Tiempo de gracia para ser renovados

Mons. Julián Ruiz Matorell   Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz. 

En el prefacio II de Cuaresma damos gracias al Señor diciendo: “Porque has establecido generosamente este tiempo de gracia para renovar en santidad a tus hijos”.

Benedicto XVI escribió en su “Mensaje para la Cuaresma de 2006”: “La Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquél que es la fuente de la misericordia. Es una peregrinación en la que Él mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza, sosteniéndonos en el camino hacia la alegría intensa de la Pascua”.

El Papa afirma en su “Mensaje para la Cuaresma de 2012”: “este es un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario”. Y nos indica: “El fruto de acoger a Cristo es una vida que se despliega según las tres virtudes teologales: se trata de acercarse al Señor “con corazón sincero y llenos de fe” (Hb 10,22), de mantenernos firmes “en la esperanza que profesamos” (Hb 10,23), con una atención constante para realizar junto con los hermanos “la caridad y las buenas obras” (Hb 10,24)”.

Hemos comenzado un tiempo de gracia para ser renovados en santidad, un tiempo privilegiado de peregrinación interior, un tiempo propicio para renovar nuestro camino de fe, una ocasión providencialpara profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, un caminode preparación espiritual más intenso,un tiempo litúrgico muy valioso e importante, una invitacióna una sincera revisión de nuestra vida a la luz de las enseñanzas evangélicas.

“La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto” (Catecismo de la Iglesia Católica, 540). Se trata de un proceso de identificación con Jesucristo. Hemos de escuchar la exhortación de San Pablo: “Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús” (Flp 2,5), hasta que podamos decir: “vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí” (Gal 2,20).

Al comienzo de esta Cuaresma, le pedimos al Señor ser renovados “en santidad” y él nos dice: “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis y se realizará” (Jn 15,7). Lo que nos convierte en discípulos de Jesús es mantenernos en su palabra, permanecer en su palabra, estar arraigados y edificados en Él, que es la Palabra, no simplemente transitar, ni viajar como espectadores o turistas pasivos por la palabra.

Cuaresma es un viaje de regreso, un cambio de itinerario. El Señor nos dice a través del profeta Joel: “Convertíos a mí de todo corazón” (Jl 2,12). El texto profético continúa: “convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor” (Jl 2,13).

Nuestra frágil condición queda dibujada en el libro del Eclesiástico: “¿De qué se enorgullece el que es tierra y ceniza?” (Eclo 10,9). Por eso, insiste en la necesidad de vivir unidos al Señor: “Pégate a él y no te separes” (Eclo 2,3). Y añade: “Confía en él y él te ayudará, endereza tus caminos y espera en él” (Eclo 2,6).

El Señor nos exhorta en el libro de Malaquías: “Volveos a mí y yo me volveré a vosotros” (Mlq 3,7). 

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

 + Julián Ruiz Martorell

Obispo de Huesca y de Jaca

 

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.