Interludios

Mons. Braulio Rodríguez     “Interludio” es palabra de origen latino (interludére), que significa “jugar a ratos”, y que da nombre a una breve composición que se ejecuta a modo de intermedio en la música instrumental. La he elegido para titular mis palabras de hoy, no para jugar a ratos; tampoco porque yo sea un experto en instrumento alguno que quisiera deleitarlos con mi música. Mi elección del vocablo quiere únicamente reflexionar en acontecimientos que vive nuestra sociedad antes de adentrarnos en preparar la renovación pascual y en una visita pastoral al arciprestazgo de Toledo.

No suelo glosar ni opinar en público de acontecimientos políticos, no porque no sean importantes, sino porque pienso que mi tarea como Obispo es otra, ya que hay muchos especialistas para ello, también católicos, sobre todo fieles laicos, que tienen el deber de darnos luz en esos temas. Han pasado, sin embargo, muchas cosas en España desde las elecciones autonómicas y locales hasta las generales de noviembre de 2011. Los obispos hablamos acerca de éstas últimas y punto, sin hacer indicaciones partidistas. Todos sabemos el resultado de las elecciones; los españoles han aceptado los resultados, que habrán gustado más a unos o a otros, y, tras esto, a enfrentarnos con nuestros problemas diarios, algunos angustiosos como el paro, la falta de alicientes para los jóvenes, la desestructuración familiar, la violencia, la situación de los emigrantes y un largo etc., que esperamos que los que forman los gobiernos logren encauzar, nunca sin la ayuda de todos los ciudadanos. A esto último si he exhortado a los católicos toledanos en muchas ocasiones.

Pero, ¡hete aquí! que se reúne un partido político para elegir a su Secretario general y los, entonces, dos candidatos, uno afirma que el partido se replanteará seriamente el acuerdo con la Santa Sede, si el Gobierno actual hace lo que no le gusta, y la otra dijo algo así como que rompería con la Iglesia (¿?). Pero, ¿no afirmamos que hay separación Iglesia-Estado y libertad religiosa? ¿A cuento de qué vienen esas salidas de tono? ¿Tal vez el fracaso a la hora de resolver los problemas reales de los españoles? No avanzamos.

¿Cuál es mi tarea de Obispo, que algunos consideran política según lo oído? La razón de mi vida es conocer y anunciar a Jesucristo, Hijo de Dios. Estoy convencido de que no hay nadie que valga más que Él. Que es capaz de llenar el corazón humano. La vida de los hombres y mujeres necesita de Él, pues Cristo es lo mejor que le ha sucedido al mundo y anunciar su Evangelio y su Presencia entre nosotros llena toda mi vida, a pesar de mi debilidad e incluso de mi pecado. Él está vivo. En la mañana de Pascua, primero unas mujeres y después los Doce tuvieron la gracia de ver al Señor. Desde entonces supieron que el primer día de la semana, el Domingo, sería el día de Él, el Señor. El pastoreo del Obispo (y los sacerdotes) es un servicio imprescindible para los demás fieles. Pero es eso: un servicio, no una dignidad o, en el caso del obispo, no es fin de una carrera eclesiástica. No es un poder político el que tengo, porque haya sido elegido por la mayoría, aunque esta forma de elección sea perfectamente legítima en otros ámbitos de la vida de nuestra sociedad.

Como católico y como Obispo de la Iglesia Católica, veo que está bien que haya separación entre la Iglesia y el Estado. Es saludable. Y lo tengo en cuenta. Es verdad que no entiendo esta separación como confrontación ni como un irenismo; siempre como una colaboración, si es posible, con los poderes públicos, en la que puede haber, por supuesto, tensiones e incomprensiones y puntos de vista distintos al analizar la realidad. Muchas veces no por razones confesionales, sino atendiendo a la realidad que nos circunda, pues en ella existe una gramática que permite una lectura en la que puedo coincidir con otros hombres y mujeres que nos sean católicos. Acepto, pues, con respeto a las autoridades de nuestros municipios, de nuestra provincia, de nuestra Región y de nuestra Patria. Quiero actuar en el ámbito que me compete y deseo que en él tenga libertad para actuar y enseñar a mi Pueblo.

Mi actuación no está en el ejercicio del poder político. Lo cual no significa que piense que la Iglesia no debe tener un papel social en un mundo plural, ya que la Iglesia de Toledo tiene visibilidad, no es una realidad puramente espiritual: sus hijos son también ciudadanos. Por ello, en sana libertad religiosa la Iglesia católica, sin querer privilegios y sin aceptar ingerencias, tiene una actuación pública y social, pero como tal no practica política de partidos. Esta es una actividad legítima, sin duda. Otra cosa es que los miembros de la Iglesia, como miembros de esta sociedad, actúen en la vida social y pública y defiendan puntos de vista concretos, partiendo de su experiencia humana, aunque su fe refuerza, como es lógico, sus convicciones humanas, que pueden o no compartir con otros hombres y mujeres. Y nada más. Y desearía que en España avancemos hacia otros parámetros, no en los que hemos andado durante demasiado tiempo. ¿Quién no cambia? Parece que algún partido político no lo muestra demasiado.

+Braulio Rodríguez

 Arzobispo de Toledo

 

Primado de España

 

 

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.