Día de Hispanoamérica

Mons. Ureña      En este segundo domingo de Cuaresma la Iglesia pone ante nuestros ojos el hecho fascinante de la transfiguración del Señor en el monte Tabor (cf Mc 9-13). La transfiguración es un preanuncio de la Pascua de resurrección. Del mismo modo que el camino de Cristo pasa por la cruz,  pero no finaliza en ésta, sino en la gloria de la resurrección, así también nosotros somos llamados a participar en nuestro camino de la cruz del Señor, pero esta cruz está ya grávida de resurrección.

En el fondo, la Iglesia, al emplazarnos el segundo domingo de Cuaresma ante la transfiguración de Cristo, nos está diciendo: “no temáis, seguid vuestro camino hacia la Pascua, pues los dolores y los sufrimientos del momento presente no son nada en comparación con la gloria que el Padre tiene reservada para los que le aman”.

En resumen, la esperanza de la gloria, ya anticipada en la transfiguración, debe alentarnos a seguir siempre hacia adelante, a no quedarnos en el monte, sino a bajar de nuevo al llano, pero con el alma colmada de esperanza. La transfiguración del Señor en el monte Tabor es el despuntar de la aurora en la noche cerrada del mundo, pero ya llena de esperanza por la presencia actuante en ésta de quien es la fuente de la luz.

Y, como todos recordamos, cada primer domingo de marzo se celebra en las diócesis españolas, desde 1959, el Día de Hispanoamérica. Ese día es justo hoy. La jornada lleva esta vez como lema: “Comprometidos con América en la Nueva Evangelización”. El Día de Hispanoamérica persigue fortalecer la cooperación espiritual, personal y económica entre las Iglesias particulares de Latinoamérica y las Iglesias locales de España. Y en este día se nos invita a orar para que la Providencia divina suscite nuevas vocaciones misioneras, laicales, consagradas y sacerdotales, que se comprometan a fondo con la Nueva Evangelización en aquellos países hermanos, tan necesitados como nosotros de actualizar, reformular y revitalizar la fe católica.

De la mano del Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, ofrecemos unas sugerencias para fortalecer el compromiso misionero de todos con la Nueva Evangelización.

En primer lugar, hay que abrir el corazón a las familias y comunidades de latinoamericanos inmigrantes asentadas en España, especialmente en estos tiempos de crisis. Estas personas sencillas y sacrificadas, fieles a la tradición cristiana en la que siempre han vivido, tienen que superar el impacto del desarraigo y de la secularización, y necesitan la compañía cercana, solidaria, llena de caridad, evangelizadora y catequética, de las comunidades cristianas.

Es también necesario agradecer el precioso servicio que están prestando (y que puede extenderse más aún) universidades y centros superiores de Teología que, en España, acogen a sacerdotes provenientes de América Latina para la ampliación de sus estudios.

Por último, hay que reconocer y acoger a los sacerdotes provenientes de países latinoamericanos que, obviamente con el consentimiento de sus respectivos obispos, prestan sus servicios pastorales en diócesis españolas. También América Latina está llamada a “dar de su pobreza” y asumir la solicitud por la Iglesia universal, que le corresponde, no sólo por deuda de gratitud, sino también por contar hoy con más del 40% de los católicos.

Para terminar, permítasenos reconocer y compartir la fecunda experiencia misionera de los sacerdotes diocesanos españoles y europeos que, desde la segunda mitad del siglo pasado, están cooperando en la actividad evangelizadora de las Iglesias jóvenes de América Latina.

Hoy mismo, la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA) sigue colaborando con 333 sacerdotes diocesanos en la pastoral misionera de América.

Ayudemos a la evangelización de Latinoamérica. Y hagámoslo con la oración y con la limosna. La colecta para este fin es optativa, pero seamos generosos. Recordemos que la aportación económica de las diócesis españolas al “Día de Hispanoamérica” alcanzó el año pasado la cifra de 111.578´51 euros.

En otro orden de cosas, quiero recordaros que la Campaña de la Jornada por la vida de este año comienza en nuestra diócesis el día 10 de marzo con un encuentro de plegaria y de doctrina que se celebrará desde las 10 h. a las 14 h. de esta fecha en el Salón Social de la CAI de Paseo Independencia 10. El encuentro lo organiza la magnífica institución Einkaren-Casa Cuna, presidida por Dª. Teresa González. El encuentro girará en torno a la ponencia del conocido médico Dr. Jesús Poveda, venido expresamente de Madrid, quien disertará sobre el tema “Cultura de la vida en acción”.

 

† Manuel Ureña

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia.Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza.En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe.Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986).Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.