caridad ejemplar. Muchas ayudan a sus miembros, también las Cáritas parroquiales están siendo un pilar fundamental. sin duda se verán favorecidas con la nuevas indicaciones aprobadas en Benalup-Casas Viejas. Pero necesitan de nuestra ayuda.

Debemos intentar que cada Cáritas parroquial sea la expresión y el reflejo de la comunidad cristiana que ama y responde organizadamente a las necesidades más próximas con la comunicación cristiana de todos. La nueva evangelización tiene su motor en el amor de Cristo que nos urge como a El le urge la salvación de cada uno de esos hermanos. Este profundo “ensanchamiento”es congruente con elcamino cuaresmal pues es justamente el Misterio de nuestra salvación lo que celebramos en el triduo Pascual hacia el que nos encaminamos durante estos cuarenta días.

3.- Una aportación personal

Hay otro modo de respuesta individual, dependiendo de las circunstancias personales de cada uno y de cada familia. Os propongo una bella tradición que he encontrado entre vosotros al llegar a nuestra querida diócesis. Desde el Miércoles de Ceniza se reparte en las parroquias una hucha a cada fiel de modo que durante toda la Cuaresma pueda ir acumulando el fruto de sus ayunos y privaciones y darlo,  juntos, como ofrenda, el jueves santo, día del amor fraterno.

Os exhorto a vivir este año esta eiciente tradición de forma renovada y añadir, en la medida de vuestras posibilidades, la ofrenda del diezmo, de tanta raigambre en la tradición cristiana, de modo que una parte del sueldo del mes pueda entregarse en solidaridad con aquellos que no lo pueden recibir por la falta de oportunidad para ganarlo. Invito especialmente a los sacerdotes a hacer este gesto testimonial de caridad, expresión sencilla de su vida enteramente entregada por Cristo y el Evangelio que da siempre “el ciento por uno, aquí en la tierra y la vida eterna”. Para este fin, desde hace años,existe la cuenta de solidaridad que en esta situación actual Cáritas distribuirá para atender mejor a los afectados por el desempleo.

Deseo que el camino que comenzamos en esta Cuaresma deayuno, oración y limosna nos asocie al Misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos a todos y que su misericordia rebose en nuestras vidas de modo quetodos perciban así la cercanía de su Amor.

Deseo mucho que esta carta os ayude a caminar en esta Cuaresma hacia la celebración del Misterio Pascual que cada año vuelve a renovar la gracia bautismal que dentro de nosotros noscapacita paravivir como auténticos hijos de Dios y amar con la misma fuerza que Cristo,con la fuerza de su  Espíritu santo.

Invoco sobre todos vosotros la protección de Nuestra Madrey os bendigo de todo corazón.

Vuestro Obispo y Pastor,

+Rafael Zornoza Boy

Obispo de Cádizy Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
Acerca de Mons. Rafael Zornoza 240 Articles
RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid.Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología.Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad.Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado.Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal.En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores.Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales.Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006.Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña.Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización.Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero.Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13).El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.